La evolución natural del trabajo

El nuevo ministro de Trabajo (repito, de Trabajo), que es un señor que parece salido de un daguerrotipo, salió ayer a comentar los datos del paro de Octubre. Entre otras cosas dijo que la tendencia era buena porque «progresivamente alcanzaríamos el equilibrio en el mercado laboral». Hombre, pues sí: la tendencia es la correcta si el equilibrio que buscamos es igualar el número de los que trabajan con los que están en paro. Otra cosa no se me ocurre.

Luego salió ZP en el Senado. Y dijo (cito de memoria) que la evolución natural de la economía es que primero se toca fondo, luego se crece un poco, luego se genera trabajo temporal y luego indefinido.  O sea, mismamente lo de Darwin, que primero era una ameba, luego un lagarto, luego un mono y ya finalmente, el hombre. En materia de tiempo, el prenda no precisó si tendremos que esperar lo mismo que una ameba para caminar erguidos. Incluso, ante una eventual voltereta evolutiva, para parecernos a Cándido Méndez.

Agotan.

El océano autonómico

Por razones de trabajo, he tenido que viajar en varias ocasiones a Casablanca. «Casa«, como le llaman los franceses. Si tú te sitúas en la Corniche, un suponer, y le haces a un paisano algún comentario sobre «la mer«, el paisano te mira muy serio y te dice «Ça, ce n’est pas la mer. C’EST L’OCÉAN!«. «Océano» es una palabra que inspira mayor grandiosidad que «mar». También un mayor misterio. Más profundidad. Mayor lejanía, incluso. Ah, l’océan, l’océan, oh, l’océan, quelle grandeur, quel mystère, quelle profondeur, quelle «leyaní»,  ah, l’océan… Empiezo así para ponerme muy cursi y meterme en ambiente.

Leo ayer en el periódico el siguiente titular: «CC pone su precio: que Canarias tenga aguas territoriales propias«. El precio es la contraprestación para apoyar los supuestos previos del Plan A,  o sea, estos presupuestos del demonio.

Estupefacta me pregunto: Bueno ¿Y para qué quieren eso, los canarios?.

Después de mucho pensar – naturalmente en el periódico no dan razón – llego a una conclusión a la altura de la tontería. Me digo: ¡Ya está! Es para promover el diálogo entre la cultura guanche y la goda. Porque si tú te sitúas en la Playa de las Alcaravaneras, un suponer, y le haces a un paisano algún comentario sobre «el océano», el paisano no se quitará la chola y te dará una cuerada, sino que dialogará contigo para decirte: «No, muyayo, eso ehel mar canarión, el oséano ehlo que se ve dehde Casablanca ¿no lo sabeh, mi amol?»«.

Muy práctico. La mère… Y el père, y el fils…

PS: Alejandro, si me lees, ¡no te me enfades!

Victoria Secretion

Victoria Beckham:

«Soy un hombre gay en el cuerpo de una mujer«.

¡Anda! Y yo que creía que era un armadillo en el cuerpo de un pavo…

En fin, de todos modos esto es menos grave que si David fuera una bollera en el cuerpo de un hombre.

Abucheos comme il faut

Vivo cerca de la Plaza de Lima, por lo que no tengo que leer la prensa para saber que un equipo viene a jugar contra el Real Madrid, o que se acaba la Vuelta Ciclista, o que es el Día de la Patria. No me quejo en absoluto porque tiene la ventaja de que si te apetece ir solo tienes que acercarte.

Desde mi terraza no se oyen los goles del Bernabéu, pero sí los de la selección cuando pusieron la carpa aquella. Se oyen los vítores a los ciclistas y se distingue perfectamente cuándo pasa un tanque. Cuando pasa un F18 también se oye en mi casa. Y en Segovia, seguramente…

Hoy he sabido de manera precisa cuándo y quién había llegado a la tribuna del Desfile de las FFAA. Hay quien dice que los abucheos están mal, que no es lugar ni momento. Si es el caso entonces, una forma de evitarlos sería recibirlos en otro sitio. Pero nuestros presidentes en su segunda legislatura suelen comportarse como entomólogos cautivos y solo salen del Palacio para ir a sus propios mítines. Y así no hay manera de abuchear a nadie comme il faut.

