La añagaza de los JJOO

Leía hoy un artículo a doble página en Expansión dedicado al interés económico de los JJOO. El asunto es tratado en los diarios generales con unas dosis de propaganda y babeo que me enervan un poco, y aunque el artículo del diario tampoco es como para tirar cohetes, al menos se habla de pasta y de interés económico, que es lo que me parece que importa de este asunto. Y no es porque me quiera parecer a Rajoy, quien ya sabemos que únicamente está concentrado en la economía, sino porque la deuda generada la voy a pagar yo con los impuestos que me confisca Montoro todos los meses.

Les pongo el link (CLICK) para que lloren si es menester. Así es que llevamos 10 años haciendo el indio y todavía en este asuntillo hay que hacer inversiones por 1.500 millones a los que habrá que sumar un gasto de 2.500 durante los Juegos. Una ganga, nos dicen, porque las otras candidaturas costarán más. Es un argumento pelotudo, sin duda, pero a continuación me dicen que el 80% de las instalaciones y el 90% de las infraestructuras están ya realizadas, y que se lleva invirtiendo desde 2005. ¿Y cuánto es eso? No lo busquen, porque ni se sabe. Y a lo que parece, a nadie le importa, que a burro muerto, la cebada al rabo. Lo que sí se sabe es que la ciudad de Madrid arrastra una deuda de 7.500 millones, aunque no es sólo por los Juegos, que también hubo que cambiar la estatua de Colón de sitio.

Por lo visto, es una oportunidad. Nadie dice que sea una oportunidad ahorrar dinero (concretamente 4.000 millones) e invertirlos en otra cosa (¿En pagar deuda? Es una idea…), sino que va a haber un retorno en imagen, atracción turística y construiremos cositas. Una potencia turística que vive el estallido de una burbuja de construcción y obra pública fía sus ganancias precisamente a eso (ganancias supongo marginales, puesto que habrá que descontar lo que se obtendría no haciendo nada). Pero sea, me concentro, confío y me lo creo, y acepto como buenos los ingresos que calculan: 3.500 millones. Ya vamos mal, aunque la pregunta de fondo es:  ¿cuál es el valor que hay que hacer retornar? Porque yo no entiendo que se pueda calcular una rentabilidad sin saber exactamente cuánto se ha invertido. Y suponiendo que alguien sepa cuál es el valor de la inversión (algún marciano, no sé), ¿Hablamos de un retorno a 7 años o a 15, que es lo que llevaremos en 2020 con la tontería? No se sabe. Como siempre que tratamos de dinero público, la falta de rigor solo es superada por la falta de vergüenza.

En su libro La paradoja del bronce, Manuel Conthe nos dice que es muy corriente que, ante las bajadas en bolsa, la gente espere para vender, porque tiene la esperanza de que el valor rebote y poder recuperar algo. Y también es muy corriente que, en los grandes proyectos, se continúe adelante aunque el plan de negocio ya se haya ido a hacer puñetas con el único argumento de «ya que hemos gastado tanto«. En ambos casos, es una imbecilidad, porque si paras, al menos tienes la certeza lo que estás tirando. En el caso de los JJOO, ni siquiera sabemos eso…

El argumento que más me gusta, sin embargo, es el de la ilusión. Esa oleada de optimismo, de autoconfianza, de alegría e ilusión que es lo que necesitamos para salir de la crisis. Ah, y no olviden que estaremos unidos. Todo esto sucederá la próxima semana y luego ya en 2020. En mi opinión, para conseguir todo eso bastaría con no tener que vivir cada día con los bárcenas, urdangarines, Lanzas, ERES, griñanes y campeones, y no leer cómo se despilfarra en 17 mierdigobiernitos y nazionalidades que nos empobrecen cada día. Se ve que, para acabar con eso, no encuentran la forma de hacer alguna inversión.

Con todo, y si me permiten la broma, casi que prefiero que nos otorguen los juegos. Porque si no, estos gobernantes tan contumaces (y tan ridículos) son capaces de presentarse al 2024… Y es que de ilusión también se vive, oigan, y tan bien se vive.

Fuego en el monte: no hay perdón

Era un paisaje imponente. Un olor inolvidable a pino, a jara, a tomillo, a campo limpio, a campo sano, a campo libre. Venías de El Escorial por el puerto de la Paradilla, pelado y triste, y en el cañon del río Cofio todo cambiaba. Una curva daba paso a un bosque frondoso, y te internabas con el coche en uno de los pinares más grandes de Europa. Y abrías las ventanillas, daba igual que fuera invierno o verano, para respirar, para oler, para disfrutar.

