Pirateo de libros, modelos de negocio y consumidores corrientes

Ya dije en una entrada anterior que tengo un i-pad. Tenía ya un e-book (me refiero a otro dispositivo), regalo de Navidad de unos estupendos compañeros de trabajo. Son cacharros muy distintos con prestaciones diferentes. A favor del e-book “normal”, es que se ve a la luz del día… el i-pad se lleva mal con el sol. Pero para lo esencial, que es no tener en las manos un libro en papel, me valen el uno tanto como el otro. Este es el arranque para llegar donde quiero. Hoy estoy muy cansada, así es que será largo.

Voy a tomar como ejemplo el libro “Riña de gatos”, de Eduardo Mendoza. Es el último Planeta, de manera que está en promoción, y debe haber mucha demanda. No es un libro raro, es muy fácil de encontrar. Un libro normal, que busca una consumidora normal.

El libro en papel cuesta 21,50 euros, da igual si es un gran distribuidor o una librería de barrio.  Si lo compras por Internet cuesta lo mismo.  Bueno, no: por Internet debes pagar los gastos de envío (6,5 € en el caso de un gran distribuidor muy guay y muy céntrico de Madrid). Yo debo esperar 48 horas a que me llegue el libro y el acto de búsqueda, selección, compra y pago lo realizo yo misma.  Claro que me ahorro ir al centro, el autobús, el parking…. Ah, no, que voy en autobús. Bueno, da igual, acepto que es un fastidio lo de ir de compras. Si vamos por el lado de los costes, nuestro distribuidor se ahorra algo en personal y locales si vende por Internet. Pero tiene que invertir en la web, y eso es caro. Y aunque la eficiencia llega, se necesita volumen y tiempo. Así es que me como la rueda del molino y comprendo que sea el mismo precio. Primera incursión de una consumidora en el mundo mágico de internet, y primer descarte del mundo mágico de internet de la consumidora.

Como estamos en internet, se me ocurre que  igual es buena idea leer Riña de gatos en uno de los dispositivos que tengo. Para el que no lo sepa, un e-book (el libro, me refiero) no es de papel. Uno aprieta un botoncito en una web, espera unos segunditos, y le aparece un ficherito en su ordenador que luego pasa, arrastrándolo de manera muy natural, al dispositivo e-book. Fantástico y comodísimo. Sigamos.

Como no quiero piratear, porque no soy ninguna delincuente (aunque me hayan cobrado el canon siempre que han podido), entro en las webs que venden e-books. Y me encuentro con que bajarme legalmente “Riña de gatos”, me cuesta 15,49 euros. Quince euros con cuarenta y nueve céntimos. Objetivamente es más barato que el papel. Lo que yo me pregunto es si de verdad los costes de producción (fabricar el libro), los costes de distribución (llevarlo al punto de venta y venderlo), los costes de estocaje, y otros gastos generales específicos del punto de venta (locales, personal, mantenimiento) son tan bajos, tan bajos que sólo se puede trasladar al consumidor un 30% de ahorro sobre del precio de venta del libro físico. Del autor no parece la culpa, porque se lleva un 10% del precio de venta. Quizá es que el botoncito cuesta un congo… Un congo adicional a la inversión de la web que ya habían montado para la venta por internet del libro en papel (la de los 6,5 euros de los gastos de envío).

Como no lo termino de entender,  he comprado “Riña de gatos” en la librería de una buena amiga (cuya visita recomiendo vivamente). He sido lista, porque me he pasado a última hora y me ha invitado a una caña. Qué maja. Y además, de este modo se lo puedo pasar a mi hermana, que lo quiere leer también, sin tener que desprenderme de mi i-pad durante dos semanas. Esto, prestárselo a mi hermana, de momento ni me convierte en pirata, ni está tipificado por ninguna ley . De momento…

Estamos gobernados por idiotas que por no saber, no saben ni sumar dos y dos. En cuanto a la industria del libro, debería hacérselo mirar. Y los autores, espabilar un poquito. Los libreros de barrio y especializados… creo que pueden seguir tranquilos un buen rato, al menos por este asunto concreto.

Yo, consumidora, seguiré leyendo y seguiré racionalizando mis compras, no se preocupen por mí. Sobre mis tentaciones de delincuencia electrónica y  lo que leo en esos cacharros ya les hablaré otro día.

 

3 pensamientos en “Pirateo de libros, modelos de negocio y consumidores corrientes

  1. Hace tiempo que aprendí lo de ‘never say, never again’, porque después te ves haciendo cosas que ni imaginaste, pero me atrevo a decir que seré una irreductible de los libros en papel de toda la vida de Dios.

    Me gusta ir a comprarlos, me gusta tocarlos, personalizarlos con el ‘Ex-libris’ y ordenarlos como puedo en las cada vez más insuficientes estanterías. Me gusta hacer anotaciones en los márgenes, subrayarlos, aunque ya sé que en los e-books también se puede. ¡En fin! Que los e-books me parecen un invento horroroso.

    Anoto la librería.

    Me gusta

  2. Yo leo prensa y ahora me estoy leyendo un libro en la i-pad. Por lo demás, sigo comprando papel, y leyendo en papel. Así es que tengo, pero uso poco.
    Curiosamente, las personas que conozco que lo usan son lectores de 3/4 libros al mes, si no más. Gente realmente adicta. Y con bastante buen gusto para las lecturas.
    Así es que, T, never say…

    ¿Qué pone en tu ex-libris, si no es indiscreción?

    Me gusta

  3. Lleva mi nombre y un dibujo de ‘La Escala de Jacob’. No quise añadirle ninguna cita porque no me decidí por ninguna, y éso que tenga anotadas una barbaridad de ellas pero lo de la representación del famoso sueño del patriarca lo tenía clarísimo.

    Me gusta

Gracias por dejar un comentario.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s