Los boleros de Pablo en el Tropicana

Tenía yo el viernes una divertida charla con unas amigas, y salió a relucir Pablo Alborán. Después de confesar que sólo conocía una de sus canciones, lo cual me situaba en el espacio reservado a los extraterrestres, comenté unas declaraciones que sin embargo le había oído sobre el amor. Algo como que estaba en todas partes, y no sólo en el ramo de rosas que le daba a una chica. En tu casa, en el parque, en la calle, en el trabajo… Bien, no sé si me apetece mucho dilucidar si este Pablo tiende a la generosidad o a la exageración, pero en todo caso, su incipiente carrera solo le convierte en un animado teórico del amor que quizá, en un futuro, se convierta en un clásico.

Como a este Pablo por lo visto le pueden escuchar cada día en cualquier sitio, les hablaré de otro Pablo, Milanés, que tiene un maravilloso disco de boleros grabado en el Tropicana y que es uno de mis favoritos entre los favoritos. Se junta que es Pablo Milanés y que se trata de boleros, unas preciosas canciones de amor, aunque no sólo, porque muchas veces contienen algo de desgarro. Quiero decir que no es ese amor pastoso y quinceañero que me aburre tanto, sino un amor mucho más serio, más sentido, un amor madurado, a veces desarraigado y a veces agradecido. Eso es el bolero. Unas canciones en las que una bendice hablar español para poder comprender sus letras, y que te dé la vuelta el corazón de la emoción. Huy, igual me estoy poniendo un poco ñoñas…

Pero lean, lean estas cosas, y ya me dirán si no tengo que bendecir mi lengua materna:

Yo tengo que decirte la verdad aunque me duele el alma. No quiero que después me juzgues mal por pretender callarla. Yo sé que es imposible nuestro amor porque el destino manda y tu sabrás un día perdonar esta verdad amarga. Te juro por los dos que me cuesta la vida, que sangrará la herida por una eternidad. Tal vez mañana puedas puedas comprender que siempre fui sincero, tal vez por alguien llegues a saber que todavía te quiero.

¿Cómo te atreves a decir que me olvidaste? ¿Cómo has podido pronunciar tu decisión? Si cuando se quiere como yo te quise, tan violentamente, guardarán tus besos un recuerdo grato de mí. ¿Cómo te atreves a insinuar que ni te acuerdas de aquellos besos que yo inventaba para ti? Pregúntale a tu corazón sinceramente cómo se siente lejos de mí. Consciente te contestará que tú has mentido porque no has vivido preguntando por mí.

Debí llorar y, ya ves, casi siento placer. Debí llorar de dolor, por vergüenza tal vez. Debí sufrir el bochorno de tu insensatez. Pero ya ves, apenas estoy triste y solo. Y este sufrir sin razón es fugaz padecer. Yo concebí tu traición como un simple revés de que jamás podrás saber cuánto cariño soy capaz de ofrecer. Debí llorar pero pensé por qué.

Esperando en silencio que vuelvas de nuevo conmigo van pasando las horas y siento que al fin llegarás. Borrarán tus palabras el tedio fatal de ausencia y al calor de tus besos podré renacer. Cuánta falta me has hecho estas noches de espera incesante, cuántas cosas se pierden en una semana sin ti. Pero a veces quisiera volver a sentirte tan lejos porque nunca te tuve tan cerca de mí.

Mujer, si puedes tú con Dios hablar, pregúntale si yo alguna vez te he dejado de adorar. Y el mar, espejo de mi corazón, las veces que me ha visto llorar la perfidia de tu amor. He buscado por doquiera que yo voy y no te puedo hallar. ¿Para qué quiero tus besos si tus labios no me quieren ya besar? Y tú, quién sabe por dónde andarás, quién sabe qué aventura tendrás, qué lejos estás de mí…

El disco de Pablo Milanés en Tropicana está entero en You tube. Una hora de vídeo. Verdad amarga abre la grabación, sigue con Cómo te atreves y con Perfidia, Debí llorar en el 20, Una semana sin ti en el 33, El día que me quieras en el 45. Y hasta Pablo se marca un tango, en el 23.

Bueno, hoy es domingo. Tal vez tengan el tiempo y, quizás, nada mejor que hacer.

