Alarma nuclear en Europa

En Japón no ha habido un accidente nuclear. Lo que ha sucedido es un terremoto de grado 9 en la escala de Richter, seguido de un tsunami de proporciones gigantescas. A fecha de hoy, contabilizan unos 5.000 muertos y  10.000 desaparecidos.

El terremoto no aporta absolutamente nada en contra de la seguridad en las centrales nucleares, puesto que el riesgo cero no existe y un terremoto de ese porte seguido de tsunami no es probable ni en Japón. Comparar esto con Chernobil es una idiotez. Pero más allá de eso, cabe recordar que hace poco más de un año, en enero de 2010, Haiti sufrió un terremoto de 7,3 grados en la escala de Richter. Hubo 315.000 muertos y el país sigue estando hecho una mierda.

En Haiti no había centrales nucleares. Y es que ante el riesgo de terremoto, la miseria es, con seguridad, mucho más devastadora.

 

Japón

Fui a Tokio hace cinco años, en un viaje de estudios. Cuando llegué, me pareció haber aterrizado en otro planeta. Y cuando regresé, tenía la certeza de haber estado, efectivamente, en otro planeta. Volví estupefacta.

Me compré un libro amarillo. No tengo ni idea del título, ni del autor. Es más: no sé ni cuál es el derecho y el revés. Ni si es un libro de poemas, de autoayuda o una novela. Pero es bonito. También compré un bastón para mi abuela. Negro, con florecitas azules y rojas pintadas, una preciosidad. El bastón se usa normalmente, los viejecitos de allí son como los de aquí, igual de adorables.

La última noche, fuimos a cenar a un viejo restaurante, lejos de donde van los turistas. Cuando íbamos a pagar, para nuestra sorpresa no aceptaban tarjetas de crédito y  comprobamos con cierto estupor que no llevábamos suficiente dinero. Nos marchamos dejando una simple tarjeta de visita, con la promesa de hacer una transferencia unos días después. La mirada confiada, natural, sonriente, casi agradecida, de los dueños del restaurante, dos señores de mediana edad, no se me olvidará.

El terremoto y el tsunami también me han dejado estupefacta. La reconstrucción, sin embargo, no me sorprenderá.

11 de Marzo

Nunca.

Nada.

No.

Pirateo de libros, modelos de negocio y consumidores corrientes

Ya dije en una entrada anterior que tengo un i-pad. Tenía ya un e-book (me refiero a otro dispositivo), regalo de Navidad de unos estupendos compañeros de trabajo. Son cacharros muy distintos con prestaciones diferentes. A favor del e-book “normal”, es que se ve a la luz del día… el i-pad se lleva mal con el sol. Pero para lo esencial, que es no tener en las manos un libro en papel, me valen el uno tanto como el otro. Este es el arranque para llegar donde quiero. Hoy estoy muy cansada, así es que será largo.

Voy a tomar como ejemplo el libro “Riña de gatos”, de Eduardo Mendoza. Es el último Planeta, de manera que está en promoción, y debe haber mucha demanda. No es un libro raro, es muy fácil de encontrar. Un libro normal, que busca una consumidora normal.

El libro en papel cuesta 21,50 euros, da igual si es un gran distribuidor o una librería de barrio.  Si lo compras por Internet cuesta lo mismo.  Bueno, no: por Internet debes pagar los gastos de envío (6,5 € en el caso de un gran distribuidor muy guay y muy céntrico de Madrid). Yo debo esperar 48 horas a que me llegue el libro y el acto de búsqueda, selección, compra y pago lo realizo yo misma.  Claro que me ahorro ir al centro, el autobús, el parking…. Ah, no, que voy en autobús. Bueno, da igual, acepto que es un fastidio lo de ir de compras. Si vamos por el lado de los costes, nuestro distribuidor se ahorra algo en personal y locales si vende por Internet. Pero tiene que invertir en la web, y eso es caro. Y aunque la eficiencia llega, se necesita volumen y tiempo. Así es que me como la rueda del molino y comprendo que sea el mismo precio. Primera incursión de una consumidora en el mundo mágico de internet, y primer descarte del mundo mágico de internet de la consumidora.

Como estamos en internet, se me ocurre que  igual es buena idea leer Riña de gatos en uno de los dispositivos que tengo. Para el que no lo sepa, un e-book (el libro, me refiero) no es de papel. Uno aprieta un botoncito en una web, espera unos segunditos, y le aparece un ficherito en su ordenador que luego pasa, arrastrándolo de manera muy natural, al dispositivo e-book. Fantástico y comodísimo. Sigamos.