No he sabido si le cazaron, y tampoco qué fue exactamente lo que pasó. El primer rumor apuntaba a un desalmado al que echaron de mala manera de las fiestas de Robledo, que gritó “os vais a acordar de mí”. Yo me acuerdo mayormente de su puta madre, pero para el caso es lo mismo. Llegaba el humo, lo veíamos desde la montaña de referencia, venía hacia aquí. Los bomberos y los voluntarios se dejaron la piel, pero aquello era demasiado gordo como para que no devastara monte y casas. Nos íbamos a acordar de él. Ya lo creo que nos acordamos.

Cuando ahora llegas al puente del Rio Cofio, te espera un monte pelado, desbrozado de los restos de pinos quemados y de la naturaleza calcinada. Tierra removida, ahora desde la carretera se descubre lo que había al otro lado de los pinos, malditas vistas de pueblos que siempre estuvieron ahí, escondidos detrás del bosque, disimulados por aquella carretera de ensueño.

Cada año le toca a alguien. Perturbados que no encuentran manicomio ni ley que los retire de la circulación para que no dañen más. Imprudentes que no encuentran explicación a la catástrofe, porque toda la vida llevan quemando rastrojos o haciendo estúpidas barbacoas. No se cuidan los bosques en invierno ni se sienta la mano contra aquel que lo destroza en verano. No tenemos perdón.

Ese Estado yonki

curra harturaUn año y medio hace desde que Rajoy es presidente del Gobierno. Casi estamos a la mitad de la legislatura, y aquí seguimos, sin poder decir que haya hecho este hombre ninguna reforma en profundidad. Porque aquí, lo único concreto y tangible, lo único que se ha cumplido de forma material, inmediata, y casi con efectos retroactivos, han sido las sucesivas subidas de impuestos. Lo demás son anuncios de lo que se va a hacer, refritos de promesas, baile de intenciones y titulares literarios. Hay la nada, y la nada habrá.

Rajoy había anunciado la subida salvaje de IRPF el día anterior, esa que nos prometió no hacer y que luego nos prometió que duraría sólo un año, y ya va para dos, y trataba de explicarlo. «Es que no hay un duro«, decían. Pero yo me abonaba más a otra tesis, que a la larga es la buena: «Esto indica que no hará nada, que no podemos esperar nada, porque los impuestos son como una droga para los gobernantes, no podrán renunciar a ella, porque no necesitarán hacerlo«. Después, ha venido la subida del IVA. Subidas de impuestos especiales, nuevas tasas ecologistas, verdes, rosas y moradas, para mantener, para seguir manteniendo a esas élites extractivas que no aportan nada y que hacen algo peor que robarnos, y es empobrecernos. Para mantener un Estado y unas Administraciones Públicas cuyo gasto está fuera de control, y una estructura del Estado desquiciada, abusiva, invasiva, absurda, demencial, en la que ya ni se sabe por dónde hay que empezar a cortar. Lo denunció Pedro Jota en un editorial de los suyos que me dejó pasmada: el PP ha subido los impuestos más allá que lo que proponía el programa de Izquierda Unida. ¿Pero qué coño estamos votando los españoles?

Aparte de los impuestos, ¿qué más ha hecho este señor? Nuestra prima de riesgo sigue en los entornos de 300 pb ¿Se acuerdan cuando 300 pb eran el umbral del rescate? Ya nos parece normal. Un tipo que pidió un crédito sindicado de 27.000 millones de euros al 6% para que las AAPP pagaran a sus proveedores (¡Un Estado que no paga y que nos parece normal!), es decir, se endeudó por nuestra cuenta y para que pagáramos los intereses por la mala gestión de lo que él dirige, y que un año después tiene que pedir un nuevo crédito (y es el tercero) porque las AAPP siguen sin pagar por lo que contratan. Pero están muy contentos, porque los tipos ahora son del 4%… ¿Lo hará de nuevo al año que viene? Un tipo que ha elevado la deuda del 69% al 88%, y que luego reclama que los bancos den créditos a las familias y a las empresas, cuando él chupa, como un vampiro, liquidez disponible para tirarla por el agujero negro de una Administración ineficiente. Y por si eso fuera poco (más impuestos, más deuda soberana, más créditos de los bancos), la unión Europea ha puesto muchos miles de millones para los bancos, para la reactivación, para el empleo juvenil y para la madre que los parió. Todo el dinero nuevo por el sumidero de la ineficiencia de un Estado lleno de zombis. Ay, Mariano, las drogas.

