¿No hay otro para meter los goles?

Pero, vamos a ver ¿De verdad no hay otro para meter los goles? ¿Tiene que meterlos todos Villa? ¿Con lo feo que es? ¿No hay otro más elegante?

En el fondo, y en realidad, y a toro pasado, y de verdad, y ya más en serio, lo mismo me da uno que otro, pero que El-Mundo-Entero solo vea a Villa, así, escuchimizadillo, feín, chiquitajo, con esa mosca en la barbilla y esa nariz de pimiento y esa boquita de piñón comprometido… ¡Hombreeee! Con lo guapetones que son Llorente, o Xabi, o Casillas, o Torres, o Piqué, ¡Tener que lucir a ese tipo tan feo!

Pero hace bien Del Bosque poniéndole. Yo creo que es para ver si se cansa…

No, si al final va a terminar cayéndome bien este Villa… O no, ¡mejor no!. Me sigue cayendo fatal, fatal, fatal, fatal, fatal, fatal, fatal.

PS: ¿Cómo? ¿Que también los mete Latin Lover Iniesta? ¡Acabáramos!…

Seguimos en el Mundial

Pues hemos pasado a octavos, con mucho aburrimiento, y entonces yo voy a seguir con la misma línea argumental, porque me parece que cuanto más me tenga que comer cada comentario que haga, mejor le irá a la selección española. Villa sigue pareciéndome un horror, sigue metiendo él los goles y siendo el héroe de los partidos. Y Portugal, ese país de las maravillas, puede seguir siendo perfectamente mi selección de acogida. Cuando les eliminemos, entonces me acogeré a Alemania o a Inglaterra.

A ver si llega España a la final, la ganamos, y dejo de pasar ya estos malos ratos y de hacer el ridículo con estas tonterías que escribo.

Allez, les bleus…

“Va te faire enculer, sale fils de pute”. Caramba, cuánto genio para tan pocos modales. Lo que hay que reconocerle a la selección de Francia es que, si el fútbol es espectáculo, ellos deberían levantar la copa…

El asunto fue como sigue. Asurancenturix (Anelka) no estaba d’accord con el pescado que le ofreció Ordenalfabetix (Domenech), de manera que le tiró un lenguado al cocotier, éste se agachó y le dió a Esautomatix (Evra), que la pagó con Edadepiedrix (el 2º entrenador) pegándole con un salmonete en el pompon, sin darse cuenta de que estaba presente Detritus (el traidor) que se chivó a les romains (la prensa). Apareció entonces Abraracourcix (Sarkozy) y dijo aquello de “C’est inacceptable”, recibiendo un “merluzazo” en pleno caretuá, mientras cocotte Karlabella (la Bruni) hacía un potage de courgettes para l’apéritif. Jolalá. En Argentina llaman quilombo a este bordel.

Estamos en el año 2010 DC. Toda la Galia está ocupada. ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada de irreductibles galos resiste todavía al invasor. Y la vida no es fácil para las guarniciones de legionarios de las fortificaciones de Mexicum, Sudafricum y Uruguayum…

Si Zizou levantara la cabeza… Bueno, casi no. Eso no, mejor no…

Vaya con Villa

Decía por ahí hace unos días que Villa me parece un horror de tío, hasta el punto de hacerme dudar de si ir con España o no en el Mundial. Y porque haya metido los dos primeros (y únicos) goles de España no deja de parecérmelo. Horrorizada me tiene esta selección, con ese tipo espantoso metiendo goles exquisitos. Si acaso me gustaba un poco este chaval era en aquel anuncio de Cepsa, antes de que le salieran las golondrinas de las greñas, cuando iba totalmente tapado bajo una burka de pelo. Una vez afeitadito, me voy a Repsol sin dudarlo.

Y francamente, queridos: como siga metiendo él sólo los goles, tendré que buscar una selección de acogida. Tal vez Portugal, ese país de las maravillas en donde “exquisito” y “espantoso” son dos falsos amigos.

PS: “Exquisito” en portugués significa “raro”. Y “espantoso” significa “asombroso”. Así es que estaremos de acuerdo en que da un poco igual el idioma en el que pensaba Ronaldo cuando dijo aquello de Paris Hilton: “me parece una mujer espantosa con un comportamiento exquisito”.

