Protestas low cost

Diez personas cortaron el lunes la Calle de Alcalá de Madrid, a la altura del Banco de España.

Diez personas.

Protestaban porque no estaban de acuerdo con una decisión del nuevo alcalde.

Diez personas.

Salieron en todos los telediarios.

Diez personas.

Diez.

Qué barata puede llegar a ser la publicidad en España.

El taxi: ¡Vivan las cadenas!

Los taxistas están en huelga, o sea que desde ayer no bajan la bandera aunque está por ver si la arrían, porque dicen que es indefinida. Sin embargo, teniendo en cuenta lo bien que se circulaba ayer y hoy en Madrid sin ellos estorbando, me digo que para hacerse notar deberían hacer una huelga a la japonesa. No parece que se les vaya a ocurrir, así es que buscarán la notoriedad cortando la Castellana o rompiendo ventanillas a los coches de los VTC, que eso está al alcance de cualquier inteligencia. Y como además no parecen muy interesados en caernos un poco mejor, no les importará que en vez de llamarles los pelas, empecemos a llamarles los palos.

Aquel taxista de hace años (muchos) que se conocía el callejero de memoria y te llevaba por el camino más directo y te daba un buen servicio ha casi desaparecido de las calles de Madrid. Desde la irrupción del GPS cualquiera puede conducir un taxi, con lo que el servicio ahora ya no te lo proporciona un profesional, sino que realmente te lo da Google Maps, que también es un servicio no sé si público, pero desde luego utilísimo.

Hay algo estupefaciente en esta protesta, y es que en vez de revolverse contra el que le impone trabas, regulaciones e impuestos y les impide competir en igualdad de condiciones, piden que se extienda y amplíe el corsé a sus competidores y que al final pague la factura el cliente. Eso es como ir al médico no para que te cure del catarro, sino para contagiárselo a los que están en la sala de espera, arriesgándote con eso a que te peguen ellos a ti la rubeola, por ejemplo. Lo de que en Cabify tienen trabajo precario que se lo digan al inmigrante que conduce taxis por la miseria que tiene a bien pagarle el dueño de la licencia. Van de pobres y de obreros, pero hablan poco de su temor a que sus licencias no valgan ni un duro. Pero valdrán más cuando sean más rentables, y por este camino, renunciando a mejorar, será difícil que lo logren. O sea, la rubeola.

De todos modos, la manera de protestar de los taxistas me tiene muy despistada, porque no sé si lo suyo es estupidez o ingenuidad. ¿Sabrán cuál es el perfil de la persona que coge taxis? ¿Se habrán parado a pensar en lo que puede opinar su potencial cliente de los disturbios y la violencia? ¿De verdad creen que su energumenez convence a alguien, quitando a podemers que no han cogido un taxi en su vida? ¿Entenderán que al público joven ya lo han perdido definitivamente, si es que alguna vez lo tuvieron, y que los perciben como careros, viejunos y apolillados? ¿Y que sus clientes de 50 ó 60 años manejan el móvil de puta madre? ¿Creerán que la simpatía de sus potenciales clientes aumenta con cada ventanilla de VTC que rompen? ¿O que caen mejor cuando piden que el cliente tenga menos alternativas?

No creo que el sector del taxi sea un sector privilegiado, sino protegido. Mal protegido. Pero en vez de pedir que les dejen competir y eliminen trabas absurdas, piden que empeoren a sus competidores y que yo, como cliente, obtenga un peor servicio. O sea, gritan Vivan las cadenas para al final fastidiarme a mí, que soy su cliente potencial, en un patio político en el que abundan los fernandos septimos. Vamos, que me lo ponen facilísimo para solidarizarme…

Me parece que sería mejor para todos que los taxistas se bajaran de esa burra pleistocénica en la que están instalados y trataran de comprender por qué Cabify y Uber tienen éxito. ¿De verdad creen que es por la botellita de agua? Pues habrá quien lo coja por esa bobada, pero a mí lo que me gusta es que sé por anticipado lo que me va a costar y que tengo una opinión que vale y que voy a emitir libremente en cuanto me baje del coche, así es que más vale que vaya limpio y que el conductor se baje a cogerme la maleta. Dicho de otro modo: en Cabify quien manda es el cliente y en el taxi quien manda es el ayuntamiento. Y esa es la asimetría de fondo, y no hay más.

