On back streets of…
They kill the dream of…
Choose side, or run for your life…
…Y es que hoy es lunes.
On back streets of…
They kill the dream of…
Choose side, or run for your life…
…Y es que hoy es lunes.
Hoy me han dicho que este es un blog de ocurrencias.
No se me ocurre nada que decir al respecto.
Una no da para más.
Los 5 concejales de UPyD han renunciado a sus coches oficiales en el Ayuntamiento de Madrid. La noticia.
Y, por el camino, le han dejado al señor alcalde Ruiz Galladón con la pompa al aire y agarrado a un botijo. A él y a los de IU y el PSOE, que habían ido al reparto del botín como cada cuatro años, con las orejas y las manos bien desplegadas para sujetar firmemente el plato. Llevaban un montón de años tan panchos, repantingados en el Audi, y se les ha quitado la cara de desahogo de golpe.
Pero el efecto más maravilloso ha sido que todos los madrileños (y de paso el resto de españoles) nos hemos enterado de que nuestro querido ayuntamiento pone coche oficial (con chófer incluído) a todos los ediles. Es sencillamente escandaloso. Esto no es el chocolate del loro, señores, sino la banderita en la punta del iceberg.
Para esto puede servir el voto. Los de la Puerta del Sol siguen tumbados, pidiendo que suban los impuestos. ¿Para qué? ¿Para poner más coches oficiales? Yo doy un gran bravo a los de UPyD. Así tal vez lleguemos a alguna parte.
Así y con una reciente sentencia del TSJ de Andalucía, que ha confirmado que el alcalde de Castilleja de Guzmán deberá responder con sus bienes personales las deudas contraídas por su Ayuntamiento. La noticia.
Hay días que da gusto leer la prensa.
Ayer el FCB, o sea, el Barça, ganó su 4ª Copa de Europa. Hasta ayer tenían 3, como el Inter de Milán y el Manchester United. Ahora han subido un escalón y están, lógicamente, la mar de contentos.
Con esta 4ª Copa, el Barça se pone a la altura del Bayern de Munich y del Ajax de Amsterdam, lo que tiene muchísimo mérito. Bien es verdad que tanto Ajax como Bayern tienen la copa en propiedad por haberla ganado tres años consecutivos, pero probablemente esto es un detalle sin importancia para un equipo que aspira a la Eternidad.
Si ganan una Copa más, lograrán alcanzar al Liverpool, que tiene 5 Copas de Europa y por lo tanto, una en propiedad, al ganar cinco títulos en años alternos.
Los seguidores del AC Milan observan con tranquilidad sus 7 Copas de Europa, una de las cuales reposa en las vitrinas de su Sala de Trofeos y adorna con su prestigio la corona de plata del centenario club en el Palmarés de la competición europea. Los milanistas seguro que contemplan divertidos el baile de los aspirantes. O quizá no, tal vez están más concentrados en lograr un par de Copas más, y ponerse con 9…
Felicito al Campeón de este año. La Eternidad le espera. Ánimo, Barça.
– x – = +
Voy a ver si me cruzo con alguien negativo.
Igual resulto positiva.
Se hace eco Babunita, en una entrada reciente, de una extraña raza de perros, el Labrahuahua, un cruce entre labrador y chihuahua. La entrada me recordó por un momento a Curra, que sin ser un labrahuahua – en todo caso sería un chuchogolden – sí es una mezcla extraña y difícil de comprender, conociendo a sus padres.
Gilda, la madre de Curra, es la preciosa Golden Retriever a quienes vds pueden ver a su izquierda. No tuvo síntomas de embarazo, salvo por que se la veía algo cansadilla y apática. Hasta que un buen día su amo la llevó al veterinario, preocupado al ver que ni comer podía. En la clínica le dijeron que no era grave en absoluto: en cuanto pariera, se le pasarían todos los males. La sorpresa fue mayúscula, ya se pueden imaginar, puesto que Gilda no era ninguna golfa, no se le conocían novios y no la dejaban suelta por el mundo (ni por la urbanización). ¿Preñada?