Mi librería preferida

liberespacioTengo yo una buena amiga que hace unos años, ya en plena crisis (y es que llevamos 5 años de crisis) dejó el calor de una empresa grande en la que tenía un puesto estable y de primer nivel para cumplir un sueño. Así, con un par. Después de un año planificándolo – pues menuda es -, allá por el otoño de 2010 abrió la que para mí es la tienda más bonita de todo Madrid: una librería infantil.  O mejor dicho, especializada en libro infantil y juvenil. Y digo especializada porque también vende un fondo de libros muy escogido y de novedades para adultos, que no están los tiempos para dejar pasar clientes. Y por si fueran pocos los que le encargo, siempre me tienta salir de allí con dos o tres libros impulsivos y curiosidades diversas que están abarrotando mi casa… Pero lo interesante son los libros que tiene para niños. Son ediciones muy cuidadas, libros curiosos que están enfocados a despertar la curiosidad y el cariño de los niños por los libros. Cuentos con preciosas ilustraciones, con popups, guardados en bonitas cajas, libros que contienen puzzles, o troquelados, o… lo que se quiera. Recuerdo uno enorme que se abría y salía un esqueleto: por lo visto es para que las criaturas aprendan los huesos del cuerpo. Aterrador. Pero, en fin, que puede uno pasarse las tardes muertas mirando y mirando y mirando…

En la librería tiene también preciosos juguetes de los que no salen en la tele, ni falta que le hace a la gente con buen gusto. Y de eso siempre acabo comprando, pero para mí. Un coche de carreras en madera amarilla, una seta con gomas, una pizarrilla, una peonza que se da la vuelta, una cajita de música con mango…  Mis sobrinos ya están mayores para esas cosas, pero si no, les caería un saco de cacharros cada mes, que es más o menos la cadencia con la que voy a verla.

A lo que no voy nunca es a sus «performances», que ella llama Actividades con más criterio y rigor, porque cuando habla de sus niños se pone muy seria y no admite demasiadas bromas. En una sala que tiene en la planta de abajo, cuentan cuentos a los niños, o hacen pasteles, o aprenden música, o juegan con plastilinas, o pintan cuadros o acuarelas, o va un autor a presentar su libro, o lleva a un mago, o cualquier cosa, que la verdad que cuando me habla de todas esas actividades se me evade la atención.  Me contaba ayer que este mes va a hacer un taller para jóvenes escritores pero tampoco es muy para mí: es para niños entre 9 y 12 años, yo no soy tan joven… Mi crítica es que a esas edades sólo se pueden escribir faltas de ortografía y cosas raras, pero, quién sabe, lo mismo un futuro Cervantes se aficiona allí.

Sí, este es un post publicitario. No os ofrezco un descuento porque no tengo su permiso, pero si vais de mi parte y me mencionáis, lo mismo me invita a una caña luego. Bueno, lo cierto es que Zaida (la titular del invento) siempre me acaba invitando a una caña: entre eso y el descuento que me hace por los libros, creo que soy la cliente menos rentable que tiene… Así es que pasaros si estáis cerca, y echad un vistazo. Os va a encantar.

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C/ Joaquín María López, 25 –>

Os dejo algunas fotos:

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500 entradas

Hola, amigos.

Hoy, día de los Inocentes, subo la entrada número 500. Y para celebrarlo, tiro de fondo de armario y os enlazo 10 post. Son de cuando Un mundo para Curra no se paseaba por tuiter y espero que os hagan sonreír. Los he elegido muy cortitos (excepto el primero), para no abusar de vuestra paciencia.

Gracias por leerme. ¡A por los 1.000!

Allez les bleus (23/6/2010)

Portada (6/10/2010)

– Nombres (7/11/2010)

– Lógica aplastante (26/12/2010)

Ir y venir (10/01/2011)

– Problemas de organización (15/01/2011)

Comida para Curra (20/01/2011)

Contaminación (10/02/2011)

Polaridad (25/05/2011)

– Fumar, ese placer (31/05/2011)

Nochebuena y Navidad

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FELIZ NAVIDAD A TODOS.

And the glory of the Lord shall be revealed, and all flesh shall see it together
for the  mouth of the Lord hath spoken it. (Isaias 40:5)

El mensaje de Jesús

Pasado mañana se celebra la Navidad. Y más allá de esto, lo que se conmemora es el nacimiento de Jesús.