 

Chinos en el lado oscuro

No es ninguna primicia, lo habrán ustedes leído o visto en cualquier telediario: China ha llegado a la cara oculta de la Luna. O bueno, eso dicen, y hasta donde yo sé y he podido leer, se lo ha creído todo el mundo. Fíjense que llevamos casi 50 años de polémicas con los negacionistas de la llegada a la Luna, que si lo de Armstrong está por demostrar (lo de Neil, que lo de Lance está más claro), que si las imágenes estaban rodadas en un estudio de la Warner, que si la bandera se movía y no había viento, que si cien cosas, y ahora llegan los chinos, dicen que han llegado a la parte de atrás de la Luna, donde nadie los ve, y nos lo creemos sin rechistar. Qué cosas.

Han enviado una nave que ha logrado depositar en la superficie lunar un robot cuyo nombre es Yutu, seguramente porque va a tomar vídeos y a mandarlos a la Tierra. Así es que es muy probable que el siguiente cacharro que manden se llame Tuite y manden mensajes de 140 ideogramas. A los chinos se les puede acusar de todo menos de falta de imaginación para la copia, en esto me darán la razón. Pero hay cosas mucho más inquietantes que la llegada de YouTu a la Luna. Mucho más.

Veamos. La primera pregunta que hay que hacerse es por qué se van a ese lado. A ver, ¿qué es lo que no quieren que veamos? ¿Por qué se esconden? Hum. Dicen que la cara oculta es mejor para estudiar el universo. Ya, ya. Para estudiarlo y para hacer cositas sin que se vean. ¿Y qué querrán hacer los chinos? Sabe Dios. De momento, se han llevado unos gusanos de seda. Y también han llevado patatas, semillas de algodón, aceite de colza y unas flores. ¿Pero ustedes se imaginan lo que pueden hacer los chinos con todo eso sin que los veamos? ¿El resto de potencias extranjeras (las que se unen en las películas) va a dejar que los chinos se traigan una nave de vuelta después de andar trajinando por allí con gusanos, aceite de colza y patatas? ¿Really, George? Porque lo de las flores es para disimular, no se engañen: el alien vendrá ofreciendo un ramo de flores lunares y cantando una bonita melodía para que desconfiemos.

O sea, esto:

chinos en la luna
¿Quién te escribía versos, dime quién era?
¿Quién te mandará flores por primavera?
¿Quién, desde la Luna llena, 
por la parte más discreta,
te lanzará el arma secreta?

 

 

Qué horror. Yo desconfío de todo, y ustedes harían bien en hacer lo mismo. Les propongo una manifestación en contra. La podemos hacer en Madrid Central, y así, si no vamos muchos, tenemos una excusa. Como lema para la pancarta podemos escribir algo popular, por ejemplo “Pedro, vete a ver qué hacen los chinos y ya si eso nos lo cuentas”. No sé, algo tendremos que hacer con esto urgentemente. ¿Que no?

 

 

Chiqui, que eso es poco

La ministra Montero, que es la de Hacienda y que se ocupa en estos días de presentar esas cuentas del Gran Capitán que son los presupuestos públicos, le quitó importancia a tener una diferencia de cinco décimas de déficit. “Lo he dicho siempre, chiqui, eso son 1.200 millones, eso es poco” le dijo a una periodista con una frivolidad asombrosa.