PS: Igual un día de estos comento los desfiles coreanos. Pero tengo que esperar a que se me pasen las telarañas que se me pusieron en el cerebro después de verlo en la tele…

 

Tampoco es el lechero

He leído esto en unos breves de una revista: “Según publica el National Enquirer Jessica Biel quiere establecerse y formar una familia, pero Justin Timberlake no muestra intención alguna de compromiso. Al parecer, Biel ha amenazado al cantante con dejarle si éste no le pide matrimonio antes de Navidad.” Se ve que la Jessi ha oído en la radio a Doña Concha y ha decidido no cantar el «Let it snow» sin un anillo con una fecha por dentro.

Abajo los tópicos: en algunos lugares del mundo si suena el timbre de madrugada tampoco es el lechero, sino un funcionario del Registro con un par de alianzas.

 

Portada

Portada de ABC: «El Banco de España duda de los presupuestos y pide un Plan B».

¿Teníamos un Plan A?

¿Y dónde han puesto los carteles?

Candidatos preparados

El telediario de mediodía de Antena 3 abre con las primarias del PSOE en Madrid. Llega Tomás Gómez a votar. Saluda a los miembros de la mesa, muac, muac, mira a los fotógrafos, sonríe y, ups, se le ha olvidado coger la papeleta. Trinidad Jiménez llega después a su agrupación en loor de multitudes, y nada más franquear la puerta se tiene que dar la vuelta porque ¡ Ay, qué cabeza la mía, ja, ja!,  se le ha olvidado el DNI.

La explicación en clave subliminal que doy yo a esta tontería es que Tommy piensa que su voto no va a cambiar nada y que Trini considera que es suficientemente conocida por todos.

Sin embargo – siempre hay un sin embargo – lo que también podemos resaltar de esta tontería es que ambos iban preparados con el 50% de los (dos únicos) requisitos necesarios para votar y, de paso, para justificar la foto que cubrirá mañana tantos periódicos.

Viendo la preparación, se comprende la exigencia. Y viceversa.

Contador y la vaca loca

Ay, qué pereza me da empezar a hacer cuentas otra vez, qué fatiga. Veamos la tontería. A Contador le han encontrado 0,000000000005 gramos de clembuterol por mililitro de sangre un día de Julio, si he entendido bien.

Si ese fuera el peso de una hormiga (pongamos medio gramo), y queremos ahogarla echándole una cantidad de agua equivalente a un ml respecto a su peso, necesitaríamos que cada habitante de la provincia de Zaragoza acarreara una hermosa regadera con capacidad de 10 litros y se pusiera a regar encima de la hormiga sin que se le escapara ni una gota.  Si  lo hicieran todos rápidamente, pongamos 1 minuto por regante zaragozano, la agonía de la hormiga duraría 1,9 años. O sea, que la hormiga moriría seguro, pero de aburrimiento…

Sin embargo, asombra cómo una cantidad tan pequeñita de sustancia puede provocar una mancha tan enorme…

En fin, el asunto es tan fácil que no se entiende tanto lío: mayor de cero es, y cero no es. Ya está, resuelto, señores juristas. Ahora queda por saber qué es, o sea, si esa birria de cantidad mejora o no el rendimiento. Señores científicos: dejen por favor de trasegar orines y muestras sanguinolentas – qué asco, hombre – y publiquen una tablita, que eso se puede hacer incluso teniendo un cerebro de hormiga. Señores periodistas, no nos mareen y vayan al grano: Contador podía ir un poco pedo el día que ganó el Tour, hay pruebas gráficas.

