Noche de fútbol en el Bernabéu

avatar championDecía Hidalgo Bayal en su Paradoja del interventor: «Cuídate, interventor, que la vida es cruda, el mundo cruel y el sacrificio cruento». Si miramos el diccionario vendríamos de los cruces, que son en nuestro caso los de semifinales de la Copa de Europa. Unos cruces crudos, crueles y cruentos, porque no habrá sangre, pero aquí vamos a tener más que palabras.

No es una guerra. No habrá metralletas, ni ametralladoras, aunque si por fin juega Cristiano, espero algún metrallazo. Eso que llamaban la folha seca, que no es más que un patadón brutal al balón que, por no reventarse, se cuela por la escuadra sin remedio. Tampoco silbarán las balas, ni veremos dispararse los misiles, ni tronarán aviones a reacción, aunque nos lo parezca viendo a Bale. Podemos esperar que Benzemá nos deje algún gol sutil (ah, la subtilité), como de florete, o tal vez un passepartout  si no tiene el día empanado. Aunque el passepartout es la especialidad Modric… Bueno, de Modric yo me espero desde una vainica hasta un passé composé. Y si el resto acompaña y los marines de la defensa evitan pensar (en Ramos y Pepe pensar es el preludio de la catástrofe), ya pueden irse al cuerno los bárbaros ésos del Bayern.

No es una guerra pero habrá vencedores y vencidos. En un lado, los que jugaron mal, aquellos a los que les falló la ambición, les derrotó el miedo y se les paralizó la habilidad. En el otro, aquellos que supieron competir, luchar, sufrir, guerrear, disputar. Aquellos que defendieron una idea y lo hicieron con emoción. ¿Y cuál es la idea? La idea es que el Real Madrid no sale a ver qué pasa, a soñar, a intentarlo. No. El Madrid sale a ganar una copa que es suya. A defender lo que le es propio. Porque cada equipo que ha ganado una copa de Europa, en el fondo se la ha ganado al Real Madrid, aunque el finalista fuera algún otro matao, que eso nos da lo mismo. Esta Copa es nuestra. Y de nadie más.

Aquí, con los alemanes (como con media Europa, por otra parte) tenemos una cuentita pendiente. Una o varias, qué más da. Con este Bayern de jugadores feísimos y de entrenador cuneiforme y falto de arrebol también, por supuesto. A ese Bayern de historial bravucón y macarra hay que ganarle por mucho y como sea. ¿La posesión? ¿el buen juego? ¿la cantera? ¿el señorío? Al cuerno todo eso. Dejaos de pipas y al turrón, que aquí no estamos para secundariedades. Hay que ganar por mucho y como sea, ganar hasta deprimirles. Ganar y que lloren, que se avergüencen, que los reciba un estadio Allianz vacío a la vuelta, que su propia afición se abone a la indiferencia, que se quieran ir a jugar a Milwaukee, en donde no les conoce nadie.

Lo tengo dicho: las emociones mueven el mundo y la razón sólo lo ordena. No hay que esperar racionalidad, no hay razón. Espero un Bernabéu irracional. Un Bernabéu imponente. Un Bernabéu que deberá gritar, rugir, acongojar, amedrentar, estremecer, paralizar. Un Bernabéu que provoque un acojone antológico y ontológico (lo de ontológico es para que me entienda el Pep). Esta noche juega el Madrid su último partido en el Bernabéu para alcanzar la final de su Décima Copa de Europa. Ningún club en el mundo puede aspirar a eso.

Me calmo. «En un lugar como éste, o se es trapense o se es trapero», seguía Hidalgo Bayal. Prefiero trapense, pero en el Bernabéu, mientras se gane, se puede ser casi cualquier cosa. Nos vamos a divertir. Hala Madrid.

 

 

Semifinales de Copa de Europa

avatar championNo puedo evitarlo. No me sale Champions. Me sale Copa de Europa. Pero vamos, que es lo que se viene llamando la Champions League.