Como no quiero piratear, porque no soy ninguna delincuente (aunque me hayan cobrado el canon siempre que han podido), entro en las webs que venden e-books. Y me encuentro con que bajarme legalmente “Riña de gatos”, me cuesta 15,49 euros. Quince euros con cuarenta y nueve céntimos. Objetivamente es más barato que el papel. Lo que yo me pregunto es si de verdad los costes de producción (fabricar el libro), los costes de distribución (llevarlo al punto de venta y venderlo), los costes de estocaje, y otros gastos generales específicos del punto de venta (locales, personal, mantenimiento) son tan bajos, tan bajos que sólo se puede trasladar al consumidor un 30% de ahorro sobre del precio de venta del libro físico. Del autor no parece la culpa, porque se lleva un 10% del precio de venta. Quizá es que el botoncito cuesta un congo… Un congo adicional a la inversión de la web que ya habían montado para la venta por internet del libro en papel (la de los 6,5 euros de los gastos de envío).

Como no lo termino de entender,  he comprado «Riña de gatos» en la librería de una buena amiga (cuya visita recomiendo vivamente). He sido lista, porque me he pasado a última hora y me ha invitado a una caña. Qué maja. Y además, de este modo se lo puedo pasar a mi hermana, que lo quiere leer también, sin tener que desprenderme de mi i-pad durante dos semanas. Esto, prestárselo a mi hermana, de momento ni me convierte en pirata, ni está tipificado por ninguna ley . De momento…

Estamos gobernados por idiotas que por no saber, no saben ni sumar dos y dos. En cuanto a la industria del libro, debería hacérselo mirar. Y los autores, espabilar un poquito. Los libreros de barrio y especializados… creo que pueden seguir tranquilos un buen rato, al menos por este asunto concreto.

Yo, consumidora, seguiré leyendo y seguiré racionalizando mis compras, no se preocupen por mí. Sobre mis tentaciones de delincuencia electrónica y  lo que leo en esos cacharros ya les hablaré otro día.

 

Los mínimos de la abuela

Recordando lo que escribí hace un par de días, pensaba esta mañana yo de camino a la oficina sobre el mismo asunto. Me ha salido una frase rarísima. La dejo para que lo que viene a continuación os parezca un razonamiento facilito.

Los manipuladores de opinión, periodistas, tertulianos, también los politiquitos de casa o de allende nos dicen y repiten que hay que instalar la democracia en esos países que aun no la tienen, como paso imprescindible para el bienestar. Y yo me acuerdo de algunos consejos de mi abuela: el pelo y los zapatos siempre limpios y cuidados; mujer sin medias, vestida a medias; antes del maquillaje, hay que limpiarse la cara. Mis hermanas y yo llamábamos a esto los mínimos. Había más, pero hoy no me hacen falta.

¿Qué tiene que ver eso con la democracia? Pues muy fácil: que todo en la vida tiene unos mínimos, unos básicos, que conviene respetar. Y esto vale para el aspecto de mis hermanas – y mío – tanto como para la democracia. A ver,  con un estado cleptocrático y corrupto por arriba y un 70% de analfabetos y pobres de solemnidad por abajo, tú pon urnas. Y a ver qué tal te quedan. Y al contemplar a las mujeres con burka en la cola del colegio electoral, preocúpate sólo por si llevan medias, puesto que la democracia habrá resuelto  su libertad. Claro que sí: pueden elegir entre firmar con la huella del dedo – previo quitarse el guante un momentito –  o dejarse poner un chorreón de pintura en la cocorota. ¡Amigos, es el precio de la igualdad!: ellas, como los hombres, tampoco pueden votar dos veces.

¿ Tengo que explicar también lo del maquillaje o me busco otra frase rara?

Egipto

Hombres sin nada que hacer, asqueados en la puerta del bar, con su té. A su alrededor, todo cayéndose de viejo, la dejadez, el abandono.  Los lavabos de señoras llenos de agua porque las mujeres entran asfixiadas, y tienen que quitarse la cárcel de ropa para refrescarse un poco.

Un fondo de indignación entre las clases más instruidas por el despropósito de nombrar al hijo de Mubarak sucesor. Hambre. Hartura. El barrunto de que algo pasa.

Gente encantadora, bromista con el extranjero, a quien aparentemente toleran. ¿Será un espejismo? La policía turística, de blanco, está por todas partes. La matanza de coptos nos devuelve al desierto.

Un polo turístico de primer orden. El Canal de Suez. Una producción agrícola considerable. Materias primas. Una posición geoestratégica magnífica. Una potencia demográfica de 80 millones de cabezas, 160 millones de brazos. Todo echado a perder. Y un problemón a compartir.

Porque ya es mala suerte tener que aguantar a un dictador 30 años. Pero que además sea tan incompetente es tener a la divinidad entera de espaldas. Empezando por Anubis.

Osasuna 1-Real Madrid 0

La liga se ha convertido una cosa de la que ya no hay que preocuparse.

Diré algo en portugués: inaceitável

Diré algo en español: estoy muy enfadada.