Finalmente, señor ciclista pinteño: Tú cásate en Junio y vete con tu chica de luna de miel. Y el año que viene que corra el Tour el ectoplasma de Fignon, Hinault en pantuflas y Virenque con un gotero. Hala, ya tienen el podio hecho, le jour de gloire est arrivé.

Ah, la vache…

Un mundo feliz y un café cargado

Mi amigo Stephane (libros cortos) viene a verme para tomar un café. Parece que ha encontrado un hallazgo y quiere contármelo. Se trata de la novela “Un mundo feliz”, de A. Huxley, escrita en 1932. No me cuenta el final, así es que, picada por la curiosidad, no puedo evitar comprar el libro y zampármelo en cuatro días.

Para quien no lo haya leído, se trata de una crónica del futuro, en donde los humanos somos literalmente fabricados en unos frascos y después adoctrinados y condicionados de manera implacable. Los procesos de ingeniería científica y económica, bien planificados, evitan el conflicto social creando castas de humanos con mayor o menor inteligencia según las tareas a realizar (alfas, betas, gammas…). En cuanto a los sentimientos, se amortiguan con el lavado de cerebro, la droga, la promiscuidad y el consumo. No hay ni enfermedades, ni fealdad, ni vejez, la muerte está planificada y desprovista de dramatismo. Es un mundo feliz y despreocupado, sin disgustos ni malos rollos. Lo que al principio parece un relato estrafalario, se transforma después en un relato agobiante.

Stephane me dice que no queda mucho para que ese mundo llegue, y me va mostrando, uno por uno, los primeros síntomas a nuestro alrededor. Como tiene un cerebro privilegiado, me deja pensativa… Es verdad que tenemos un gobierno que parece salido de un frasco, una oposición atiborrada de tranquilizantes y unos sindicatos poblados de “hombres-epsilon”, pero por lo demás, la gente en general es todavía bastante infeliz. Lo mismo Stephane se refería a otra cosa, le tengo que volver a preguntar.

PGE: 106.000 millones de euros de ingresos no financieros

En los Presupuestos Generales del Estado presentados para 2011, figura que España dispondrá de unos ingresos no financieros de 106.000 millones de euros. Me parece una cifra incomprensible. Voy a intentar descifrarla.

Veamos. Si los millones de euros fueran kilómetros, con los ingresos de 2011 el Gobierno podría dar 2,6 vueltas a la Tierra: una, dos y, ¡pum!, se quedarían en las antípodas. Considerando dónde creen que viven, no creo que extrañaran el barrio, la verdad. Pero hablamos de millones de euros como si tal cosa, así es que cambiemos la escala: si cada euro fuera un metro, entonces el Presupuesto daría para ir y volver de la Luna 138 veces. Sin embargo, con su salario medio anual un españolito llegaría a la estratosfera y gracias, corriendo además el riesgo de que le atropellara un reactor, porque no podría bajar.

Probemos con otra cosa. Si los millones de euros fueran horas, entonces los ingresos durarían más de 12 años, mientras que el salario medio anual del españolito duraría un minuto y medio. Pero es que si convertimos cada euro en una hora, entonces solo se me ocurre explicarlo del siguiente modo: con ese tiempo cubriríamos la esperanza de vida de todos los habitantes de la provincia de Teruel: 150.000 almas viviendo cada una 80 años. Con el salario del españolito medio, sólo tendría tiempo para vivir 2 años un turolense. O una turolense, aunque da igual porque a esas edades es del género tonto pensar en el sexo. El resto de los habitantes de la provincia se quedaría en el limbo, para que luego digan que Teruel existe…

Como sigo sin comprender bien, voy a intentarlo con una magnitud de masa. Si convirtiéramos los euros en kilogramos, con lo que prevé ingresar el Estado cada españolito dispondría de dos kilos y medio de pólvora del rey para ir tirando.  Ahora sí que me parece fácil entender el presupuesto.

PS: Puede parecer un idiota, y actuar como un idiota, pero no se dejen engañar: es realmente un idiota. Groucho Marx.