¿Y el gasto? Pues la poda toca a los ciudadanos, pero no es tanto los temas de Sanidad o de Educación (que yo creo que hay que racionalizar más aún). No, son cosas de tipo «oiga, si vd antes disponía de dos policías, ahora sólo tiene uno y medio», «si antes le atendía en ventanilla, ahora se lo hace vd por internet y deme las gracias». Por no hablar del tema de las pensiones, que las bajarán, ténganlo por seguro, porque si el ciudadano está indefenso, figúrense los ancianos. Es una broma de muy mal gusto ligar las pensiones a la productividad, cuando el Estado tiene que pedir un crédito cada año para pagar facturas.

Nos anuncian una ley de emprendedores que, como Ancelotti, cuya presentación ha sido anunciada cada día durante un mes, nos llevan contando desde hace un año. O sea, que es propaganda, y poco más. Propaganda, porque no hay crédito y no hay crédito porque todo el dinero está encerrado en un Estado voraz que se dedica a apilar leyes, reglamentos, normas y obstáculos por la vía de demasiados «gobernantes» aficionados sin muchas cosas que hacer por las mañanas y con muchas ganas de aparecer en los 18 BOES del Estado. Y anuncian una reforma de las Administraciones pero que sólo se queda en recomendación para las CCAA, con lo cual no se aborda el problema, ni el que está en el fondo, ni el que está en la superficie, flotando como una mancha de grasa infecta y maloliente. Y meten en la cuenta del ahorro eso de que haremos todo por internet. Y yo tengo para mí que estos tipos se acaban de inventar la 4ª capa de administración pública, porque no eliminarán nada de lo que existe actualmente. Y no será gratis implementar el sistema: será un proyecto elefantisíaco, en donde se dilapidarán muchos miles de millones entre retrasos, errores, mala gestión y mordidas, para lo que habrá que contratar a muchos más amigos. Pero lo más divertido es que nos dicen que así ahorraremos… ¡¡¡Nosotros!!! ¡La Administración dándonos consejos de ahorro a los ciudadanos! Es todo demasiado triste como para encontrarle algo de comicidad. Es todo demasiado desolador como para sacar de todo este sindiós un poco de ironía. Porque lo peor no es que no saben: es que no quieren.

Que Rajoy era un perezoso y un indolente ya se sabía. Que no se podía esperar gran cosa de un tipo que lleva desde 1983, ya va para 30 años, agarrado a la teta del Estado y viviendo de mangonear en su partido, también lo sabíamos. Ahora bien, que fuera más tonto que Zapatero ha sido una sorpresa. Y que quedaran tantas oportunidades todavía por perder, una verdadera revelación.

El crédito y la credibilidad

Resulta que la deuda en España se ha situado en el 88,2% sobre el PIB. Cuando llegó el amigo Mariano, la deuda estaba en el 69,3%, así es que ha crecido 18 puntos, que no es lo mismo que crecer un 18%, porque ha crecido un 25%. Así es que la llegada de este hombre se puede considerar una bendición: nos han dado crédito a espuertas. ¿Será por dinero?

Digo lo de bendición porque el señor Soria, ese ministro tan eólico y tan relamido, ha dicho que el crédito es sagrado, y algo de sagrado debe tener el crédito, sí, porque se ha convertido en un bien que se escamotea a los terrícolas normales, corrientes y propensos a pecar, si no de molicie por no trabajar entonces de evasores por no contribuir. El crédito está considerado como una especie de néctar al que sólo tienen acceso los dioses, o sea, los gobernantes, unos tipos que tienen la potestad de cambiar las leyes para poder cumplirlas.

Quién nos iba a decir a los españolitos, escandalizados por la perseverancia en el error de Zapatero, que llegaría el señor Rajoy, conocido por el error en la perseverancia, a meterse con los banqueros después de haberse chupado todo el crédito que había en los disponibles de los bancos y en las cajas de las Cajas. Ay, esta derecha, tan propensa a los disfraces, ahora le ha dado por echarle la culpa a los banqueros, considerados canallas cuando no se apuntan a dar créditos si pueden cobrarse la deuda en pólvora del rey, que en eso consisten los pagarés de tuyamía en los que se han convertido las cuentas del Gran Capitán Montoro, que a falta de heroicidad de mohicano le van a convertir en el último perroflauta.