1.200 millones de euros, para la ministra encargada de administrar nuestro dinero, es poco. Yo tengo que decir que para mí esa es una cifra de dinero incomprensible, y por eso, para entenderlo, intento hacer algún cálculo para hacerlo material,  tangible, comprensible. Cálculos de este tipo:

– El coche más vendido en España es el Seat Leon. Un Seat Leon cuesta unos 15.000 euros. 1.200 millones de euros equivalen a 80.000 coches. ¿Son muchos 80.000 coches? Pues yo creo que sí: en el mes de julio, es España, se vendieron unos 130.000. Y en la universidad Complutense de Madrid hay unos 70.000 alumnos, con lo que podrías dar un Seat Leon a cada uno que aprobara alguna asignatura (y te sobrarían muchos coches que se los puedes dar a los turolenses, por ejemplo, que están dejados de la mano de Dios).

– Esta es fácil: el salario mínimo son 10.320 euros al año. Con 1.200 millones pagas a 116.000 personas durante un año. Pero claro, el salario lo pagan las empresas. Bien, pues con 1.200 millones podrías reducir la cotización… ah, no perdón, que eso lo paga el empleador, que es un fascista.

– Otra también facil. La pensión media en España es de 934 euros. Con 1.200 millones de euros pagarías más de 90.000 pensiones durante un año. Otra forma de repartirlo es dando 10 euros más a cada pensionista al mes, eso si se quiere dar a bulto, que parece que es el modo de razonamiento preferido de la ministra.

– La cesta media de la compra es de unos 300 euros por persona y mes. Pues con 1.200 millones pagarías la cesta de la compra de 330.000 personas durante un año, o lo que es lo mismo, de más de 80.000 familias de cuatro miembros, por ejemplo como la de Pablo Iglesias, aunque no sé yo a cuánto estará la cesta de la compra en Galapagar.

– Si en vez de euros fueran metros, con 1.200 millones irías y volverías a la luna y todavía te quedaría crédito para ir de nuevo, aunque no para volver. Estaría bien hacer la prueba con la ministra, no creo que la echáramos de menos.

– El coste de una hora de vuelo del Falcon que le gusta tanto usar a su jefe es de 5.600 euros. Pues con 1.200 millones podríamos tener a Pedro Sanchez montado en el avión 24 años. Esto podría considerarse como inversión, con lo que es un coste amortizable. Y por otro lado, disminuiría el consumo de aspirinas entre la clase empresarial española. Me parece que sería un buen uso, tal vez el mejor de todos.

1.200 millones, chiqui, es poco. Y además, si el presupuesto lo podemos pasar, chiqui, si eso es fácil, no pasa nada, chiqui… Y es verdad: no pasa nada. Nada.

Economía y política

Un gobierno agotado, desesperante por lo pasivo, aburrido por lo invisible, irritante por lo cobarde, sin imaginación ni ganas, sin fuerza ni ideas. Y al final le largan por un macguffin gigantesco que permite un cambio de gobierno por la puerta de atrás. Había mil razones para que Rajoy se fuera, bien echado está, pero no sé si es muy democrático que gobierne un desahuciado que sólo sacó 84 diputados de 350. Personalmente, hubiera preferido que me dejaran echar a Rajoy con mi voto. Desde luego hubiera estado encantada, a las 9 en punto en el colegio electoral, vaya.

De entre todas las razones por las que merecía que le largaran, me parece que la más importante es que no se ocupara de la economía. ¿Les sorprende que diga esto? Dejen que explique mi punto de vista. Para mí la economía no es eso de lo que se ha ocupado Montoro, ese pobre diablo. Esa es la parte del expolio que viene cuando, de verdad, no te ocupas de la economía. Economía es, por ejemplo, un plan nacional para el agua, porque la lluvia no sabe de desigualdades, ni los ríos tienen el cauce donde nos gustaría. Economía es ocuparse de la despoblación de una parte enorme del país, porque el abandono es una forma de desperdicio. Economía es ordenar la administración y eliminar el despilfarro de las autonomías, su inanidad y su estupidez. Economía es parar en seco los nacionalismos, no por lo que nos cabrean, sino por lo que nos cuestan. Economía es ocuparse de la educación con inteligencia, formando en lo que necesitaremos, no en lo que necesitamos, con mención especial a la Universidad, un pudridero anquilosado. Economía es ocuparse de la información veraz, porque un país no puede vivir rodeado de bulos y rumores. Economía es ocuparse de la justicia, porque una justicia lenta no es justicia, y además sale irremediablemente cara. ¿Sigo?

