Pequeños fallos de atención

– «Hola! desde luego, no es la primera vez que cumples años – y ya van… -, pero sí es la primera que te felicito por Whatsapp!. ¡Quién me iba a decir a mí que te mandaría un mensaje por un móvil cuando llevábamos coletas! Muchas felicidades. Un besito».

G. J. está escribiendo un mensaje…

– «¿Y quién me iba a decir a mí que mi hermana, con la cabeza que tiene, me iba a felicitar sólo dos meses más tarde de mi cumple? ¿Tanto has tardado en escribirlo?»

Un nuevo Papa

Anne Igartiburu le hizo una última pregunta a Paloma Gómez Borrero. «¿Tú por quién apuestas?», y Paloma Gómez Borrero dijo un nombre y Anne corroboró: «sí, ésa es también mi apuesta», y le guiñó un ojo como cuando decía aquello de «hasta luego, corazones». Y así todos, apostando sobre algo que no admite apuestas, porque, finalmente, estando el Espíritu Santo de por medio cualquier cálculo se convierte en imposible…

Francisco I es jesuíta y es argentino. Y esto es todo lo que yo sé. Y creo, francamente, que los únicos que saben más de lo que este hombre es capaz de hacer son los cardenales que lo han elegido. Lo que haya hecho como cardenal nos dice sólo eso: lo que ha hecho como cardenal. Ahora es Papa, y ese es un trabajo diferente. ¿ Cómo lo hará, qué cosas logrará durante su papado? esto sólo nos lo puede decir el tiempo.

Como católica yo le deseo mucha suerte y que haga cosas que sean buenas, productivas y positivas para la Humanidad. Y no le puedo desear otra cosa porque, como cualquier Papa, hará naturalmente lo que Dios le dé a entender.

Encontrar dos trabajos

curra-juguete.jpgCuando terminé la carrera, me puse a trabajar en una consultora. Se dedicaba a la gestión de la información y bases de datos, y la dirigía un antiguo profesor. Estuve trabajando allí cinco o seis meses, estudiando temas de turismo. El caso es que un buen día, la consultora, cerró. Y yo me fui a la calle.

Mi situación no era en absoluto dramática. Vivía con mis padres, tenía casa, comida y el sueldo que me habían pagado en la consultora me proporcionaba un buen calcetín para aguantar unos meses pagándome mis caprichos. Por otra parte, ese trabajo lo había encontrado casi sin despeinarme, sin que me hubiera costado acceder a varias entrevistas. Así es que era muy joven, tenía las espaldas cubiertas, una buena preparación y el paso por la consultora me había aportado algo de currículum. Sí, me había ido al paro, pero eso ya lo había descontado cuando estudiaba.

Mi padre había recibido un diagnóstico de cáncer muy feo. Hoy el cáncer se cura, y más el de colon, pero a él le habían dado unos pocos meses, que después, sumando sumando, llegarían a 24, un número que permite medir el tiempo en años, aunque no lo alargue. Así es que ni le quise preocupar a él, ni quise tampoco distraer a mi madre, de manera que no lo conté en casa. Cada mañana me levantaba, me arreglaba como si fuera a la oficina y salía de casa a la hora habitual. Pero en realidad, me iba a casa de una de mis hermanas. Allí me ponía a leer, veía la tele, enviaba currículums, escuchaba música… Me resultaba tan aburrido que opté por decirles que no perdieran el tiempo por las mañanas adecentando su casa. Yo les hacía la cama, limpiaba el baño, recogía el desayuno y pasaba el aspirador por el salón, y así mi hermana y mi cuñado dispusieron durante algún tiempo de una chacha de total confianza, muy discreta y que además les salía gratis. Todo muy conveniente. En especial para ellos, porque aunque yo nunca he sido una gran profesional del plumero, sí que me esmeraba por hacer las cosas con mucha convicción y artesanía y les dejaba el exprimidor del zumo como los chorros del oro.

Esta situación duró un par de meses o tres, hasta que encontré un nuevo trabajo. En realidad, encontré dos: uno para mí y otro para la asistenta que mi hermana contrató una semana después de que yo dejara de pasarme por su casa…

Al Chico de la Consuelo, por su inspiración

La tarta Mierden y los accidentes de calidad

curra-portada-postDonde quiero yo llegar es que todo modelo tiene un límite. Ni los ingresos pueden ser infinitos ni los costes pueden ser cero. En algún momento hay que recolocar el contador, hay que refrescarlo. Hay tendencias que, o aceptas que se renueven, o quiebran y son irrecuperables.