Este gobierno tan chiripitifláutico y que tanto se preocupa por el emprendimiento, lo que debería hacer es poner una Academia para que aprendan todos los nuevos empresarios a hacer magia con las cuentas. Porque nadie mejor que las administraciones españolas para saber cómo arreglárselas para que te den crédito sin solvencia y sin liquidez y que te perdonen las deudas sin recargo y sin interés. Lo que yo digo: el sagrado néctar de los dioses. A su lado, cualquier empresario que ponga como aval su casa y tenga capacidad de aguantar el año largo que suele mediar entre los sucesivos planes de proveedores (ya saben, esos créditos que pide el gobierno para pagar facturas de bienes y servicios que las Administraciones públicas no pagan  – sin que ningún gestor público vaya a la cárcel por comprometer gasto sin tener presupuesto), es un mindundi, un emprendedor inútil y, sobre todo, un perfecto gilipollas.

Y ahora, vuelvan a por otra.

Los loros del Congreso

Ayer se destapó la noticia de los precios que pagan los señores diputados y la cofradía de periodistas y políticos que se dejan caer en el Congreso a la hora de la comida o del desayuno. Así es vd y yo con nuestros impuestos les pagamos una subvención, y así un menú de cosas bien ricas les sale por 9 euros. Esto de tener una ayuda por comida no les pasa ni mucho menos a todos los trabajadores, no desde luego en la mayoría de las Pymes españolas, ni es algo que se puedan permitir los autónomos. Y por cierto, que cuando sucede en una empresa privada, eso lo costean los clientes, no los contribuyentes forzados por la ley a pagar este tipo de prebendas. Que les salga el café a 0,85, no sé a vds, pero a mí me parece un chollo, porque a mí me cuesta 1,30, que es lo que cobran en las cafeterías normales.

El colmo es que tienes que escuchar o leer al tertuliano de turno decir que eso es el chocolate del loro. No, no es el chocolate del loro, sino el humo que te dice dónde está el fuego. Estos señores diputados se creen que trabajan en una multinacional en donde pueden aspirar a tener lo que se llaman beneficios sociales, sin tener en cuenta que en la empresa privada esos beneficios sociales se dan para tener contento al trabajador, para que haya un buen clima laboral, para que el empleado no piense en largarse a la competencia y sobre todo, para redondear el sueldo del empleado con algo que cuesta mucho menos que el valor percibido que tiene.

 

¿Y AHORA ME PUEDEN DECIR VDS CUÁL DE ESTAS RAZONES JUSTIFICA QUE LOS CONTRIBUYENTES TENGAMOS QUE PAGAR ESA MAMANDURRIA?

 

La noticia de al lado me cuenta que Rajoy ha conseguido que este año tengamos un objetivo de déficit mayor que… ¡EN 2011!. Y además le pide a Bruselas que las ayudas al desempleo juvenil no computen en el déficit. Supongo que necesita los 3.000 millones para repartirlo entre los caciques de su partido, con los que se ha reunido para repartirse las sobras del expolio que practica el psicópata de Montoro lo más asimétricamente posible y así contentar a todos, lo que significa darles el máximo posible y no el mínimo deseable.  O sea, que siguen a lo suyo. Y a lo nuestro, porque a lo que se ve les molan mucho las ventajas de algunas empresas privadas sin tener que atender a ninguna de las obligaciones, como son que en una multinacional a ningún directivo ni a ningún jefe de medio pelo, ni siquiera a un empleado normal y corriente se le consiente cumplir objetivos con tres años de retraso. A ese empleado se le pone de patitas en la calle o se le quita de en medio y se le lleva a donde estorbe menos, sin más. Ni se permite poner en marcha una reforma o realizar una inversión sin presentar un análisis exhaustivo con datos medidos, objetivos y rigurosamente tasados. Ni saltarse las reuniones permanentemente, como hacen ellos. Ni mentir con los datos, falsificar papeles o recibir comisiones por servicios al margen de la empresa.

Yo creo que, ya puestos, deberían bajar todavía más el precio de las bebidas alcohólicas: así, mientras esta pandilla de zánganos se maza a gin tonics, no nos siguen fastidiando la vida con sus leyes inanes y sus parloteos absurdos. Que se los tomen de buena mañana, después del café y antes de la comida, que para eso les sale bien de precio.