Rajoy saca pecho por su gestión económica, pero no creo que se haya ocupado de ella realmente. Un gobernante se debe ocupar de que en su país las personas vivan mejor y más seguras y este hombre, si tenía alguna idea, se ha ido sin que supiéramos cuál era. Y ahora llega Peter, un tipo líquido, un cursi y, desde luego, un individuo sin palabra. Aunque mirando la caterva de retrógrados que le han apoyado para alcanzar el gobierno es casi mejor que siga sin honrarla. Ideas tiene muchas, casi una diferente cada día, por lo que no hay que darle mucha importancia a lo que diga: ya he dicho que su palabra no es su fuerte. Su única experiencia laboral es su propio partido, en donde sí le votan los aborregados militantes. Pero sea. Diré hoy lo mismo que dije cuando cambió la alcaldía de Madrid: después de Anita Botella ¿qué más nos puede pasar a los madrileños? Lo cierto es que nos ha pasado, ya lo creo, entre otras razones porque esta “adorable abuelita” se ha rodeado de la gentuza que ha ido encontrando por los albañales podemitas. Algo que, de momento y en apariencia, no ha hecho Peter: él, fuera de la política, no tiene donde caerse muerto, pero se ha rodeado en su mayoría de gente que parece saber dónde irse a morir. Por algo se empieza.

No nos bajará los impuestos, de eso estoy segura, y si después de Rajoy cuesta imaginar dónde los puede subir más, seguro que él encuentra la manera. Nada nuevo bajo el sol.

 

 

Una letra para el himno

Yo creo que, antes de intentar ponernos de acuerdo sobre la letra del himno, deberíamos acordar para qué queremos la letra, porque así no vamos a llegar a ninguna parte. Si, desde Zapatero, el concepto de nación es discutible, no digamos el de patria. Hoy oía decir a uno de esos mendrugos demagogos que patriotismo es tener una sanidad de calidad, así que supongo que él y su grupete de tuiteros sólo aceptarían una letra que empezara más o menos así: Mi Estado/un sitio cojonudo/aunque enfermo estás/¡Viva la sanidad!, y estrofas de ese pelo.

Es imposible que los españoles nos pongamos de acuerdo en una letra para el himno. Y menos hoy en día: sería imposible con tanta corrección política. Por supuesto, nada de nombrar a Dios, nada de armas ni episodios militares, aunque hayan sido gloriosos, porque algún muerto habrá habido. Nada de sol, que en el norte se sentirán ninguneados. Nada de montañas, que en La Mancha se ofenderán. Nada de ríos, pues menudos son los murcianos cuando les nombran el agua. Nada del mar, porque tenemos que meter como sea Mediterráneo, Atlántico y Cantábrico, aparte de que la meseta es mucha meseta. Nada de amarillos y rojos, porque también hay verdes, azules y hasta morados. Ni mencionar las comidas, o cualquier costumbre, que lo típico va por barrios. Nada de Europa, que para qué. Nada de antepasados, que entonces hay que meter a las antepasadas. Nada de niños, no sea que los condicionemos. Y eso sin pensar que habría que tratar de que rimara en varias lenguas, y con el eusquera entre ellas no queda más que rendirse.

Por eso creo que lo mejor es decidir antes para qué queremos una letra. En realidad, podemos estar de acuerdo en que sólo la echamos de menos en los acontecimientos deportivos. Y para eso, valdría esta propuesta perfectamente:

Canto esto
que no se ofenda nadie
que esta letra es
sólo para animar

Canta fuerte
que si cantamos algo
el contrario va
y se acojona más.