El Madrid se clasificó el martes con más pena que gloria frente al Borussia Dormund, que fue el mismo equipo que nos eliminó el año pasado en semifinales. Entonces, hace un año, allí nos ganaron 4-1 y aquí, en el Bernabéu, el Madrid hizo un partido glorioso. Se necesitaba un 3-0 y a punto estuvimos de lograrlo para llegar a lo que sería nuestra final número 13 si no estoy muy equivocada. Caímos, pero muy honradamente. Anteayer nos clasificamos, aunque el partido fue una vergüenza. Lo perdimos por 2-0, pero fue un milagro que no nos cayeran más goles y que nos dejaran fuera de la competición.

Sí, fue una vergüenza. Pero pasamos. Y el año pasado caímos, y fue glorioso. ¿Qué prefiero? Yo no creo que haya que plantear las cosas en esos términos, y no veo por qué hay que elegir, aunque si me ponen una pistola en el pecho, elijo lo de este año, naturalmente. Pero yo quiero las dos cosas, y si no puede ser, al menos no pasar las de Caín, que no somos el Pontevedrés, hombre (con mis respetos a los de Pontevedra). Y yo no le hago remilgos a salir a defenderse, que conste, porque un partido en el que vayas a que no te metan un gol puede ser muy emocionante. Pero una cosa es eso, salir a defenderse, y otra cosa fue el despropósito del martes. Casi me da un infarto.

Pero en fin, no les aburro más, sea. Estamos en semifinales de Copa de Europa y eso es lo que cuenta.

¿Y ahora? Puf… Pues está el Chelsea, de Mou, que me da pavor. No por el Chelsea, sino por Mou, que es my rencoroso y le temo más que a un nublao. Aparte de que los jugadores nuestros (o míos, que son vds muy de equipos raros), y en especial los traidores, se van a acongojar, y yo no quiero congojas, que ya son, ces traitres, bastante cretinos sin un Mou de por medio.

Luego está el Atleti, a quien quiero ver en la final (contra el Madrid, por supuesto) por muchas razones, pero básicamente porque así serían dos equipos madrileños en una final de Copa de Europa. Pues sí, ¿qué pasa? ¿Los demás pueden querer a su tierra y yo no? ¿Eh? ¿Qué pasa? ¿Que aquí sólo pueden ser de alguna región los que son de regiones? Pues no, yo también tengo mi corazoncito madrileño. Aparte de que puede ser una final muy bonita. Un poco local, pero bueno. Ya sé que hay algunos madridistas que «odian» al Atleti, pero yo no, ya lo he dicho muchas veces y lo tengo escrito por ahí.

Así es que me queda el Bayern del cursi de Guardiola. Pues que sea el Bayern. Será épico. Pero será.

Mañana, la solución. ¡Hala Madrid!

PS: No puedo terminar este post sin decir una palabra sobre el Atleti. Qué manera de ganar, qué manera de pasar, qué estadio… Muchas felicidades.  Aunque no puedo evitar la coña…

 

 

 

 

Cristiano, Balón de oro 2013

cristiano-balonoro-reutersSi en 2011 y 2012 dejé escrito en el blog que el premio del Balón de Oro me parecía un concurso más que otra cosa, porque tiene el mismo valor el voto de Nueva Caledonia que el de Brasil, parecería muy ventajista cambiar de opinión en 2013, ahora que lo ha ganado Cristiano Ronaldo.

Capaz soy de desdecirme, no crean… pero no lo haré.

El Balón de Oro se ve que para CR7 era importante, y no es para menos. Lo que está haciendo en el Real Madrid, y lo que hace con su selección (ahí está el roto que le hizo a Suecia hace poco) le han hecho inevitable merecedor este año. En mi opinión, y con los números en la mano, Cristiano también se lo merecía el pasado, pero se lo dieron a Messi, que fue a recogerlo con un esmoquin de faralaes que todavía y de vez en cuando se me aparece en mis peores pesadillas, junto a Torrebruno (yo este año me lo esperaba con un terno a rayas horizontales, o con un estampado de leopardo, pero se ha superado: un traje de color rojo brillante que dice mucho de lo que tiene en la cabeza ese pobre chico, y que hace pensar que está peor aconsejado por su sastre que por sus asesores fiscales, que ya es decir).

