Noche de fútbol en el Bernabéu

avatar championDecía Hidalgo Bayal en su Paradoja del interventor: «Cuídate, interventor, que la vida es cruda, el mundo cruel y el sacrificio cruento». Si miramos el diccionario vendríamos de los cruces, que son en nuestro caso los de semifinales de la Copa de Europa. Unos cruces crudos, crueles y cruentos, porque no habrá sangre, pero aquí vamos a tener más que palabras.

No es una guerra. No habrá metralletas, ni ametralladoras, aunque si por fin juega Cristiano, espero algún metrallazo. Eso que llamaban la folha seca, que no es más que un patadón brutal al balón que, por no reventarse, se cuela por la escuadra sin remedio. Tampoco silbarán las balas, ni veremos dispararse los misiles, ni tronarán aviones a reacción, aunque nos lo parezca viendo a Bale. Podemos esperar que Benzemá nos deje algún gol sutil (ah, la subtilité), como de florete, o tal vez un passepartout  si no tiene el día empanado. Aunque el passepartout es la especialidad Modric… Bueno, de Modric yo me espero desde una vainica hasta un passé composé. Y si el resto acompaña y los marines de la defensa evitan pensar (en Ramos y Pepe pensar es el preludio de la catástrofe), ya pueden irse al cuerno los bárbaros ésos del Bayern.

No es una guerra pero habrá vencedores y vencidos. En un lado, los que jugaron mal, aquellos a los que les falló la ambición, les derrotó el miedo y se les paralizó la habilidad. En el otro, aquellos que supieron competir, luchar, sufrir, guerrear, disputar. Aquellos que defendieron una idea y lo hicieron con emoción. ¿Y cuál es la idea? La idea es que el Real Madrid no sale a ver qué pasa, a soñar, a intentarlo. No. El Madrid sale a ganar una copa que es suya. A defender lo que le es propio. Porque cada equipo que ha ganado una copa de Europa, en el fondo se la ha ganado al Real Madrid, aunque el finalista fuera algún otro matao, que eso nos da lo mismo. Esta Copa es nuestra. Y de nadie más.

Aquí, con los alemanes (como con media Europa, por otra parte) tenemos una cuentita pendiente. Una o varias, qué más da. Con este Bayern de jugadores feísimos y de entrenador cuneiforme y falto de arrebol también, por supuesto. A ese Bayern de historial bravucón y macarra hay que ganarle por mucho y como sea. ¿La posesión? ¿el buen juego? ¿la cantera? ¿el señorío? Al cuerno todo eso. Dejaos de pipas y al turrón, que aquí no estamos para secundariedades. Hay que ganar por mucho y como sea, ganar hasta deprimirles. Ganar y que lloren, que se avergüencen, que los reciba un estadio Allianz vacío a la vuelta, que su propia afición se abone a la indiferencia, que se quieran ir a jugar a Milwaukee, en donde no les conoce nadie.

Lo tengo dicho: las emociones mueven el mundo y la razón sólo lo ordena. No hay que esperar racionalidad, no hay razón. Espero un Bernabéu irracional. Un Bernabéu imponente. Un Bernabéu que deberá gritar, rugir, acongojar, amedrentar, estremecer, paralizar. Un Bernabéu que provoque un acojone antológico y ontológico (lo de ontológico es para que me entienda el Pep). Esta noche juega el Madrid su último partido en el Bernabéu para alcanzar la final de su Décima Copa de Europa. Ningún club en el mundo puede aspirar a eso.

Me calmo. «En un lugar como éste, o se es trapense o se es trapero», seguía Hidalgo Bayal. Prefiero trapense, pero en el Bernabéu, mientras se gane, se puede ser casi cualquier cosa. Nos vamos a divertir. Hala Madrid.

 

 

5 pensamientos en “Noche de fútbol en el Bernabéu

  1. ¡Vaya tela!, no quisiera herir susceptibilidades, pero eso de que “es nuestra” suena un pelín prepotente. Y para arreglarlo, eso de “aunque el finalista fuera algún otro matao”. Buf

    Ya sé que el resto de equipos (a excepción del Betis, que es de un simpático que asusta) no te cae bien, pero permíteme decirte que así no creo que hagas muchos amigos. 😉

    Ah, y todo de muy buen rollo y deseándote toda la suerte del mundo para esta noche

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    • ¿Un pelín? No era mi intención que sonara a un pelín. Pretendía ser muy prepotente, digamos que una gran melena de prepotencia. Es lo que le corresponde a un club grande, poderoso y muy rico, que además ha ganado un mogollón de títulos.

      En cuanto al Betis, me interesa poco, tengo otras preocupaciones de más fuste. Un rollo fenomenal, oye, yo también os deseo suerte con el Valencia.

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  2. Por favor, que alguien imprima este post y lo ponga en el vestuario del Madrid y haga que lo lean todos y cada uno de los jugadores tres veces ¡YA!
    Besazo y chapó (ponlo tú en frances, que yo no sé)

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