Parada y reflexión

Nada más propicio para una carrera que su interrupción temporal, pues el que ve el mundo siempre desde arriba, desde la nube imperial, desde la altura de la torre de marfil del Poder, no conoce otra cosa que la sonrisa de los subordinados y su peligrosa complaciencia; el que siempre sostiene en las manos la medida, olvida su verdadero valor. Nada debilita tanto al artista, al general, al hombre de Poder, como el éxito permanente a voluntad y deseo. En el fracaso es donde conoce el artista su verdadera relación con la obra: en la derrota, el general sus faltas, y en la pérdida del favor, el hombre de Estado la verdadera perspectiva política. La riqueza permanente debilita; el aplauso permanente hace insensible; únicamente la interrupción procura al vario ritmo de vida nueva tensión y elasticidad creadora, únicamente la desgraciada mirada extensa y profunda para la realidad del mundo. Enseñanza dura, pero enseñanza y aprendizaje es todo destierro: al débil le amasa de nuevo la voluntad, al indeciso le hace enérgico; al duro, más duro aún. Nunca es el destierro para el verdadero fuerte una mengua: es siempre un tónico de su fuerza.

Stefan Zweig.

Tristeza

Escalofrío. Combate. Aturdimiento.

Emoción. Colibrí. Anhelo.

Estremecimiento. Confusión. Amargura.

Entrada. Comentario. Amistad.

Evocación. Cruz. Alma.

Y tristeza…

 


Japón

Fui a Tokio hace cinco años, en un viaje de estudios. Cuando llegué, me pareció haber aterrizado en otro planeta. Y cuando regresé, tenía la certeza de haber estado, efectivamente, en otro planeta. Volví estupefacta.

Me compré un libro amarillo. No tengo ni idea del título, ni del autor. Es más: no sé ni cuál es el derecho y el revés. Ni si es un libro de poemas, de autoayuda o una novela. Pero es bonito. También compré un bastón para mi abuela. Negro, con florecitas azules y rojas pintadas, una preciosidad. El bastón se usa normalmente, los viejecitos de allí son como los de aquí, igual de adorables.

La última noche, fuimos a cenar a un viejo restaurante, lejos de donde van los turistas. Cuando íbamos a pagar, para nuestra sorpresa no aceptaban tarjetas de crédito y  comprobamos con cierto estupor que no llevábamos suficiente dinero. Nos marchamos dejando una simple tarjeta de visita, con la promesa de hacer una transferencia unos días después. La mirada confiada, natural, sonriente, casi agradecida, de los dueños del restaurante, dos señores de mediana edad, no se me olvidará.

El terremoto y el tsunami también me han dejado estupefacta. La reconstrucción, sin embargo, no me sorprenderá.

11 de Marzo

Nunca.

Nada.

No.

Horario del blog

A ver, señores, que me tienen ustedes loca.

Por favor, si no les molesta, se conectan ustedes entre las 9 de la mañana y las 7 de la tarde. A partir de esa hora, yo consideraré que la entrada correspondiente ya está suficientemente leída, y eso me permitirá pensar con mayor comodidad algo nuevo para ustedes.

Estas mejoras son en beneficio suyo, no lo dude. Podrá disfrutar de un blog más ágil, innovador y renovado. Además, esta mejora en los horarios le permitirá ver un rato la tele, pasear al perro, preparar la cena e incluso besar a su novia si está lo suficientemente cerca.

Como ve, todo son ventajas. Claro que si usted no está disponible a las horas que le propongo, puede venir más tarde. De momento, tiene el mismo coste.

Un mundo para Curra:

Si respeta los horarios, podrá ordenar los armarios


ABS

Abstención y abstinencia.

Absentismo y abstracción.

Lunes.


ACHTUNG !

Lo cierto es que sólo significa ¡Atención!

Y sin embargo, cada vez que lo leo tengo sentimientos encontrados.

Una parte de mí se asusta. A la otra parte le pica la nariz…

Serge Gainsbourg

Tenía yo un amigo, Hugue, que era fan incondicional de Serge Gainsbourg, y que fue quien me hizo descubrirlo cuando ya había muerto, en el año 93 ó 94. Gainsbourg, cantante provocador y muy gamberro es bastante desconocido en España, aunque todo el mundo es capaz de recordar el famoso Je t’aime, moi non plus que cantaba junto a Jane Birkin. Canción que por otra parte a mí me aburre y me espanta a partes iguales, incluso si se hubiera atrevido a cantarla Brigitte Bardot – Jane Birkin me aburre y me espanta ella sola, sin necesidad de cantar nada con Gainsbourg.