Sea, Cristiano Balón de Oro 2013. Para mí que iba sereno y confiado pero, de pronto, ha saltado al escenario su hijo, una monada de criatura. Y entre eso, y que ha estado a punto de escurrirse con los lagrimones que había dejado Pelé por el escenario, pues se nos ha derrumbado. Habrá pensado que sólo los más grandes lloran, y que tratar de evitarlo es tontería. Y así es como ha honrado el premio.

Yo me alegro mucho, naturalmente. Lo que es bueno para Ronaldo, es bueno para el Madrid.

Ahora sólo me queda esperar a que Molinos haga un despelleje en toda regla de la gala. A ver si se anima y en ese caso lloraremos todos, pero de la risa.

Felicidades, Cristiano Ronaldo.

Atléticos

Pues es que mi padre era del Atleti. Y mi amigo Paco, y Carolo, y José Luis. Unos atléticos de primera. Pero es que los atléticos son siempre muy de primera. Ahora viene cuando digo que los del Atleti son muy de Primera salvo cuando son muy de Segunda, y entonces es cuando se me dan de baja 40 ó 50 seguidores del blog. Pero lo que yo quiero decir es que los del Atleti son muy del Atleti. O sea que no se puede ser un poco del Atleti, vaya.

Y después está lo de Tito, que dice que es del Barça, pero Tomás y yo creemos que es una pose, y que en realidad no le gusta el fútbol y dice eso para provocarnos. Y con la provocación a veces llega lejos, como cuando se pone la camiseta para venir a tomar el aperitivo, y yo le digo a Ana, su mujer, que no le deje hacer eso, que se ponga seria.

Pero el resto, o sea, la mayoría, somos madridistas. Podría incluso considerar a Javier como madridista, porque ser del Madrid es la vía más rápida para desentenderse del resultado y darlo por hecho.

Una de las cosas que siempre he envidiado del Atleti son sus campañas de publicidad. Desde aquel «Papá, ¿por qué somos del Atleti?», o ese otro en el que el Mono Burgos emergía de una alcantarilla (prometo no volver a hacer referencia a aquellas temporadas en el infierno), o aquel cartel con Kiko celebrando un gol con las llamas detrás (¿sería una referencia al calor de la afición?), siempre me ha parecido que el Atleti tiene entre sus aficionados a los mejores creativos de España. Porque la publicidad del Atleti la hacen creativos de publicidad que son del Atleti. ¿No lo sabían?

¡Hala Madrid! para que no haya dudas.

 

Post dedicado a Juanjo, para que deje de soñar cosas raras.

El mejor Madrid de la historia

No pienso hablar de fútbol. No tiene sentido ya. Ahora hablemos de cuentas de resultados, de capacidad económica, de palancas para general ingresos, de rentabilidad marginal y de estadísticas. O sea, la pasta, el parné, el money, todo eso que escandaliza tanto pero que, en realidad, todos envidian y ambicionan.

A mí me parece estupendo que el Madrid gane dinero y creo que es mucho mejor que lo gane a que lo pierda, por supuesto. Y entiendo que una gran inversión venga justificada por un ROI, faltaría más. Una se imagina a un financiero con gafotas, haciendo números toda la noche para cuadrar las cuentas y resolver la planificación. Y se imagina a un tipo de marketing con corbata y traje a medida, rodeado de sus jefes de producto y de sus brand managers, negociando fabulosos contratos de publicidad y mirando por líneas sus resultados de ingresos.  Y hasta un director de infraestructuras, haciendo concursos de proveedores para conseguir el mejor precio en la limpieza del estadio, y reducir los costes de jardinería sin descuidar la calidad. Quien más y quien menos sabe lo que es una empresa. Y ahora no viene un “pero”, porque no lo hay. Los resultados económicos del Madrid son formidables y no cabe duda de que es un modelo de gestión y de resultado económico.