Nos entretenemos en discutir si nació un 25 de diciembre (hoy sabemos que no), o en saber cuál era el año exacto. Incluso hay algunos que se entretienen en debatir sobre su existencia, incluso como figura histórica, incluso como hombre. Libros se han escrito que quieren demostrar, a la luz de la ciencia, los milagros que luego nos contaron los evangelistas, para que nos podamos avenir a razones. Hay gente para todo. Y sin embargo, yo creo que sólo de cuando en cuando nos fijamos en lo fundamental, que es su mensaje. Dos mil años después, sus ideas de de paz y amor entre los hombres de buena voluntad , de fraternidad, de nuestro derecho a ser profundamente libres, de justicia y  conocimiento de la verdad, todas esas ideas son imbatibles. Unas ideas top, vaya.

Si nos olvidamos por un momento de lo que pensamos de la Iglesia o de la doctrina religiosa (con la urticaria que provoca en algunos), el mensaje de Jesús es revolucionario. Lo más asombroso de este mensaje es que se enunció hace dos mil años, cuando la sociedad era brutal y no solo en Palestina, cuando las costumbres despreciaban a los seres humanos y se producían episodios que hoy nos horrorizan y que en nuestra sociedad serían impensables. Quiero decir que la perspectiva del tiempo es engañosa y no se pueden juzgar con los ojos de hoy, con nuestra mentalidad de hoy, los sucesos de hace siglos, porque las mentalidades eran diferentes. Pues bien: en aquella época bestial, un hombre fue capaz de echar a los mercaderes de un templo, de defender a una mujer ante una lapidación, de dejarse lavar los pies por una prostituta, de pedirnos que nos amáramos los unos a los otros por encima de cualquier consideración de clase, origen, raza o creencias. O sea, lo que hoy vendría a ser un tolerante, en el lenguaje éste de los periódicos. Dos mil años después, las ideas de Jesús de Nazareth me parecen de lo más modernas.

El mensaje desnudo de Jesús es el verdadero milagro y no su Resurrección, dicho sea con el mayor de mis respetos y consciente de lo que significa.  Hoy lo podría suscribir cualquiera que soñara con un mundo más justo, más compasivo, más solidario. Con un mundo en el que, en verdad, decidiéramos amarnos los unos a los otros. Y ese es el hombre cuyo nacimiento se conmemora el día 25. Lo del pavo forma parte de la guarnición…

El amigo invisible

Curra pelota beisbolEn la empresa donde trabajo ya no hay la megacena de Navidad. Desde hace algunos años. Básicamente, desde que llegó la crisis. O tal vez desde que somos demasiados. O quizá desde que un año se les olvidó organizarla y nadie la reclamó. O… qué sé yo. Yo me expatrié y cuando volví ya la habían quitado. El caso es que ahora, cada cual se organiza la suya si buenamente les apetece a todos.

Mi buen amigo Stephane (libros cortos) nos dejó hace un par de años y montó un restaurante en Madrid. Y mi querida E., que es muy sentida, me envió hace un par de semanas un recordatorio del restaurante, o quizá una insinuación de algo, o no sé. Juzguen vds:

Hola, Carmen.

Te recuerdo que Stephane tiene un restaurante abierto en la Calle Ibiza, que está muy bien de cena, y de comida, y de precio.  Yo creo que estaría encantado de hacernos un menú especial si decidiéramos hacer una cena o comida de Navidad.

Yo, la verdad, estuve un día y medio pensando si se refería a ella y a mí solas o había que incluir a más gente en esos pensamientos que quería provocar con mi recuerdo (con los franceses nunca se sabe), y si el «nos» de «hacer» y el «nos» de «decidir» serían el mismo «nos» o eran dos «nos» distintos . Finalmente, opté por preguntarle si quería insinuar algo con ese correo, a lo que me contestó, abriendo mucho los ojos y con cara de asombro: «¿Yo? No, no». Con ello, E. me permite ejercer de jefa que toma iniciativas, decide cosas, y da instrucciones, y esto es algo que yo le agradezco mucho en el fondo de mi corazón, especialmente los días que estoy de bajón y me noto poco escuchada, nada pensada y en absoluto oída. Y aunque ese día era un día cualquiera, en los que mi autoestima me da para ir tirando y llegar a la hora del blog con el humor no demasiado dañado, me dio un subidón de iniciativa y entusiasmo y me abandoné a mi instinto natural de decidir cositas para que se notara que soy un ser vivo con sentimientos, creatividad y espíritu de equipo. Así es que, sin encomendarme a nadie (quiero decir, ejerciendo ese liderazgo natural que me adorna, y nunca mejor dicho), le dije:

Y además vamos a hacer un amigo invisible. Máximo 6 euros y el regalo deberá tener algo que ver con nuestras emociones laborales.