Reduces, reduces, reduces… Y al cabo, lo pierdes todo. Porque te pone en su sitio un accidente. O lo que no es un accidente. Porque cuando el gafotas te dice que tienes que quitar dos personas del departamento de calidad, o que sobran tres supervisores, o llega el consultor con su bonito powerpoint a contarte que eso mismo se puede hacer con menos… eso no es un accidente. Eso es olvidar el oficio y pretender llevarse la última peseta, cuando todos sabemos, porque nos lo enseñaron nuestros padres, que es mejor que la última peseta se la lleve otro.

En la aduana de China, la tarta de chocolate llevaba heces. Tenía que ser, precisamente, la tarta de chocolate, no podía haber sido la de crema. Así es que además de la librería Pili y el sillón Songherl, tenemos la tarta Mierden. Un proveedor que no levantará ya cabeza. Pero el distribuidor tendrá que recuperar su reputación, y ese gasto no compensará jamás el ahorro marginal que pretendía el consultor gafotas o la sala de compras que llevó al límite al proveedor. Es sólo un ejemplo, que además deberá ser explicado, pero me vale para el razonamiento.

El cliente tampoco es inocente. Hace unos días yo hablaba aquí de los vuelos low cost, en donde llevan a la gente como ganado. La cultura del low cost, del barato barato, tiene estas cosas. Para vender barato hay que fabricar barato. Para fabricar barato tienes que ceder calidad. Vamos aceptando que baje la calidad porque nos lo sirven al mismo precio, o a un precio menor. Pero hay un límite. Cuando se sobrepasa ese límite, ya no hay controles que valgan, porque tarde o temprano un espabilado aceptará que se redondeen los gramos de ternera con carne de caballo. Nadie mira, nadie compara, nadie comprende el sabor, sólo es relevante el precio. Nadie quiere pagar el coste de la calidad, ni el de los controles, que son costes escondidos cuyo beneficio está en la sombra y sólo aparece cuando falta escandalosamente. Nos dan gato por liebre, y estamos encantados con el gato, porque es barato y se parece a la liebre. Hasta que aparece la pelagra.

Ni la empresa aceptará ganar menos ni el cliente aceptará pagar más. Mientras tanto, nuestro funcionariado local y europeo seguirá apilando normas. Y el estratega recomendará poner muchos cartelitos para decir que lo primero es el cliente, tal vez en el sobreentendido de que lo primero es el margen. Y el cliente recomendará el chollo que ha encontrado cuando lo que ha comprado es, además de la librería Pili, la tarta Mierden. Y así, hasta que la tendencia se quiebre.

Estatuir

En primera acepción, establecer, ordenar, determinar. En segunda, determinar, asentar como verdad una doctrina o un hecho.

Estatuyo
Estatuyes
Estatuye
Estatuimos
Estatuís
Estatuyen

Y, ahora, imagínate el subjuntivo…

El partido del Manchester

El partido de anoche entre el Madrid y el Manchester fue lo más visto de la tele, muy por delante de otro programita que se había estrenado el día anterior y que consistía en ver cómo se tiraba a una piscina un grupo de famosos. Naturalmente se tiraban de uno en uno, aunque mira que me extraña que en Antena 3 (dueña del engendro piscinero) no hayan optado por ofrecer el espectáculo de una reata de famosos atados con una cuerda y echados en grupo y de cabeza a una piscina. Así, han renunciado tontamente a una gran profusión de alaridos, unas muy ordinarias imprecaciones y un riesgo fetén que hubiera petado el share. Sin duda, faltó algo, pero no sé si fue imaginación de los programadores o voluntarios para darse un chapuzón en compañía.

Pero en fin, a lo que iba: el partido del Manchester. Yo sé que un post de estos ahuyenta a muchos de mis más queridos y fieles lectores, aunque es verdad que atrae a muchos otros visitantes. Ya me lo preguntó mi amiga Susana:

–  ¿Y tú por qué pones post de fútbol, que son un aburrimiento?

–  Pues porque pongo uno y me arregla la estadística del mes.

Claro, que está por demostrar que éste termine siendo un post de fútbol. Y es que tampoco quiero abusar, porque llevo tres seguidos hablando del Madrid. Vuelvo de nuevo a lo que iba, que no era ni la temática de este blog ni mi share particular – que por cierto me importa un pepino -, sino el partido del Manchester, aunque sólo sea para que no se enfaden los lectores que han seguido leyendo atraídos por el título del post.

En fin, Yo voy a hacer mi resumen en un tuit. Descarto, por tanto hacer pedagogía porque si necesitan leerme para aprender de fútbol es que no quieren aprender de fútbol…

ManU unmundoparacurra tuit

Mou, en un alarde de iconoclastia – o quizá porque ha hecho una apuesta con la Historia -, dijo después que había perdido el mejor. No, Mou: esta vez el mejor ha pasado la eliminatoria, no le des más vueltas.