Luego, un club de futbol tiene otro resultado, y ése tiene que ver con ganar partidos, títulos y con emocionar a la gente que va a verlo. Ahí no vamos tan bien en los últimos años, pero nos da para ir tirando. O sea, nos da para aguantar, incluso para mejorar el resultado económico. Esto también parece innegable. El Madrid tiene masa crítica suficiente como para soportar al menos el tiempo de una generación. Para la siguiente, ya se está sembrando la semilla madridista en China, los países árabes y EEUU, que parece que no, pero puede ser un mercado de mucho interés. La estrategia no tiene muchos riesgos y desde luego parece robusta.

Lo deportivo es secundario, una palanca de lo anterior, así es que no se me distraigan. Para cubrir este flanco, Florentino, un grandísimo y muy astuto empresario (lo digo sin ironía), va poniendo entrenadores,  que vienen encantados al Madrid aunque no sepan si están alineando a un buen lateral o a un posible patrocinio de Acuarius. Entrenadores que tienen que penar con un delantero empanado, porque si no tiemblan los mercados de ultramar. Que deben llevar a un portero como una penitencia, para conservar la popularidad en ese segmento de mercado que va de 9 a 12 años, aunque algunos peinen canas. Que no saben si un jugador tiene una mala racha o un par de ofertas. Que cuando buscan a un defensa de garantías se encuentran con un descerebrado con pelo y a otro que se lo destiñó para no parecer más descerebrado. Y en el fondo, a quien le da igual ganar o perder, porque pasar por aquí le asegura una jubilación dorada o un caché estratosférico, según si se quiere tumbar a la bartola o pasar por otros banquillos. Una tentación en la que, sin duda, pueden llegar a caer algunos jugadores. Pero el modelo lo aguanta perfectamente.

Llegados a este punto, cierto es que la prensa se está cebando con el Madrid. El Expansión nunca nos ha sacado en portada y el Cinco dias nos ignora. Ya no hablemos del Financial Times, para el que no existimos, o Les Echos, gabachos tenían que ser.  Cuando remodelen el Bernabéu ya vendrán, y será entonces el buen momento de sacar los números, esa joya de la corona.

Creo que me teñiré de rubio. Esto del fútbol es una cosa muy seria.

Casillas o el otro

El hombre llegó pasada la una de la tarde y, después de pedir un vermut para él y otro para su señora, hizo la pregunta del millón:

– ¿Con quién está jugando el Madrid?

Como le dijimos que con el Bilbao, aún tuvo el hombre que aclarar: No, ¿que si Casillas o el otro?, a lo que ya hubo que contestar, también aclarando: No, señor, hoy el Madrid juega con el otro, que canta igual pero llora menos. Y digo yo que es una pesadez este debate sobre la titularidad de Casillas, una trampa que consiste en confundir la parte con el todo, o sea, Casillas o el abismo.

Para lo de Gibraltar deberíamos enviar a Don Pelayo.

– Pero si está muerto

– Eso da igual. ¡Con todo lo que hizo aquel hombre por España!

O sea, que para el 9 del Madrid, ahora que llega Bale con el 11, suena Di Stéfano.