O sea, que se puede regalar cualquier cosa. Por ejemplo, un pañuelo, que sirve para llorar, o para venir a trabajar incluso en caso de resfriado (el cliente, sea interno o externo, es lo primero). O una maquinilla de afeitar para evitar suicidios, porque en el tiempo que te toma extraer las cuchillas ya se te pasan las ganas. En fin, cualquier cosa se puede regalar, basta con echarle imaginación. Lo peor es que se ha instalado entre nosotros la sospecha. Ya no nos miramos igual. Ahora somos regaladores potenciales, y eso te quita libertad para hablar con franqueza. A mí ni se me ocurre decir, por ejemplo, «huy, tengo que acercarme a comprar otro set de 2 cuadernitos Moleskine, que se me está acabando el último, amarillo, y hay unos verdes muy monos por 5,50 €…«, porque cualquiera podría creer que estoy insinuando algo…

Bueno, les dejo, que tengo que comprobar quién no me lee todavía entre mis compañeros de trabajo.

La constitución de un puente.

Constitución española unmundoparacurraUn viejo adagio dice que la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento. Y esto, además de ser un principio del derecho, es una verdad como un templo. Y para corroborarlo, fíjense en la gran mayoría de la población. Fíjense en ustedes mismos, en sus vecinos, en sus compañeros de trabajo, en sus familiares. Fíjense en la gente digamos normal. ¿Ya? Pues me explico.

La mayoría de nosotros no conoce las leyes de manera profunda y exhaustiva. Vamos por el mundo ignorantes de todos esos eximentes, agravantes, excepciones y recovecos que contienen las leyes, no digamos de las argucias procesales. Tenemos una idea general, pero no conocemos el detalle. Y, sin embargo, las cumplimos. No matamos, no robamos, pagamos nuestros impuestos y deudas,  no agredimos a nuestros vecinos, no secuestramos, no atracamos tiendas, aparcamos poniendo el papelito… Ignoramos la mayor parte de las leyes que ordenan la sociedad, su detalle, pero las vamos cumpliendo. Y cuando las incumplimos, generalmente por ignorancia o en acto defensivo, o por despiste, nos cae un puro de mucho cuidado. Prueben a soltarle un sopapo a un chorizo cuando le está robando la cartera, por ejemplo, y verán la que les cae. Vidas arruinadas por un impulso o una equivocación. Pero es así, ya está.

Ahora denle la vuelta a la frase, por favor. Sale algo así: “el conocimiento de las leyes exime de su cumplimiento”. Y ahora piensen en el caso de Marta del Castillo, y cómo el conocimiento de todas las puertas falsas que deja la ley ha permitido que unos indeseables se hayan salido con la suya. Piensen en los delincuentes que entran y salen de los juzgados con la misma naturalidad que entra y sale vd de su coche. O en los morosos profesionales, que los hay. Piensen en los etarras, o en el tal Rafita, en infrahumanos así. Piensen en el chino mafioso ése que está paseándose por la calle tranquilamente (dicen que por error, pero hay que conocer muy bien las leyes para cometer esos errores, tú ya me entiendes). Piensen en los traficantes de droga. Piensen en esas grandes corporaciones y en esos ricachones que evaden impuestos a troche y moche. Piénsenlo y llegarán a la misma conclusión que yo: para que la ley no vaya contigo es imprescindible conocerla muy bien.