El dedito de Jordi Alba

alba3--146x110Jordi Alba es un jugador del FCB que quiso celebrar el gol de Messi el pasado sábado con la grada del Bernabéu. Y para ello, sacó su dedito a pasear, tal y como ven en la foto de la izquierda. Como buen meritorio de los valores de la Masia y de su inmaculada beatitud, ha tenido que aclarar qué quería decir, como si no pudiéramos entenderle en Madrid, tierra de chulapos. Y como excusa, nos dice que su dedo no era el corazón, sino el índice, y que lo que quería decir es que Messi es el número 1. Y no sé yo qué es más insultante para la grada del Bernabéu, la verdad, si que le hagan la peseta devaluada o que le señalen a lo tonto (léanme bien, que he dicho a lo tonto, no al tonto).

Ay, el hipocritilla meritorio. Querido Jordi, lo que importa no es el dedo que se use, sino lo que se diga con el dedo. Y con un dedo, aunque sea el índice, se pueden querer decir muchas cosas. A ver, te lo voy a explicar, tú atento:

Esto es decir «tú»:

tu

Esto es decir «te lo advierto»:

Aviso

Esto es decir «Me llamo Bond»:

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Esto es decir «Uno»:

uno o perdon 2

Y esto es un «doigt d’honneur», te pongas como te pongas:

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Ay, el hipocritilla meritorio.

Y el Barça pasó

El Barça pasó por el Bernabéu. Y se marchó con una derrota que es como un pellizco de monja en la Liga. (Por cierto, diré de paso que el martes pasado el Real Madrid había estado zarandeando al Barça en su casa sin contemplaciones, que un título es un título, y bromitas las justas).

Ya sé, que ayer había que reservarse porque lo importante es el partido del próximo martes en Old Trafford…

Ya sé, que hay que dejar descansar a los jugadores…

Ya sé, que el Madrid tiró la liga en octubre…

Sí, sí, ya sé, ya sé…

Pero al Barça se le gana en el Bernabéu. Y ya está.

Tuit cj madrid-barca

 

¡Cómo no te voy a querer!

Hala Madrid.

Corinna

Decía yo en diciembre de 2011, a propósito del tal Iñaki, que a la monarquía no se la llevaría por delante ninguna opción política sino que bastarían un par de escándalos. Algo más de un año después, reconozco mi equivocación: este rey nuestro es escandalcoholic, y ya sólo le falta que al Príncipe le pillen, como a Benzema, a 216 kilómetros por hora por la M-40 para que le añada variedad a la intensidad y a la frecuencia.

Un rey al que cualquier mindundi de provincias le puede instar a abdicar, y en vez de la hilaridad generalizada consigue que se debata la majadería en toda la prensa nacional, es un rey sonado. Ya vale todo, y cualquier pelagatos se acerca a un programa casposo a gritar lo que el rey debe hacer y a dar consejos a la reina de España. Y es que se ha abierto la veda hace mucho y aunque la cacería era de cochinos, tiramos balas a ver si cae el rinoceronte blanco. La monarquía, pretendiendo igualarse al pueblo, se ha encontrado con la masa embrutecida y sus sacerdotes supremos, que son todavía más brutos. Y no se explican por qué la gente cree que las cosas son lo que parecen. Y las cosas son lo que parecen porque, con el bobainas del rey a la cabeza, llevan 35 años intentando parecer lo que no son. Y se han encontrado con la horma de su zapato: un pueblo que sólo sabe distinguir entre Belén Esteban y Carmen Lomana, y eso cuando se pone gafas.

princesa-Corinna-zu-Sayn-Wittgenstein-portada-revista-HolaY entonces, aparece Corinna vestida de ejecutiva del Vogue. Y el pueblo se divide entre los que la llaman puta de lujo y los que, babeando, prefieren soñar con tirársela. Así estamos, todo muy class. Personalmente, hasta que el propio rey y ella, conjuntamente, no me enseñen una foto, sostenida por ambos en sus manos, en donde estén ella y él en la cama desnudos, con ese rubor tan característico que todos conocemos y tapándose con una sábana, y se peguen un chusco con lengua delante de la cámara, yo no me creo que se hayan liado. Porque hemos llegado a un punto en que, entre la monarquía y la prensa, no sé qué me merece más credibilidad. Quizá la monarquía, porque casi todas las simplezas que dicen se las escriben unos funcionarios anticuados con vocación de adormideras.