En España tendemos a mezclar las cosas, y así cualquiera diría que la portería del Madrid es más pequeña si está Casillas, porque tanta copa, medallas y diplomas incordian al delantero lo mismo que al voyeur los maceteros en el balcón.  Yo no le niego a Casillas que es un buen portero, ni todo lo que ha ganado.  Pero la exigencia la tiene hoy, y los disparos que tiene que parar son los de la Décima, no los de la Novena. Aunque a decir de los del Plus, es esa mirada felina la que cuenta en la Champions. Hay que ver cuánto daño le han hecho a algunos una infancia con Mazinguer Z…

En un mundillo en el que cada domingo se cambia de opinión, en donde los jugadores besan camisetas como el capitán del barco inglés y renegocian contratos a golpe de filtración, que no me vengan con cuentos de sentimentales eternos y de hermanos Malasombra. Casillas es un chico del club de toda la vida, sí, pero no juega gratis y está mejor pagado de lo que lo estaría en cualquier otro club del mundo. Por lo visto, ni eso ni su «madridismo incontestable» le ayuda a salir a decir que apoya al otro y que le desea suerte, algo que este madridista de toda la vida sí ha sabido hacer con jugadores del Barça. Será la timidez, que es por donde se le ve el plumero de la arrogancia. Si le molesta la suplencia, que piense en los suplentes de la Selección, a quienes el entrenador no pone porque les tiene, por lo visto, menos cariño y respeto. Pero que no venga reclamando su derecho a estar en la portería del mejor club del mundo con argumentos de bedel de ministerio, que como ganó una oposición, a él no le puede echar nadie.  Y luego, que me resulta agotador ese calimerismo al que se ha abonado este chaval que, como los malos estudiantes, sólo sabe decir que es que el profesor le tiene manía. Y yo no sé si el profesor le tiene manía; yo sólo sé que me aburren mucho los llorones. Y los tontainas.

Ayer, cuando el Bilbao marcó su golito, al hombre del vermut del bar del poblachón se le oyó decir «ésa la para Casillas«. Pues es posible. Claro que también hubiera podido decir que ésa la falla otro delantero. La cosa es especular, que hasta en eso el fútbol es muy distraído.

Para @newland23, que me preguntó por esto hace unos días

Por qué no voy con la selección española

En realidad, podría resolverlo con un tuit: «No voy con la selección española porque me da miedo morir hipnotizada», pero me voy a alargar un poco, para que no me digan.

Ya lo creo que tengo edad como para recordar aquellos tiempos en los que no ganábamos nada, y siempre era por mala suerte, o por el árbitro, o por un poste, por cosas así. Ya lo creo que tengo edad, pero vamos, que si tuviera 20 años también me acordaría, tampoco vayamos a contarnos tonterías aquí y ahora. España empezó a ganar algo a partir de la Eurocopa del 2008, y antes era la nulidad más absoluta, precedida, eso sí, de mucha alharaca y muy buenas intenciones. Y la Eurocopa del 2008 fue una enorme alegría, y el mundial de Sudáfrica no digamos. Y en la Eurocopa 2012 ya hablaba yo de que empezábamos a tener con la selección una mayor exigencia, lo cual no deja de ser lógico (la exigencia, no que yo lo dijera). Pero no se trata, en mi caso, de que les exija más a los futbolistas o al seleccionador, y tampoco es ese postureo de llevar la contraria, o de criticar lo «patrio» porque sí. No, es otra cosa.

Para empezar, yo creo que la selección española necesita darse una buena bofetada. Y de paso, que nos saquen a los aficionados y periodistas de ese embobamiento en el que parece que se puede perdonar todo, en especial el sopor y la mentira de ganar un campeonato de chichinabo enfrentándonos a aficionados o a selecciones que siempre han vivido del moco. Necesitan una buena costalada para que deje de ser una selección llena de gente que es seleccionada «desde el cariño» y alineada «desde el respeto que se merecen». No, mire, señor Del Bosque, no. Vd no puede jugar con «falsos 9» solamente porque tiene cariño al chaval Villa. Ya estuvo a punto de llevarle con muletas a la Euro del 2012 y al final tuvo vd algo de vergüenza, no sé si vd ó él. Y lo mismo hay que decir de Torres. Si quiere vd, le ponemos una selección para que se bese, se abrace y se diga cosas bonitas con sus jugadores, pero deje esas paridas de mamá gallina para los partidos de veteranos, hágame el favor.  Y yo se lo digo desde el respeto y desde el cariño, no crea, porque soy muy consciente de que vd gana campeonatos, y partidos, que a poquito que una levanta la voz, al final todos acaban recurriendo a las mismas cositas: el resultado. Pero es que ese resultado esconde grandísimas mentiras. Porque es una grandísima mentira que el niño Torres se vaya a llevar el trofeo al mayor goleador de la Copa Confederaciones por un partido jugado contra… Tahití. Y porque es una grandísima mentira que ayer España «triunfara sobre la muralla italiana» merecidamente. Merecieron perder, igual que los otros: simplemente ganó el menos patético, porque a juego coñazo, ganaron los dos.