Llega la calor

Mañana es 21 de Junio y empieza el verano. A ver si es verdad, y nos secamos, que vaya primavera…

Entonces, a partir de mañana los telediarios emplearán un 70% de su tiempo en informarnos de que hace calor – algo de lo que estamos ya informados aun sin estar despiertos -, con gran profusión de imágenes de termómetros y entrevistas en la calle a paisanos que no dudan en decir majaderías con tal de tener sus diez segundos de gloria. El año pasado estaba yo comiendo un 27 de Junio con mi sobrino de 13 años y en el noticiario de Telemadrid hacían entrevistas a personas que estaban en la Puerta del Sol a las 2 de la tarde. Por si acaso no bastaba el calendario, la hora y el lugar se prestaban a freir huevos en la acera. La pregunta era si tenían calor (la curiosidad de los periodistas no tiene límites). Recuerdo perfectamente la imagen de un japonés sentado en un banco al sol, con el Marca en las rodillas, diciendo “calol, muto calol, madril, calol”. Lo del Marca me pareció como lo de las Caras de Balmes. Y luego dos macarrillas con los pies metidos en una fuente, chapoteando a pleno sol, diciendo que sí, que tenían mucha calor. Uno de ellos saludaba con la mano – a su madre, supongo – y al levantar el brazo se le veía la pelambrera bajo la axila. Y yo no pude más y le dije a mi sobrino:

– Anda, hijo, pon los Simpson y así vemos algo que le dé sentido a ese aparato.

El especialista

Hace unos días vi a Eduardo Punset en la tele. Presentaba una conferencia o parecido, no me acuerdo. Hablaba de la ciencia, y decía que cada vez los científicos saben “más de menos”, hasta que terminan sabiendo “todo de nada”. No sé si citaba a alguien, solo me quedé con esa idea, que me hizo gracia. Define también estupendamente al especialista, el que sabe mucho de muy poquito, y que además no se habla con el de al lado, que también sabe un montón de otro poquito. El problema es si a los especialistas los dirige uno que no sabe nada de nada… Eso puede ser el caos.

Er paripé

Esos gitanos hablan un idioma de veras peculiar. Una señora calé, de aspecto serio y respetable, cantaba la siguiente canción: Y que venga er doctó Grabié / er der bisoñé / er der paripé / porque m’estoy ajogando / y si no quié venir en el tren / mala puñalá le den / si es que no se la están dando.
Cuando terminó, yo le pregunté a la señora:
– ¿Qué es el paripé, si me hace el favor? …
… un gitano que parece más amable me trató de explicar el significado de esa palabra y me dijo que viene de antiguo y que quiere decir “una especie de desaborisión con la que se les atraganta el embeleco a los malanges”. Yo necesitaba que me explicara también todo aquello.
– ¿Qué quiere decir con eso, amigo mío? ¿Qué es eso?
– ¿Pues qué va a ser? Er paripé.
Yo preguntaba una vez y otra. Y Elsa, la holandesa, me daba con el codo y me decía:
– No insistas. Haz como si lo entendieras…

Ramón J. Sender, La tesis de Nancy

Empezó el mundial

Yo me pregunto si voy con España, y empiezo a no estar segura. El fútbol es un juego colectivo, es verdad, pero compuesto por jugadores que en otras circunstancias (léase campeonatos), lo que te apetece es que se trastabillen y se pasen en la enfermería un par de semanitas. Pero como es nuestro país y nuestra bandera, pues a ir con España. Y no sé, no sé. Voy a ver si encuentro cómo explicarlo.

Yo no voy con Fernando Alonso en coches, aunque sea español. Y no voy con Lorenzo en motos, me da lo mismo dónde haya nacido. Son dos tipos que me parecen dos repelentes. Del mismo modo, yo iba siempre con Zidane, y me daba un poco igual si jugaba con les bleus. Y voy siempre con Inglaterra, porque sus jugadores no disimulan; y voy con Alemania, porque suelen ganar y es muy práctico. También voy con Camerún, aunque juegue el cretino de Etoo (con ese no voy, que se trastabille). Y puede ser un lío, porque voy con Higuaín y con el Kun, pero no soporto al cara-bobo de Messi y menos al sucio de Maradona. Y nunca, NUNCA, iré con Italia, que son unos tramposos (yo NUNCA perdonaré el pechazo que Mazerati le dió a Zidane en la cabeza).

Entonces, voy con Casillas, con Xabi y Xavi, con Reina, con Iniesta, con Torres, con Ramos, con Piqué, con Arbeloa, con Puyol y con Cesc. Y no voy de ninguna manera con Villa (qué horror de tio), con Valdés (el del chicle) y con Marchena (un macarra). Tampoco con Pedrito hasta que no se arregle el diente. Y el resto me da igual. Bueno, no: está Vicente del Bosque. Hum, ahora sí que voy con España. Oé, oé, oé oéeee.