 

tweet congreso

 

Todo lo que era sólido

todo_lo_que_era_so_lidoEste es el último libro de Antonio Muñoz Molina. No se trata de una novela, sino de una mirada sobre lo que nos está pasando. Y Muñoz Molina hace un análisis con una lucidez pasmosa, sin levantar la voz, sin recurrir a nombres, sin acusar a un bando o a otro. Y cita a Ortega: “O se hace literatura o se hace precisión o se calla uno«. Para inmediatamente después contradecirle, tal vez porque es consciente de que, en el diagnóstico preciso que hace, lejos de callarse, realiza un magnífico ejercicio de literatura.

Muñoz Molina cita a un autor extranjero del que sólo conoce una frase: viajar al pasado es viajar a un país extranjero, es ir a otro país. Y le basta con acercarse al año 2006, porque «El recuerdo engaña, porque la memoria es mucho más frágil e infiel de lo que parece y porque al proyectar hacia atrás lo que sabemos ahora nos convierte en adivinos del pasado«, y por eso nos va recitando los titulares que todos leíamos sin asombrarnos, sin comprender que vivíamos en el «retablo de los milagros», sin que nadie se diera cuenta de lo que nos estaba sucediendo. Entonces todo era sólido, y ahora ya no hay nada. Y hoy nos sigue pareciendo todo sólido, pero hasta lo inverosímil puede suceder.

Y tiene para todos, pero sobre todo para una clase política invasiva, demencial en su voracidad y su protagonismo, y para unos medios de comunicación apesebrados. Cómo la clase política no ha dejado ni un palmo de terreno a la sociedad civil y se ha instalado en cada decisión y en cada noticia. Cómo lo importante es comunicar y se asombra cuando dice que «el que un verbo transitivo se haya convertido en intransitivo es un indicio gramatical de la trapacería que oculta«. Nos hace ver cómo se ha legalizado el abuso, cómo se ha instalado el circo y la superficialidad,  el despilfarro y el descuido, el maltrato a todo lo que fueran obras bien hechas y duraderas. Cómo nos hemos dedicado 30 años a regañar entre nosotros, a discutir, a gritar, incapaces de llegar a un acuerdo sobre nada y en distinguir lo que es importante y es para todos. Hace una crítica feroz a los nacionalismos, a esos regionalismos empeñados en resaltar las diferencias, a toda la mentira y la envidia y el egoísmo que lleva asociado. A la incapacidad de ponernos de acuerdo en lo operativo, en lo práctico. Dice: «durante demasiado tiempo, en los años del delirio, cualquier apelación a la virtud cívica o a los valores morales sonaba a antigualla reaccionaria y provocaba el escarnio«. Y así nos va.

Y si has llegado hasta aquí y eres liberal, o medio de derechas, tal vez digas: «Claro, Antonio Muñoz Molina es un rogelio y alza la voz ahora, cuando no están los suyos en el poder». Y si eres de izquierdas, tal vez digas «Antonio Muñoz Molina es un traidor a la izquierda». Y ese es nuestro mayor pecado: el ser o de derechas o de izquierdas, el ponernos orejeras y no querer saber, no querer comprender lo que piensan los demás, la incapacidad de no pertenecer a un bando. Porque ahí empieza el conformismo, ése que nos hace votar una vez detrás de otra a tipos que llevan 20 años arruinándonos, ése que nos hace decir, ante un caso de corrupción o de incompetencia, «y tú más», sin darnos cuenta de que ése «y tú más» no elimina la culpa o el delito. Yo no estoy conforme con algunas de las cosas que dice en su libro, pero el conjunto de su crítica es muy lúcido, y el fondo de su denuncia, certero.

AMM nos llama a rebelarnos, a no aceptar como normal no que no es en absoluto normal. Se trata de un libro que hay que leer porque, además de explicar lo que nos está pasando, nos ayuda a temer lo que puede pasar.