Y luego están los periodistas, y muy especialmente los babosos de la tele, aunque algunos titulares de prensa son como para tirar el periódico por la ventana. Yo tenía un amigo francés que me decía (hace años) que le sorprendía lo ecuánimes que eran los locutores de fútbol en España. Eso ya pasó. Ahora son forofos, gente que narra los partidos de la tele como si fuera la radio, y que si no saben describir, ya no hablemos de calificar. Ayer uno de Telecinco llegó a decir la imbecilidad de que Casillas había desviado un penalty con la mirada… Así estamos, amigos, hemos inventado el periodismo mágico. De aquí a que nos digan que Del Bosque lleva en el bolsillo bolitas de muérdago para cocinar una poción sublime, nos queda bien poco. Miedo me da ver otro partido, igual mira Casillas a cámara y me quedo embrujada todo el verano.

En fin, el domingo jugaremos contra Brasil. Espero que nos pongan la cara bien colorada. A ver si tenemos suerte, y nos humillan con muchos goles y con juego bonito del bueno. Y no con ese mentirijuego de la selección, ese juego alelado y pastoso que pide a gritos un poquito, sólo un poquito, de frescura.

Venga, Mou, quédate.

Tengo el corazón destrozado. Mi Real Madrid ha quedado eliminado en semifinales de la Copa de Europa, ese campeonato que nosotros llamamos con algún ordinal; no ganará la liga salvo que el Barcelona se vuelva loco (y locos no son; otras cosas puede, pero locos no); y está por ver que el Atleti de mis amores no se lleve la Copa del Rey, que no es que sea una copa menor, pero ya nos vale ponernos a ganarlas cuando la monarquía se está yendo a hacer puñetas.

¿Y Mou? Pues yo critiqué mucho a Mou cuando llegó, ésta es la verdad. No me gustaba ese aire de estar todo el tiempo penando por un incómodo helicobácter sin diagnosticar. Y que era muy egocéntrico, apenas se veía a los jugadores, acostumbrados como estábamos a… ¿Quién estaba antes, que no me acuerdo? Y ésa es la cuestión, y no otra. Esa es la cuestión.

Verán, el entrenador del Madrid será criticado aunque pongan a la Madre Teresa de Calcuta, algo imposible en primer lugar porque ha fallecido y luego porque se dedicaba a otros menesteres mucho más útiles para la Humanidad. El banquillo del Madrid es un pimpampún en el que el que está tiene que ganar todos los títulos, a todos los equipos, todos los partidos, y además jugar precioso, metiendo miles de goles y sin que le cuelen ninguno. Y aun así, le criticarán, por voraz o por carecer de emoción. Cualquier nimiedad del Real Madrid abre siempre los deportes en todas las cadenas, por delante del mejor gol de la jornada y antes de la glosa de la consecución de un título por otro equipo. El Madrid mueve muchos millones pero no sólo en las cuentas del club, sino, y sobre todo, en las cuentas de muchos periódicos, radios y televisiones. Del Madrid, casi más de sus derrotas que de sus victorias, depende el sueldo de muchos periodistas, desde los payasos del Punto Pelota a los contrapayasos del Marca. El Madrid es un equipo que más que envidias, genera una extraña desesperación, no sé, algo distópico, porque lo que tiene ya será siempre inalcanzable en el tiempo, y eso, no es que no se lo puedan arrebatar, es que no lo puede perder aunque quiera. Y luego que todo el mundo opina del Madrid, que para eso es más que la selección. Y hasta que la prima de riesgo.