Gainsbourg compuso para muchas artistas de los 60, Françoise Hardy, Juliette Greco, aunque nada como las canciones que hizo a France Gall… Desde el Poupée de cire, poupée de son con la que la pobre mujer fue a Eurovisión a representar a Luxemburgo – mientras los luxemburgueses tan panchos con aquella inocente niña, toda Francia se avergonzaba delante de la tele, porque hubiera dado lo mismo que cantara soy tonta perdida y un poco golfa –, hasta el famoso Annie aime les sucettes, les sucettes à l’anis, que puso colorado hasta el último de los franceses mayores de 14 años. Para quien no conozca la historia, o no hable francés, les sucettes son piruletas, o chupa-chups, sucer significa chupar y… y ahí teníamos a la ingenua de France Gall creyendo de verdad que cantaba una pegadiza cancioncita para niños, tan mona ella, tan inocente, cuando en realidad era una especie de Lolita que iba derecha al top five de los sex shops… Teniendo youtube a mano, mejor me evito dar más explicaciones, que esto intenta ser un blog decente.

 

Hay también por ahí un vídeo muy divertido, con un Gainsbourg socarrón, acompañándola… De France Gall solo queda decir que sigue manteniendo que no sabía lo que cantaba, y de France all, que siguen estupefactos…

Pero, en fin, a mí me gusta el sinvergüenza de Gainsbourg, con todas sus provocaciones y gamberradas, o tal vez precisamente por ellas. Gainsbourg pasó a Gainsbarre con los años, la osadía intacta, mientras componía y cantaba y casi siempre sorprendía, haciendo juegos de palabras divertidos en sus canciones llenas de dobles sentidos, e inventando ritmos y músicas que luego otros ni han sabido ni han podido imitar. En el Poinçonneur des Lilas un taquillero del metro se vuelve loco haciendo agujeritos a los billetes; nos dice «qui est in et qui est out”; BB initials termina con un dolido ¡Almeria!, seguramente en recuerdo de unos buenos cuernos de BB – quién sabe; En el 69 ama todo el año hasta el 70; Black Trombone, monotone, dios perdone a la mignone que canturrea en mi cama; se sorprende de lo alto que es New York USA; le vuelve loco el efecto del couleur café, y promete una noche en blanco; la pauvre Lola, que sabe tumbarse sin desparramarse (y con nuestra France Galle de mártir, encore!); hombre educado “je suis venu te dire que je m’en vais”…

En fin, que tú pones un disco suyo y nunca sabes muy bien qué ritmo y qué tipo de música te vas a encontrar en cada salto de canción, aunque vale la pena prestar mucha atención y no tararearla a tontas y a locas porque lo mismo estás cantando cualquier disparate. También hay que decir que, aunque son las menos, tiene canciones realmente horrendas, que parecen escritas para Georgie Dann, como L’ami Caouette, o Elisa. Pero siempre reconocerás su voz grave, modulada, y… un poco perversa.

Aquí les dejo con una de mis preferidas.

Lanzarote

No hay quinto malo, que dicen de los toros.

Supongo que tendré que dejar un tiempo para que los recuerdos se posen, y quede la negrura de la arena emparedada de azules, el contraste con el blanco de las casas, la armonía de una isla pensada en cada detalle, planificada en cada rincón, limpia como el algodón antes de que lo manosee Mr Proper.

Y es que volví ayer de Lanzarote, aterida pero muy morenita. En un par de días volveré a estar negra…

 

PS. Siento haberme puesto un poco pesada. Aunque yo creo que la serie «Canarias» me ha quedado estupenda, la verdad. Una pena no conocer La Gomera y El Hierro. Cualquier día de estos me acerco y se lo cuento. En el entretanto, les dejo en paz.

Fuerteventura

Si uno busca el mar a la orilla del desierto, entonces le conviene acercarse a la playa de las Dunas, en el noreste de Fuerteventura. Es una playa espectacular, difícil encontrar algo parecido en el mundo, y eso que el mundo es grande y variado. Siempre parece vacía, y no es que falte gente, es que sobra playa.

Enfrente, la isla de Lobos. Recuerdo la sonrisa desdentada de una mujer, indicándonos el barco que nos llevaba a la isla, con la expresión inconfundible de quien ve partir a unos nuevos primos y no va a quedarse a contemplar su regreso decepcionado. Porque ese islote, a pesar de ser una reserva natural, merece dejarse para el final, y tal vez uno tenga la suerte de quedarse sin tiempo para visitarla. Los lagartos lo agradecerán.

Volveré a Fuerteventura, a conocer la isla mas allá de aquella magnifica playa de la que no tuve ganas de salir en una semana. ¡Y tan ricamente!