Quiero aconsejaros que leáis también otras dos reseñas que han hecho dos de mis co-bloggers del Club de Lectura porque las hacen mejor que yo y porque os terminarán de convencer de que es un libro que vale la pena. Están AQUI y AQUI. Y os dejo con dos citas del libro, que me han gustado mucho:

Hemos vivido descuidados de los actos y enfermos de palabras, más atentos a su sonido que a su correspondencia con la realidad, lo cual quizás es propio de un país dominado durante siglos por teólogos, predicadores, leguleyos y demagogos, por oradores que hechizaban con torrentes de palabrería, por histriones subidos en púlpitos de iglesia, en mesas de conferencias, en tablados o en mítines. Las palabras han alimentado el delirio y al mismo tiempo, bajo su cacofonía la realidad de lo que estaba sucediendo: el robo generalizado, la supremacía de la incompetencia, el ensanchamiento de la brecha entre los pobres y los ricos, entre los beneficiarios de una educación de calidad y los destinados a la ignorancia y al atraso.

Pareció que no importaba ser mediocre o ser ignorante o venal para hacer carrera política, y ahora que necesitamos desesperadamente dirigentes políticos que estén a la altura de las circunstancias y que sean capaces de tomar decisiones y llegar a acuerdos nos encontramos gobernados por toscos segundones que no sirven más que para la menuda intriga partidista gracias a la cual ascendieron, todos ellos, mucho más arriba de lo que se correspondía con sus capacidades.

El vocal vecino o la plaga de la langosta

¿Saben vds lo que es un vocal vecino? Seguro que me dicen que sí, vds siempre tratan de sorprenderme. Y a veces hasta lo consiguen. En fin, yo me enteré el viernes y llevo desde entonces dudando entre contárselo y chivarme o dejarles que sigan viviendo en la inopia. Voy a optar por la solidaridad, que es mucho más popular y merecedora de aplauso.

Verán, en el ayuntamiento de Madrid, como en todos los ayuntamientos, está el alcalde y los concejales, elegidos democráticamente. En este caso concreto, hay 57 concejales, que pueden parecer muchos o pocos. Hombre, yo tiendo a que me parezcan pocos, pero luego veo todos los ayudantes que necesitan y entonces tiendo a pensar que son muchos. La ciudad de Madrid se divide en distritos y en cada uno hay una junta que trata los problemas de ese distrito en detalle. Hasta aquí, las cosas parecen normales: evidentemente, los problemas de Retiro no son los mismos que los de Centro y las soluciones deben priorizarse de diferente manera. Es decir, se trata de una organización administrativa normal y corriente que no debería preocuparnos demasiado, puesto que ya saben que todo este tinglado está montado para que vd y yo disfrutemos de muchísimo bienestar.

Y ahora viene lo del vocal vecino. Las juntas de distrito, que deberían ser simples antenas administrativas del ayuntamiento, han creado órganos de representación (agárrense a la barra que vienen curvas) para «canalizar la participación ciudadana». En esos órganos cada partido tiene un portavoz y un adjunto – cualquier cosa menos ir solo – y todos los partidos están representados proporcionalmente. Sería fácil dar un voto ponderado a cada portavoz, pero no olviden que se trata de nuestro bienestar y de canalizar nuestra participación. Tranquilos, que ya llego: cada distrito tiene 25 vocales vecino. Multipliquen: en Madrid tenemos 21 distritos, así es que  llegamos a la maravillosa cifra de… sí: 525 tíos que han sido puestos por el ayuntamiento, y nunca mejor dicho. Por supuesto, no se exige ni el graduado escolar: el único requisito es el carnet del partido correspondiente. Ah, por cierto, esto es después de los esfuerzos del ayuntamiento por recortar, en una enternecedora solidaridad con el ciudadano que sufre también los recortes: antes eran 29 por distrito, así es que puede ser peor, está comprobado.

Naturalmente, no tienen un sueldo. Sin embargo, cobran por asistencia a cada pleno. Los plenos exigen preparación, no lo dudo, y luego está la dignidad de nuestros representantes, aunque no los hayamos elegido. Se lo dejo en 1.141,90 € para el vocal presidente (que es concejal, atención al dato) 885,95 para el adjunto y 713,45 para los vocales vecinos de a pie. Como me decía el otro día ND, la hoja excel es una herramienta muy poderosa:

Despilfarro vocal vecino unmundoparacurra

Si hicieran falta, si los vocales vecino fueran necesarios, todos los partidos tendrían los mismos representantes. Porque no es lo mismo preparar un pleno de la junta y tener dos vocales vecino (UPD) que tener 14 (PP). Así es que si unos partidos se pueden apañar con 2, no veo por qué los demás no.  Estas son las cuentas:

Eficiencia vocal vecino

Sí, han leído bien: casi tres millones de euros tirados. No sé ustedes, pero esa cantidad hay meses que yo no lo gano. ¿El espíritu de la Transición? Me van a disculpar, pero yo creo que lo que necesitamos una bomba atómica cargada de Cillit Bang. Y no sé si, incluso con eso, acabaríamos con esta plaga de langostas…

PS: Actualizo muy rápidamente con una idea de mi madre. Podría ser peor: hay 130 barrios…

Paliar el escándalo

Los telediarios, los periódicos y las radios apestan. Yo me digo que vemos, leemos y escuchamos, pero aun sabiendo que simplemente estamos recibiendo información, una tiene la sensación de estar en medio de un vertedero asistiendo al volcado de comistrajos para gaviotas. Y pensarán vds que lo digo con segundas. Pues sí, han acertado. Pero no se equivoquen, que el camión de la basura también puede llevar flores putrefactadas, y más concretamente rosas agarradas por puños inmundos que gotean roña grasienta. Y cadáveres agusanados envueltos en mortajas estampadas con barras rojas y amarillas, como los de una Señera.

Leía yo ayer o anteayer, en ese remanso de paz y poesía que es el blog de T, un verso de Neruda que decía «entre pestilenciales agonías«. El poema hablaba de los poetas preferidos de Neruda, y el post hablaba de los de T., así es que no tiene nada que ver con esto de lo que hablo yo hoy, pero la frase «entre pestilenciales agonías» se podría añadir, con ánimo descriptivo y nada poético, a la gran cloaca que está reventando, igual que reventaba el váter en la Grande Bouffe.

Y hay muchos políticos que piden transparencia para paliar el escándalo. No es eso, amigos. Porque justamente la transparencia, el empezar a ver lo que hay, es lo que produce escándalo. Así es que cuanta más transparencia tengamos, más escándalo habrá. Para paliar el escándalo, lo que se necesita es justicia. Y aquí viene lo desolador: la misma transparencia que nos deja ver cómo unos fulanos nos esquilman, esa misma transparencia, nos permite ver cómo no les pasa nada, o muy poco.

¿Paliar el escándalo? ¿Cuál de los dos? ¿El que se produce cuando se descubre o el que se produce cuando se olvida?

Mi librería preferida

liberespacioTengo yo una buena amiga que hace unos años, ya en plena crisis (y es que llevamos 5 años de crisis) dejó el calor de una empresa grande en la que tenía un puesto estable y de primer nivel para cumplir un sueño. Así, con un par. Después de un año planificándolo – pues menuda es -, allá por el otoño de 2010 abrió la que para mí es la tienda más bonita de todo Madrid: una librería infantil.  O mejor dicho, especializada en libro infantil y juvenil. Y digo especializada porque también vende un fondo de libros muy escogido y de novedades para adultos, que no están los tiempos para dejar pasar clientes. Y por si fueran pocos los que le encargo, siempre me tienta salir de allí con dos o tres libros impulsivos y curiosidades diversas que están abarrotando mi casa… Pero lo interesante son los libros que tiene para niños. Son ediciones muy cuidadas, libros curiosos que están enfocados a despertar la curiosidad y el cariño de los niños por los libros. Cuentos con preciosas ilustraciones, con popups, guardados en bonitas cajas, libros que contienen puzzles, o troquelados, o… lo que se quiera. Recuerdo uno enorme que se abría y salía un esqueleto: por lo visto es para que las criaturas aprendan los huesos del cuerpo. Aterrador. Pero, en fin, que puede uno pasarse las tardes muertas mirando y mirando y mirando…

En la librería tiene también preciosos juguetes de los que no salen en la tele, ni falta que le hace a la gente con buen gusto. Y de eso siempre acabo comprando, pero para mí. Un coche de carreras en madera amarilla, una seta con gomas, una pizarrilla, una peonza que se da la vuelta, una cajita de música con mango…  Mis sobrinos ya están mayores para esas cosas, pero si no, les caería un saco de cacharros cada mes, que es más o menos la cadencia con la que voy a verla.