Vamos, muchachos,
ganad esto ya.
Lo de la prima es
sólo un motivo más.

Piensa en la gente,
los niños, y tal.
Al rival que le den,
no le debemos .

Por supuesto, en vez de muchachos se puede decir muchachas, y si estamos en individuales, pues le damos el tratamiento de vuecencia al deportista, que llegar en solitario tiene mérito de sobra para eso y para más. Y si no es un partido, sino otro tipo de competición, pues lo cambiamos por carrera, o por prueba, y ya está. Creo que tiene todo para ser un éxito: un principio que explica, una continuación recia y con palabrota, una tercera parte muy convincente, y un final emotivo, con frase entre chuleta y cañí incorporada para que no se nos olvide de dónde venimos.

Ni a dónde vamos.

 

Multas cuquis

Me entero por el periódico de que el Ayuntamiento de Madrid ha cambiado el modelo de notificación de multas para que los madrileños (y las madrileñas) lo entendamos. Se ve que lo de “NOTIFICACION DE DENUNCIA E INCOACION DE EXPEDIENTE SANCIONADOR” se nos hace muy cuesta arriba. Hacen bien: eso de incoación no se sabe qué es, aparte de una palabra rarísima, como leguleya, y que da grimilla. Tú lees incoación y te sientes agredido (o agredida, que es mucho más grave). Y luego que el contexto de la frase tampoco ayuda a la comprensión: notificación, denuncia y sancionador, así todo junto en la misma frase, puede llevar a que te confundas y te creas que te están invitando a la fiesta de la Primavera del ayuntamiento, y no, no, no. Eso por no contar que son palabras larguísimas, que en la meseta nos sacas de las bisílabas (casa, perro, niño), y petamos.

modelos multa

 

Así es que aquí tienen el nuevo modelo, que además es en color. Y nada de mayúsculas, porque en el medio escrito indican grito.Ahora, con ese título nuevo no hay duda: Denuncia por infracción de circulación. Punto.
Multa.punto.

Me pregunto si usarán la Comic Sans…

 

Por supuesto, no faltan los pictogramas, porque hay que cubrir el caso de que alguien (o alguna) no comprendamos la palabra teléfono. Y luego lo del 50% de descuento en grandote es realmente una genialidad: no hay ninguna posibilidad de que confundamos la multa con un folleto de Carrefour.

Hacer las cosas agradables no cuesta tanto, en eso yo alabo el gusto al Ayuntamiento. No hay derecho a recibir una multa, abrir el sobre con ese cosquilleo tan inconfundible, esa intriga, esa casi ilusión, y, zas, encontrarte con ese ladrillo en blanco y negro lleno de cláusulas y de mayúsculas. Es que lo ves y te desfondas. Pero la nueva notificación, con los dibujitos y tal, mola. A ver, que no te quita de pagar, pero es super cuqui. Y con ese descuentazo, ya vas mega feliz a pagarla.

En fin, espero con ilusión la próxima multa para correr a leerla.

 

Je ne suis plus Charlie, je suis franquiste

Leía hace unos días a Santiago González citar a Paul Valéry: “La sintaxis es una cuestión moral”. Y tanto. Es una cuestión moral y por lo tanto también puede ser inmoral. Y viendo el panorama actual, el vocabulario se ha convertido en un burdel. Los políticos retuercen las palabras sin ton ni son, las manosean hasta vaciarlas de contenido y las utilizan como fetiches, igual que un santero usa un trozo de greña.