– Pues sí, aquí los tiene: dos cachorrillos.
Lo cierto es que en la casa también vivía Benjamín, a quien vds. pueden ver a su derecha. El bueno de Benjamín era un pastorcillo de aguas, recogido de un paraje abandonado de los campos oscenses, de padre sospechado y madre desconocida, simpaticón, cariñoso, un saltarín con muelles en las patas, canijo y feo como un demonio. La dueña de Gilda, sintiendo lástima ante el desamparo del pobre chucho, lo recogió y lo acogió caritativamente y sin cuidado, pensando que aquel enano no podría montar a la princesa Gilda ni en el mejor de sus sueños, entre otras razones porque Gilda le podría haber comido de un solo bocado al menor atrevimiento, a poco que entreabriera las fauces. Tan es así, que las frecuentes escapadas del golfo de Benjamín se achacaban no tanto a sus orígenes montaraces como a sus elementales necesidades de desahogo, porque con aquel bellezón en casa el pobrecillo se limitaba a silbar y dar palmas mientras Gilda meneaba su preciosa cola delante de él al ritmo de Put the blame on Mame (boy!).
El caso es que, tras la estupefacción inicial, y sin dar del todo crédito a aquel cruce inaudito, la dueña de Gilda y de Benjamín empezó a buscar amo entre sus amigos conocidos, para no perder de vista las evoluciones del único cachorro que sobrevivió al parto y poder tener alguna pista cierta sobre el conquistador de la despistada reina perruna. Por aquel entonces, Benito, mi gato, había “passed away” después de una larga enfermedad y yo buscaba perro con cierta urgencia. Perro pequeño. No sé cómo, pero me convenció:
– Un perro grande es más simpático. Los pequeños tienen muy malas pulgas. Y Gilda es una preciosidad.
– Ya, pero ¿Quién es el padre? ¿No será Benjamín???
– ¡ Nooooo! Es imposible. ¿Has visto el tamaño de Benjamín? Es imposible, Carmen, imposible. De todos modos, Benjamín es muy simpático…
– Te recuerdo, querida, que TÚ le llamas “la hiena”… Y además, es un golfo. Insisto: ¿ No será Benjamín?
– Noooo. Mira, lo más probable es que sea otro labrador que hay en la urbanización, tú no te preocupes…
Mientras Curra crecía, mi madre, a quien yo le había enseñado la foto de Benjamín, buscaba alguna seguridad genealógica ante el incierto, pero inevitable desarrollo de Curra: Hija, hoy me han dicho que tal vez el padre es un pointer; un bretón; un collie; un pastor aleman; un dogo del Pirineo… Cualquier cosa. Finalmente, en casa entendemos de perros lo mismo que de cuadros: son bonitos y nos gustan, o no son bonitos y no nos gustan.
Un año después fui con Curra a casa de la dueña de Gilda, para que viera lo guapetona que había crecido aquel cachorrillo que me dio.
Al bajar del coche, Curra se puso a corretear y a dar saltos por el jardín. El dueño de Gilda salió entonces de la casa. Al verla, él no tuvo dudas: fíjate qué saltos da, también tiene muelles en las patas…
Ya estoy terminando de reflexionar y nada:
el estado de cabreo sigue intacto.
Lo único destacable es que se me ha roto una uña.
Señores, con su permiso, yo empiezo ahora.
Es que mañana tengo una fiesta y no voy a poder reflexionar convenientemente entre las 20:30 (hora a la que entraré en el cuarto de los milagros) y la medianoche. Luego, a partir de esa hora ya no hay que reflexionar más, por lo que prefiero anticipar la pérdida y no malgastar ni un minuto de esas valiosas 24 horas que la Ley nos concede (¡gratis!).
Hasta el domingo, pues.