Y luego ya está la cosa pública autóctona, que se las trae con abalorios. Nuestros señores diputados, nuestros altos cargos de la administración, nuestros políticos, viven de hacer leyes y de hacerlas cumplir. Pero hay presidentes de autonomías que no cumplen la ley y que además lo dicen. Miren al señor Mas y su inmersión lingüística, con sentencias en firme contra sus prácticas. O miren los referéndum ilegales o la ley de banderas. Miren la ley del déficit, que tiene rango constitucional, ni más ni menos. O la ley de presupuestos, que se incumple sistemáticamente. O el alcalde (y diputado autonómico) que asalta fincas y Mercadonas. Y no es que no pase nada: es que se sabe incumplir de tal forma que es imposible que pase algo. O que se cambia a conveniencia, aunque sea una inmoralidad, como la amnistía fiscal (ya me ocupare de eso, ya), o la actualización de las pensiones, o los impuestos. O que no se cumplen porque no se sabe muy bien ni qué ley hay que cumplir ni quién debe hacerlo, como es el caso del Madrid Arena, en donde el juez dice que es un caso complejo, cuando debería confesar que se está volviendo tarumba con tantas disposiciones, normas y competencias apiladas unas encima de otras.

Seguro que un hombre de leyes me dirá que no sé de lo que hablo. Y, miren, tendrá razón: soy una ignorante, una persona normal que no entiende los porqués de lo que lee. Y es que yo no he leído la Constitución porque, en mi ignorancia, es lo mejor que se me ocurre hacer para no incumplirla. Y también porque tengo para mí que ese libro ya sólo nos sirve a los españoles para regalarnos un puente.

Antigüedades

El viernes pasado recibí, junto con otras tres compañeras, un correo electrónico encantador con el siguiente texto (va maquillado).

Estimadas compañeras,

Soy Penélope Deguisez, del departamento de Comunicación. Como sabéis el próximo año se conmemora el 25 aniversario de la empresa y queremos hacer un calendario especial para 2013 en el que en cada mes se jalonen los hechos más importantes desde el comienzo. Queríamos solicitaros vuestra colaboración para que, puesto que conocéis la empresa desde sus inicios, echarais una ojeada al boceto que os envío para confirmarnos que toda la información recogida es correcta y os animamos a que nos comentéis si hay algún hito importante que no hayamos reflejado en el contenido.  

Os agradecemos mucho vuestra inestimable ayuda. ¡¡Lo necesitamos para el martes!!

Saludos,

Os podéis figurar que tardamos medio minuto en iniciar un no menos encantador intercambio de correos entre las cuatro:

– Horror ¡¡¡Somos las abuelas Cebolleta!!

– Yo creo que sois más antiguas que yo. Y más viejas…

– ¡Qué feo!

– Yo no conozco la empresa desde el principio. ¡Sólo llevo 23 años aquí!

– Ese comentario te va a costar caro, querida.

– ¿Feo el qué? ¿Mi comentario o el boceto?

 – ¿Os parece que para no volver loca a Penélope nos pongamos de acuerdo en las correcciones?

– ¡Ja! Anda, pero si tú llevas más que el logo, mona.

 – ¿Qué quieres decir con que me va a costar caro? ¿No pensarás que os invite al café?

– ¿Cuál de los logos? Porque ya ha dado tiempo a cambiarlo tres veces.

– Tu comentario. Eres una chunga.

– Sí, vamos a ponernos de acuerdo, porque con la edad la memoria igual nos falla. ¡¡Así nos ayudamos entre nosotras!!

 –  ¿Quedamos a comer el lunes?

 – La Deguisez es una inconsciente. Le vamos a dejar el boceto que no va a sentir las piernas.

– Yo lo que diga la mayoría

– ¡Hablad, viejas, hablad !

– Vale, pero yo solo puedo el martes. Si acaso, un café a las 12 el lunes.

– Yo no soy ninguna chunga. Envidia, que soy la más joven

– Querrás decir la más reciente, que no es lo mismo.

– ¿Y si quedamos a comer el lunes?

– Yo el lunes comida. El martes estoy fuera.

– A mí la comida me parece fenomenal, pero podría el martes, el lunes no

 – Vale, pues el lunes hablamos para tomar un cafetín por la mañana. A las 10.

– Yo lo llevo impreso en Din A4… por si vais sin gafas…

– ¡Coño, que no puedo!!

– Pues lo cambias, que alguna ventaja te tiene que dar ser una cebolleta. El lunes a las 10, y no se hable más.