Democracia y libertad apenas significan nada. O significan lo que uno quiera que signifiquen. Hoy oímos mucho decir que democracia es votar, lo que convierte a Franco en un demócrata. Y se reclama la libertad de saltarse la ley cuando a uno no le gusta o conviene, porque para eso está la libertad. Y si se te ocurre decir que no, que eso no es así, entonces te conviertes en franquista, otra palabra fetiche que ya no significa que seas partidario de Franco, sino que le has llevado la contraria a otro que se llama a sí mismo demócrata. Así que, sin remedio, se nos está llenando el país de franquistas cuarenta años después, mira tú qué gracia. Porque hasta ahora lo normal es que a uno lo llamaran fascista, pero va decayendo. Se nos acaba la palabra, como se le rompió el amor a Rocío Jurado, de tanto usarla. Es lo que tiene que en España no seamos todos podemitas: que hay fascistas por doquier. Si los demócratas fueran mayoría se podría meter a los fascistas en la cárcel y aquí paz, o fusilarlos, y después gloria, pero es que con esta puta democracia… vamos, que aquí no se puede ser un demócrata en condiciones.

¿He dicho mayoría? Pues es que con la palabra mayoría también ando despistada. La verdad es que no sé ya muy bien lo que es una mayoría. Sin embargo, tengo muy claro lo que es una minoría: minoría son los que tienen derechos. La mayoría no los tiene, porque como es mayoría, con eso ya lleva bastante. Y luego están los ataques de metonimia demoscópica, o sea, la gente, que siempre lleva razón. O no, pero da igual porque la gente siempre es mayoría. O no, pero da igual porque si es minoría entonces tiene derechos. Y ya mucho más loco que lo de la gente (la hay donde quiera que va), está el pueblo catalán, aunque el pueblo catalán nos da igual que sea mayoría o minoría porque el pueblo catalán es una unidad de destino en lo universal. ¿De qué me suena a mí eso? da igual, luego lo miro.

En cuanto a los derechos, tenemos muchísimos y no hace falta conocerlos para saber que se tienen. Los derechos se nos van cayendo de los bolsillos. Por supuesto, el derecho no tiene nada que ver con las leyes, aunque también hay muchas, así es que será fácil encontrar alguna que nos convenga. Y si no, siempre podemos tirar de lo legítimo: “no es legal, pero es legítimo”, y con eso uno puede hasta romper un par de farolas, legítimamente y en libertad.

En fin, que así andamos en España, llamándonos demócratas o fascistas (o el reneologismo franquista), a bulto, cuando al final y si se fijan, a poco que retorzamos las ideas, podrían significar casi la misma cosa. Pero miren, hoy en día es terrorista hasta un conductor borracho. Y habla un político de los pirómanos y les llama terroristas incendiarios, como si los árboles se pudieran asustar o como si lo que pretendieran los pirómanos es causar terror en vez de quemar el bosque para vete a saber qué fin, si es que tienen alguno. Y también se habla del genocidio machista, que es otra banalización, y que no creo que le haga ningún bien a la causa. Banalizar las palabras y las ideas que portan nunca trae cuenta. No desde luego para la sociedad, que ya no se sabe muy bien lo qué es y que se cita cada vez menos. Probablemente porque ya no nos importa.

 

 

It

– ¿Pero y ese quién es?
– No sé, ni idea.