Maalouf

Mi querida madrina me regaló Le premier siècle après Béatrice hace… un montón de años. No sé por qué eligió este título de Maalouf, pero sí recuerdo que me lo regaló en lengua original para que no se me olvidara el francés… Y lo que ya nunca olvidé es esta interesante novela, en donde Maalouf imagina un mundo en el que se generaliza el aborto y el uso de anticonceptivos selectivos que discriminan a las mujeres antes siquiera de que puedan venir al mundo. Por razones económicas o culturales, en un par de generaciones se rompe el equilibrio y las mujeres dejamos de ser mayoría entre la población. La consecuencia es un mundo que camina hacia el desastre y la violencia: la inútil delicadeza y la despreciable debilidad de la mujer se perderían, pero también su capacidad de resistencia, la compasión, y – por qué no también – ese pacifismo real y práctico que aportan (¿qué madre quiere ver a su hijo en una guerra?).

Dejé un rato a Maalouf hasta después de los atentados de 2001. Mi amigo Stephane (libros cortos), a propósito de mis argumentos en favor de la conveniencia de cambiar las chilabas por camisas de fuerza, me recomendó que leyera Identidades asesinas, un ensayo del que recojo esto: “suele concederse demasiado valor a la influencia de las religiones sobre los pueblos y su historia, y demasiado poco a la influencia de los pueblos y su historia sobre las religiones”. Los de la burka no están lejos de los de la cruz gamada, nos viene a decir, pero el mal no está en el origen de una religión o de una nación, sino en identidades monolíticas y colectivas que niegan al otro. Y es que detrás del miedo, está el miedo…

Maalouf es desde ayer Príncipe de Asturias de las Letras. Desde mi identidad española, me alegro mucho por este libanés y lo siento por la Matute, pero – no puedo evitar la broma – ¿Cómo le van a dar el Príncipe de Asturias a quien escribe tan bien sobre la “competencia”, aunque se trate de un “Olvidado rey…”?

Conversación en un cine de barrio

SEÑORA: Es lo que yo digo: que hay gente muy mala por el mundo…

AMIGO: Muy mala, señora Gregoria

SEÑORA: Y que a perro flaco, to son pulgas.

AMIGO: También.

MARIDO: Pero al fin y al cabo, no hay mal que cien años dure, ¿no cree usté?

AMIGO: Eso, desde luego. Como que después de un año viene otro, y Dios aprieta, pero no ahoga.

MARIDO: ¡Ahí le duele! Claro que agua pasá no mueve molino, pero que yo me asocié con el Melecio por aquello de que más ven cuatro ojos que dos, y porque lo que uno no piensa, al otro se le ocurre. Pero de casta le viene al galgo el ser rabilargo: el padre de Melecio siempre ha sido de los de quítate tú para ponerme yo, y de tal palo tal astilla, y genio y figura hasta la sepultura. Total: que el tal Melecio empezó a asomar la oreja y yo a darme cuenta, porque por el humo se sabe dónde está el fuego.

AMIGO: Que lo que ca uno vale a la cara le sale.

SEÑORA: Y que antes se pilla a un embustero que a un cojo.

MARIDO: Eso es. Y como no hay que olvidar que de fuera vendrá quien de casa te echará, yo me dije digo: “Hasta aquí hemos llegao, se acabó lo que se daba; tanto va el cántaro a la fuente, que al fin se rompe; ca uno en su casa y Dios en la de tos; y a mal tiempo buena cara, y pa luego es tarde, que reirá mejor el que ría el último.”

SEÑORA: Y los malos ratos pasarlos pronto.

MARIDO: ¡Cabal! Conque le abordé al Melecio, porque los hombres hablando se entienden, y le dije: “Las cosas claras y el chocolate espeso; esto pasa de castaño oscuro, así que cruz y raya, y tú por un lao y yo por otro; ahí te quedas, mundo amargo, y si te he visto no me acuerdo”. ¿Y qué le parece que hizo él?

AMIGO: ¿El qué?

MARIDO: Pues contestarme con un refrán

AMIGO: ¿Qué le contestó a usté con un refrán?

MARIDO: (Indignado.) ¡Con un refrán!

SEÑORA: (Más indignada aún.) ¡Con un refrán, señor Eloy!

AMIGO: ¡Ay, qué tío más cínico!

MARIDO: ¿Será sinvergüenza?

AMIGO: Hombre, ese tío es un canalla capaz de to.

E. Jardiel Poncela, Eloísa está debajo de un almendro, Prólogo