Que Corinna no ha estado liada con el rey me parece evidente. Si hubieran intimado, Juanqui le habría prevenido, en una noche sin luna, del país que somos: un país que se cree que una línea férrea de 4.000 km en una tierra lejana o un pedido de 70 aviones, un suponer, los consigue un vendedor con corbata comprada en el Sepu y armado de un powerpoint con musiquita en una ipad. La comunidad de Tuiter, que consideran muy normal contarle a un desconocido lo que está cenando y que piensa que la influencia se mide en faveos, sospecha que Corinna tiene burdel propio porque no tiene cuenta en el Linkedin con la que justificar sus buenas relaciones. «Somos un país sencillo, de vuelta y vuelta, – le habría dicho Don Juan Carlos –, un país de Quijotes y Sanchos, de Quevedos y Góngoras, de Nadales y Ballesteros, y de algún que otro Guardiola, aunque por fortuna, de ésos menos. No te preocupes, Corinna mía, y échanos una mano para que el potentado Pepito se le ponga al teléfono al ministro ése. Que aunque parece un dómine Cabra sin hambre, es un representante del pueblo, ese pueblo aquerrido, orgulloso y con una historia como para llenar varias enciclopedias..

Y Cori, que no sabe seguro quién es el dómine Cabra pero sí el rey de España, va y se mete en este país de berenjenas a intentar aclarar algo. Pobre…

Al borde de la muerte

Escribo alborozada aunque renqueante y agotada por el esfuerzo de la defensa de mi vida. No en vano he sobrevivido milagrosamente al ataque de unos virus ponzoñosos que me han contagiado en mi oficina. Virus que procedían, muy probablemente, de alguna guardería o algún colegio infecto a donde va el retoño de algún compañero, o quizá de la oficina en la que trabaja el marido o la esposa de alguien con el que he tenido que reunirme en estos días. Había conseguido sortearlos, y había contemplado la última semana cómo iban cayendo, como moscas, algunos compañeros. Hasta que me ha tocado a mí.

El miércoles empezaron los escalofríos por la tarde. Me tomé una aspirina francesa UPSA con vitamina C, que son unas aspirinas que tengo yo por infalibles. Una reunión tardía me  dejó bajísima de defensas, y allá que vinieron los virus latentes: a cebarse en mi pobre cuerpo. Y lo peor es que tenía una cena de compromiso. Así es que llegué a casa, tomé una ducha con agua muy caliente, me abrigué, y allá que me fui. No sabría decirles si mis intervenciones en la cena fueron muy inteligentes, aunque seguro que fueron muy masculinas, porque ya para entonces tenía voz de manolo.

Llegué a casa con fiebre y no pegué ojo. Se sucedían los episodios de escalofríos y sudores, y otros episodios que no les voy a contar porque este blog lo lee gente que tiene mundo y no considero necesario explicarlo todo. A la mañana siguiente dudé entre llamar al médico o al cura, pero pensé que debía darle una oportunidad a esos hombres y mujeres que han estudiado 6 años para arreglar lo que destrozan los virus, las bacterias y la mala suerte, y que mi alma todavía se quedaría un ratillo por aquí vagando hasta que alguien tuviera a bien llamar al timbre para que San Pedro me abriera las puertas del cielo. Así que el médico me toco la tripa, me auscultó, proyectó su linternita en mi garganta, me miró fijamente a los ojos y me dijo que yo iba a morir sin remedio, aunque él no creía que este virus fuera capaz de adelantar el acontecimiento, y que me tomara un paracetamol MYLAN 650 cada 6 horas. Y así pasé el día, en la cama, con la cabeza a punto de estallar, no podía leer, ni oir, ni ver la tele, casi ni hablar. Puse un correo a E. diciéndole que estaba agonizando al borde de la muerte, y que rezara por mí un Notre Père en francés y algo que le sonara en español, que no perdiera el tiempo en cambiar mi agenda, porque ya me quedaban pocas páginas que rellenar, y que lo dedicara a inventarse algo heroico para describir mi muerte y algo legendario para resumir mi vida. También que fuera enmarcando mi foto para colgarla en mi despacho cuando lo convirtieran en sala de reuniones (la Sala Jiménez, creo que llegué a sugerir). Bueno, esto me lo acabo de inventar. El correo era mucho más escueto y no llevaba instrucciones, porque cuando los virus atacan de esa forma, hay que dejarse de humoradas y concentrarse en sobrevivir.

Luego, ya por la noche, logré dormir y esta mañana incluso me he acercado a trabajar un par de horas, lo justo para celebrar que he logrado apaciguar tanto virus inmundo. Pero están ahí, lo sé, ¡los noto!, aunque me han dado otra tregua para poder contárselo.

Y ahora, si me permiten vds, me voy de nuevo a la cama a seguir penando.