La gotera y el Cañon del Colorado

Es reincidente. No ella, sino su fontanero. Y la chapucería de un fontanero se mide del mismo modo que la maldad en un delincuente: por su reincidencia. Y a diferencia del delincuente, al fontanero le siguen llamando para que vaya a las casas en donde cometió su última fechoría.

Hace un par de años si no salimos en barco es porque en el aseo de la cocina no cabe ni un flotador de patitos, pero el agua chorreaba por las paredes. En realidad el desastre no se veía, porque ocupaba todo el techo, pero se conoce que al lavarme las manos me cayó un goterón en la nariz, que no es que me sobresalga mucho de la cara pero siempre está ahí para olerse la tragedia. El cuarto de baño también se vio afectado a pesar de estar en la otra punta de la casa, de lo que yo deduzco que el fontanero al que habían encargado esa parte de la reforma es un tipo concienzudo.

Lo de siempre, que se seque, que venga el seguro y que se pinte. Así es que la semana pasada eché la culpa de los desconchones que habían salido al pintor del seguro. Otro chapuzas, me dije. Entonces llamé a un pintor de confianza para que lo arreglara de inmediato, porque se puede vivir con el techo un poco arrugado, sí, pero miren, bastante tengo ya con reparar mis propias arrugas y  además, el cuarto de baño es un lugar del que se intenta siempre salir  mejor de lo que se ha entrado. Pero a lo que iba: en realidad los desconchones eran como el silencio de la selva cuando se acerca la marabunta. El miércoles salió la gotera, que es enorme aunque no tanto como para no dejar testimonio del blanco del techo. El nuevo aporte de color tendría un pase si fuera uniforme, pero la gama va desde el triste grisaceo de la humedad hasta un amarillo amarronado que, teniendo en cuenta el emplazamiento de la catástrofe, sólo me deja la alternativa de rezar para que se trate del minio de alguna tubería.

Anoche la gotera empezó a reivindicarse con sonidos. Un «plac-plac-plac» que seguía una cadencia lenta pero inquietante. Y el plac-plac-plac de toda la noche que se ha convertido en un «catacloc»: tenemos un agujero en el techo y una cacerola en el suelo para recoger el agua que va cayendo. Ahora el sonido es «cling-cling-cling», mucho más sinfónico, dónde va a parar, ya vamos mejorando.

Así es que les confirmo que lo de la erosión del agua que estudiamos en el cole es cierto, y que lo del Gran Cañón del Colorado es, a fin de cuentas, una gotera mal arreglada.

Paradoxal

Una niña bien guapa que conozco me dijo añoche en un sueño que «esto es paradoxal». No consigo recordar a qué se refería, pero sí que me hacía reír mucho con la ocurrencia.

Está muy bien que los niños aprendan desde su edad más temprana a salir en los sueños de los demás y a dejarles el recuerdo.

Les pongo esto para que practiquen un rato con la pronunciación de las equis y de paso para que aprendan que sólo en muy raras ocasiones, se pronuncian sin que existan.

PS: Es de lo más normal que los niños guapetones y simpáticos digan «paradoxal» de vez en cuando. Un claro síntoma de estar muy bien educados y de tener unos padres bien majos. Y una madre que hace unas tartas riquísimas. Y…y…. y ya no sé qué más puedo decir para que no se me malinterprete un tuit 🙂

espacio

espacio

Je n’ai pas d’excuse,
C’est inexplicable,
Même inexorable,
C’est pas pour l’extase, c’est que l’existence,
Sans un peu d’extrême, est inacceptable,

Je suis excessive,
J’aime quand ça désaxe,
Quand tout accélère,
Moi je reste relaxe
Je suis excessive,
Quand tout explose,
Quand la vie s’exhibe,
C’est une transe exquise

Y’en a que ça excède, d’autres que ça vexe,
Y’en a qui exigent que je revienne dans l’axe,
Y’en a qui s’exclament que c’est un complexe,
Y’en a qui s’excitent avec tous ces «X» dans le texte

Je suis excessive,
J’aime quand ça désaxe,
Quand tout exagère,
Moi je reste relaxe
Je suis excessive,
Excessivement gaie, excessivement triste,
C’est là que j’existe.
Mmmm, pas d’excuse ! Pas d’excuse !