Los grandes clubes necesitan a los grandes personajes, gente que marque una época. Barcelona tuvo su Guardiola, otro gran personaje, aunque Guardiola tocaba con otro instrumento. Digamos que los crótalos, por la subtilité del sonido y por el juego que da el que sean dos y que tengan un nombre que merodea el escroto. Se ponía su zamarra de oveja cool, progresista y amigo de los pobres, y entre eso y que venía de un país pequeñito, hasta al más cuerdo se le ponía cara de gilipuertas y empezaba a decir pamplinas. Mou es otra cosa. Mou es más de tirar los crótalos a la cabeza del pianista y empezar él a aporrear la batería. Mou es un tipo que para empezar dice lo que le sale de los huevos, y además le importa un huevo. Con su yema y con su clara: un huevo. Blanco, por supuesto. Y que si tiene que decir hoy lo contrario que decía ayer, pues lo dice, porque en fútbol el que era grande ayer hoy se va arrastrando por el pasto, que diría el otro. Y además, eso lo hacemos todos, porque yo voy mañana y le pongo a caer de un guindo. ¿Y qué? Este es mi blog y digo lo que me da la gana. Pues eso hace Mou: hace y dice lo que le da la gana, sin atender a nada más que a lo que piensa y opina. Si él es el entrenador, manda él, y se ha terminado. Y en eso es igual que Guardiola, que mandaba él y nadie más. Ahí dejo eso. ¿Las formas? Venga hombre, en un país en donde ser moderador de tertulias debería considerarse una profesión de riesgo, nos vamos a poner ahora estupendos…

¿El señorío del Madrid? Ya hablé de eso aquí. El señorío del Madrid es estar siempre insatisfecho. Es decir cosas como las que ya no se oyen, por incorrectas. Es ser un muy chulo, y muy arrogante. Ser del Madrid es fastidiar mucho a los demás, y que además no te importe.  Y eso lo ha entendido Mou como nadie, al menos en esto me darán la razón.

Sí, Mou no ha ganado la Décima (yo el otro día bromeaba diciendo que le habían pedido una décima, no diez semis). Como tantos entrenadores que han pasado por el Madrid, que no la ganaron ni aquí ni allá. Y que siguen sin ganarla. Yo tengo cosas para criticarle, claro que sí y bastantes, pero aun así prefiero que se quede. Aunque sólo sea por llevar la contraria a mi cuñado, que dice que Arbeloa cuando sube, hace cosas extraordinarias (mientras mantenga ese adjetivo, le daré un poquito la razón). Y porque del mismo modo que mi padre siempre estaba en contra del alcalde, yo siempre estoy en contra de Sergio Sauca. Yo creo que debería darse otra oportunidad, aunque sólo sea para ver cómo el progre-periodismo le hace una glosa de amor que se confunda con un relato de porno.

Dice que no ha tomado una decisión, y a mí me gustaría que deshojara ya la margarita, porque en vez de pétalos parece que tiene almas en un purgatorio. Pero me da que Mourinho se irá. Y me temo que entonces el Madrid será, de nuevo, una vieja gloria…

Ya lo creo que la Décima es posible

El fútbol es casi siempre incertidumbre. También es enfado y risa, ironía y sorpresa. A veces es decepción. Pero si el fútbol fuera una ciencia exacta, y los partidos se pudieran solucionar por anticipado con escuadra y cartabón, entonces no tendría la gracia que tiene. El fútbol es emoción, y las emociones mueven el mundo.