Diré algo para desahogarme:

BLDFGF TMMIF MLQDF LLSDMLF

Melonadas luminosas (segunda parte)

Suben la luz de nuevo un 10%. Por el déficit de tarifa. El déficit de tarifa es la consecuencia de solucionar a golpe de ideología trasnochada asuntos puramente técnicos. Se parece bastante a esto de que los pantanos o las autopistas son de derechas, y las saladoras y las autovías de izquierdas: una melonada.  También hay mucho dogmatismo y griterío, y una falta desesperanzadora de debate sosegado, profundo e inteligente sobre cuestiones actuales a las que hay que dar respuesta a largo plazo, con sabios y especialistas en la materia, y no con politiquillos que no saben, sino que opinan. Y la misma validez tiene su opinión sobre la energía, las pensiones y el agua que sobre las colecciones de Jean Paul Gaultier. La sociedad es capaz de entenderlo, no somos niños, no somos brutos, entendemos que el esfuerzo puede venir de pagar más cara la luz o… del riesgo de tener una central nuclear al lado de casa.

Lo malo es que estas políticas memas nos llevan a tener que hacer los dos esfuerzos. Porque no vivimos solos en el mundo, de manera que, además de pagar más cara la luz, tenemos centrales nucleares al lado de casa. Golfech 2 está a 300 km de Gerona. Y una nube tóxica no se para en los Pirineos, del mismo modo que la nube de Chernobyl no se paró en los Alpes o en los Urales. El principio por el cual uno paga más por correr menos riesgo, se quiebra. Bonito dilema para un teórico de los juegos.

Y luego hacemos otros esfuerzos, para completar la melonada. Porque, de camino, pagamos a barbudos y tiranos que consolidan su delirio gracias a las divisas que proporciona el petróleo y  los accesos a los corredores que lo llevan al mar. Y se subvenciona el carbón, que, junto con el petróleo, no tiene nada de ecológico.

Y al final, un 10% más en la factura. El pensamiento cómodo nos conduce a no saber ya ni sobre qué estamos discutiendo: ¿sobre economía? ¿sobre salud pública? ¿sobre geopolítica? ¿sobre ecología? Pague y calle. Y vote a un partido, da igual, a cualquiera: solo se preocuparán por ser elegidos dentro de cuatro años. Mientras tanto, el marasmo de la energía, como el del agua, las pensiones o el modelo de Estado seguirán el curso de la avestruz: la cabeza enterrada y el pompón al aire.

Melonadas luminosas (primera parte)

Suben la luz de nuevo un 10%. Por el déficit de tarifa. ¿Qué es el déficit de tarifa? Pues no lo sé exactamente, y eso que no soy tertuliana en ninguna televisión…

Por lo que he podido comprender, las eléctricas han sufragado, por cuenta del Estado (Vd. y yo), una energía carísima y poco eficiente, y tenemos que pagar el pato los españolitos (Vd. y yo). Claro: la subvención no cae del cielo, ni surge del empedrado, sino que proviene de nuestros impuestos (los suyos y los míos). Y ahora pagamos con retraso y con.. IVA.

Si no pagamos (Vd. y yo) el déficit de tarifa, deberán sufragarlo las eléctricas (ellos). Esto no conviene (a ellos) porque bajaría su rating y no atraerían inversores. ¿Los inversores no saben que están poniendo sus fondos en empresas que tienen una cuenta de resultados de mentirijilla? ¿Y por esas mentirijillas no baja el rating? Pues ¿Y qué es el rating?

No se ponen de acuerdo si este déficit es de 20.000. Millones de euros. Las eléctricas van a dar resultados por encima de los 9.000 millones. Si yo fuera el Estado, les propondría asumir el déficit en cómodos plazos. ¿Qué ya tienen deuda? Pues mira, mejor, así no lo notan los del rating

Me voy a meter a tertuliana, porque yo creo que no me explico bien.

 

Los Santos Inocentes

No hace tantos años que me gustaba llegar a casa un día como hoy y leer la prensa, y ver los telediarios. La apuesta era dónde estaría la broma, qué disparate nos contarían para celebrar este día. Recuerdo un 28 de diciembre de finales de los 80, en el que leí en el autobús que la duquesa de Alba estaba embarazada. Ya entonces debía rondar los 70 años… Me refiero a la duquesa, naturalmente.

Esta tarde volvía del trabajo y me acordaba de los inocentes de hoy. De los cristianos perseguidos – expulsados, masacrados – en Irán, Irak, Pakistán, Egipto, China… De los olvidados de Haiti, con su cólera y su pobreza endémica. De los desheredados de África y Asia. De los habitantes del cuarto mundo, aquí mismo en nuestras ciudades del primer mundo. De los comedores de Cáritas, abarrotados por los nuevos necesitados que ayer vivían con ya poca comodidad. De los cuatro millones de españoles en un paro angustioso…  Son los inocentes.

Decisiones inicuas y preocupaciones absurdas de gobiernos nada inocentes llenan hoy cualquier periódico.

Esa es, macabra y tristemente, la broma.