A lo que no voy nunca es a sus «performances», que ella llama Actividades con más criterio y rigor, porque cuando habla de sus niños se pone muy seria y no admite demasiadas bromas. En una sala que tiene en la planta de abajo, cuentan cuentos a los niños, o hacen pasteles, o aprenden música, o juegan con plastilinas, o pintan cuadros o acuarelas, o va un autor a presentar su libro, o lleva a un mago, o cualquier cosa, que la verdad que cuando me habla de todas esas actividades se me evade la atención.  Me contaba ayer que este mes va a hacer un taller para jóvenes escritores pero tampoco es muy para mí: es para niños entre 9 y 12 años, yo no soy tan joven… Mi crítica es que a esas edades sólo se pueden escribir faltas de ortografía y cosas raras, pero, quién sabe, lo mismo un futuro Cervantes se aficiona allí.

Sí, este es un post publicitario. No os ofrezco un descuento porque no tengo su permiso, pero si vais de mi parte y me mencionáis, lo mismo me invita a una caña luego. Bueno, lo cierto es que Zaida (la titular del invento) siempre me acaba invitando a una caña: entre eso y el descuento que me hace por los libros, creo que soy la cliente menos rentable que tiene… Así es que pasaros si estáis cerca, y echad un vistazo. Os va a encantar.

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C/ Joaquín María López, 25 –>

Os dejo algunas fotos:

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La lista de Montoro jupiterino

Hace unos meses, allá por el mes de Abril, el ministro Montoro se sacó de la manga una ley de amnistía fiscal. Debió de pensar que si París bien vale una misa, el dinero negro bien vale un poco de inmoralidad. Unos se convierten al catolicismo por ganar un trono y él pervierte la ley para sostener un Estado lleno de costra, a decir del ministro Guindos. No sabemos si quería actuar como el poli bueno de las series americanas o como el paciente del chiste que le decía a su dentista aquello de “vamos a llevarnos bien” mientras le agarraba por los bajos, pero ahí estaba la concesión del perdón, ahora tan de moda, y la generosidad extrema del Estado expresada en una propuesta concreta muy a lo Vito Corleone: os voy a hacer una oferta que no podréis rechazar.

El objetivo que se marcó Montoro, a voleo. Como todos los objetivos que se marca un gobierno que, a falta de certezas numéricas, opta por obtener un titular pintón: 2.500 millones de euros. Una vez terminado el experimento, el gran Montoro ha sacado en limpio 1.200 millones, que corresponderían, de haber hecho el trabajo por el que se les paga a los inspectores de Hacienda, a una cantidad entre 5.300 y 8.700 millones. Comprendo que tanto número es aburrido, y cuando se trata de millones de euros además es incomprensible. Pero quédense con la parte literaria: el señor ministro, además de ignorar el objetivo que se pone a sí mismo, lo incumple en un 50%. Y por el camino realiza una quita muy generosa a costa de mi bolsillo, del suyo y de la vergüenza nacional. Yo le pediría que la próxima vez (habrá una próxima vez, no lo duden) se ponga un objetivo de 10.000 millones para poder obtener 5.000, ya que no tenemos ningún pudor por reconocer que esta España es el país de Pepe Gotera y Otilio.

Por medio ha perdido seis maravillosos meses para darle una vuelta a la lista HSBC, por ejemplo, que es ésa que robó un informático de la filial suiza de ese banco y que contiene los nombres de tenedores de cuentas opacas al fisco en varios países de Europa. Esta lista también se conoce como la lista Lagarde, y aquí nuestro ministro, dotado de mucho menor glamour, se dispone a crear la lista Montoro,  Con gesto jupiterino, dedo en alto, ojos que emanan rayos y voz de trueno (con cierto tono de indignación impostado, eso sí), nos anuncia que sobre los defraudadores caerá la verguenza y el escarnio en vez del peso de la ley, confundiendo tal vez la sinvergonzonería con la delincuencia y expresando una impotencia muy propia de un contable que no distingue entre los objetivos y los deseos. Y que se pasa el rigor por el forro de los escafurcios, dicho sea de paso. En fin, Sr. Montoro, que yo lo que quiero es que cobre vd a los defraudadores lo que nos deben y que no me maree. Porque si nos atenemos a la eficacia del ministro, ya pueden imaginar lo que dará de sí su lista: un par de folclóricas, ese empresario que ya estaba arruinado con antelación y algún actorcillo que se arrastra por el Sálvame. Poco más.

De la Boètie decía que para que el hombre se someta es necesario que se le obligue o que se le engañe. Yo no intentaría someter a un trilero con engaños, pero el ministro cree que sí.  Yo más bien creo que mientras le quede un resquicio para seguir ordeñando la vaca, el establo seguirá hasta arriba de bosta.