El Borussia Dortmund, un equipo con un palmarés tan engañoso como la estética de su entrenador, le metió ayer 4 al Madrid, que sólo pudo marcar 1. Otro gol del Madrid hubiera cambiado la eliminatoria, y así parece muy cuesta arriba. Pero yo estoy de acuerdo con Mou: es remontable. Como son alemanes, tal vez haya que empezar dando argumentos racionales. Y lo racional es que el Madrid puede y sabe jugar mucho mejor que ayer. Ayer vimos un Madrid con una defensa descompuesta (con un Pepe absurdo al que no se le vio el pelo más que para romper el fuera de juego en el 2º gol de los alemanes). En cuanto al resto, todos lo saben hacer mejor, todos lo pueden hacer mejor. Si el Madrid cuaja un buen partido, puede pasar la eliminatoria, no es una locura pensarlo.

Pero luego hay otros factores. Verán: lo importante no es que nosotros creamos que podemos pasar, sino que lo crean los alemanes. No hace falta que lo crean ahora. Tienen que convencerse con un Bernabéu que sea imponente, un Bernabéu que explique, con un sólo golpe de vista, que esto es el Real Madrid y que nosotros jugamos para ganar la Décima Copa de Europa, algo que ellos no pueden ni siquiera soñar en el mejor de sus sueños, ni aunque durmieran todas las noches de todas sus vidas multiplicadas por cien. Que esa copa es nuestra, que la queremos, y que la vamos a ganar al Barça, al Bayern, o a quien se atreva a ponerse delante. Que ellos son sólo once muchachos vestidos de abeja Maya, pequeños, en un club insignificante, y que hoy por hoy, a lo único que pueden aspirar es a decirle esto a sus nietos: «yo jugué en aquel estadio. Yo perdí, pero tuve el honor de contribuir a la leyenda del que siempre será el mejor club del mundo«.

Yo no sé si veremos ese Bernabéu el martes que viene. Si veremos la raza y el corazón del Real Madrid, que tenerlo, lo tiene y bien grande. Pero si pasamos, una de dos: será eso o la Virgen de la Almudena.

¡HALA MADRID!escudo-futbol-madrid

El partido del Manchester

El partido de anoche entre el Madrid y el Manchester fue lo más visto de la tele, muy por delante de otro programita que se había estrenado el día anterior y que consistía en ver cómo se tiraba a una piscina un grupo de famosos. Naturalmente se tiraban de uno en uno, aunque mira que me extraña que en Antena 3 (dueña del engendro piscinero) no hayan optado por ofrecer el espectáculo de una reata de famosos atados con una cuerda y echados en grupo y de cabeza a una piscina. Así, han renunciado tontamente a una gran profusión de alaridos, unas muy ordinarias imprecaciones y un riesgo fetén que hubiera petado el share. Sin duda, faltó algo, pero no sé si fue imaginación de los programadores o voluntarios para darse un chapuzón en compañía.

Pero en fin, a lo que iba: el partido del Manchester. Yo sé que un post de estos ahuyenta a muchos de mis más queridos y fieles lectores, aunque es verdad que atrae a muchos otros visitantes. Ya me lo preguntó mi amiga Susana:

–  ¿Y tú por qué pones post de fútbol, que son un aburrimiento?

–  Pues porque pongo uno y me arregla la estadística del mes.

Claro, que está por demostrar que éste termine siendo un post de fútbol. Y es que tampoco quiero abusar, porque llevo tres seguidos hablando del Madrid. Vuelvo de nuevo a lo que iba, que no era ni la temática de este blog ni mi share particular – que por cierto me importa un pepino -, sino el partido del Manchester, aunque sólo sea para que no se enfaden los lectores que han seguido leyendo atraídos por el título del post.

En fin, Yo voy a hacer mi resumen en un tuit. Descarto, por tanto hacer pedagogía porque si necesitan leerme para aprender de fútbol es que no quieren aprender de fútbol…

ManU unmundoparacurra tuit

Mou, en un alarde de iconoclastia – o quizá porque ha hecho una apuesta con la Historia -, dijo después que había perdido el mejor. No, Mou: esta vez el mejor ha pasado la eliminatoria, no le des más vueltas.