Y entonces lo investigué. En el origen había una folclórica. La cantante tuvo una hija que con el pasar de los años se echó un novio. Lo dejaron poco tiempo después y él, ya con un par de portadas de revistas amarillas en su haber, se fue con otra que al principio era una completa desconocida, aunque ya menos por la relación con el ex-novio de la hija de la folclórica. La completa desconocida resulta que tiene un hermano que la acompaña desde que se separó sentimentalmente del ex-novio de la hija de la folclórica. Pues bien, el hermano de la ex-novia del ex-novio de la hija de la folclórica es gay y tiene una relación con un chico que al ver que salía por la tele con la ex-novia del ex-novio, saltó a la palestra para reivindicar su amor homosexual (y lo homosexual en general). Pero resulta que anteriormente no había sido muy homosexual, y un ex-compañero suyo del colegio salió a explicarlo con todo lujo de detalles y pruebas, entre las cuales el testimonio de su prima (también sabemos que él es hijo único), que tuvo un lío con el novio ex-gay del hermano gay de la ex-novia del ex-novio de la hija de la folclórica cuando tenían dieciséis años y toda la pandilla del cole se fue de juerga a las fiestas patronales de Navalacruz, momento en el que, además de amarse afanosamente debajo de un camión de cerveza, visualizaron (ella empleó ese verbo, no es idea mía) a Casillas, que estaba con sus amigos. Sin duda ésa y no otra es la razón por la cual, en el reportaje que le estaban haciendo a ese chico, salía de vez en cuando un bucle de imágenes de Casillas y Sara Carbonero a la salida del sanatorio donde tuvieron a Martín, su primer hijo. Sigo aquí, no se me pierdan, que queda un último paso todavía para encontrar a ese chico. La prima ahora, además de instagramer y modelo eventual, es pareja de un empresario del sector de los alicatados (al que hemos podido ver en algún photocall), pero su primer marido, con el que tuvo un niño, es un empresario del sector del reciclaje que el primer día que vio a su hijo pixelado en la tele decidió interponerle a la madre una furiosa demanda. Y en ese momento, más o menos, estábamos.

– ¿Pero y ese quién es?
– Ese es el primer marido de la prima del antiguo compañero de colegio del novio ex-gay del hermano de la ex-novia del ex-novio de la hija de una folclórica. Un reportero audaz le localizó a la salida de los juzgados una fría mañana de enero. Y aunque estamos en octubre, el asunto ha salido a la luz ahora y por eso es de rabiosa actualidad, aunque el tipo aparezca en la tele con bufanda.

Si me quedara algo de memoria les pondría un emoticono, no vayan ustedes a creer que no vivo en el mundo que me toca vivir.

Guardiola, esa víctima

Este fin de semana Pep Guardiola se ha llegado a Barcelona para jugar un partido de viejas glorias del Barça. Y de paso ha ido a un mitin de independentistas para redondear el plan de fin de semana viejuno y melancólico al que se había apuntado.

En el mitin cogió un papelito que le había escrito algún demente subvencionado y dijo cosas como que España es un estado autoritario, que les quitábamos la sanidad y los puertos, y no se cuántas bobadas más. O sea, que somos super malos y que ellos, por su parte, se saltarán la ley porque es lo más super democrático que hay. Todo dicho con su carita de bueno y su aura de líder: aquí una personalitat catalana. Silencio todos que habla el Pep, lo más intelectual que tenemos en este país pequeñito y oprimido.

Yo creo que ya se ha dicho y comentado todo lo que había que decir de este memo respecto al chorreo de imbecilidades que soltó, desde su paso por la Selección Española, mano en escudo y motivación a tope, hasta sus relaciones con Qatar, el reino verdadero de la libertad, la igualdad y la democracia. La hipocresía de este pobre diablo es casi mayor que su cursilería, que ya es decir, y cuando se juntan las dos cosas el ridículo es imparable.

Pobre Pep. Pensará que su  estudiada pose de mesurado, de intelectual, de tipo inteligente y con carisma va a superar esta farsa. Un clavo saca a otro clavo, pues la farsa sobre la farsa, pensará. No sé, pero tengo para mí que le será difícil, después de subirse a una tarima y soltar las mismas gilipolleces que los políticos catalanes. En vez de decir algo original, como se espera de leyendas como él, va y dice las  chorradas que le escribe una panda de inútiles que no tiene en donde caerse muerta. El entrenador de mérito, el adalid del fúpbol de toque sutil, va y se pone a hacer de Macario con unos ventrílocuos perturbados, probablemente los políticos más desprestigiados de toda Europa. Y para colmo ¡con lo mal que visten y la poca class que tienen! El Pep tan fino y ellos tan vulgares, qué despropósito todo.

Qué cagada, tú, ganar un Sexteto y hablar idiomas para acabar con esta gent.