Serge Gainsbourg

Tenía yo un amigo, Hugue, que era fan incondicional de Serge Gainsbourg, y que fue quien me hizo descubrirlo cuando ya había muerto, en el año 93 ó 94. Gainsbourg, cantante provocador y muy gamberro es bastante desconocido en España, aunque todo el mundo es capaz de recordar el famoso Je t’aime, moi non plus que cantaba junto a Jane Birkin. Canción que por otra parte a mí me aburre y me espanta a partes iguales, incluso si se hubiera atrevido a cantarla Brigitte Bardot – Jane Birkin me aburre y me espanta ella sola, sin necesidad de cantar nada con Gainsbourg.

Gainsbourg compuso para muchas artistas de los 60, Françoise Hardy, Juliette Greco, aunque nada como las canciones que hizo a France Gall… Desde el Poupée de cire, poupée de son con la que la pobre mujer fue a Eurovisión a representar a Luxemburgo – mientras los luxemburgueses tan panchos con aquella inocente niña, toda Francia se avergonzaba delante de la tele, porque hubiera dado lo mismo que cantara soy tonta perdida y un poco golfa –, hasta el famoso Annie aime les sucettes, les sucettes à l’anis, que puso colorado hasta el último de los franceses mayores de 14 años. Para quien no conozca la historia, o no hable francés, les sucettes son piruletas, o chupa-chups, sucer significa chupar y… y ahí teníamos a la ingenua de France Gall creyendo de verdad que cantaba una pegadiza cancioncita para niños, tan mona ella, tan inocente, cuando en realidad era una especie de Lolita que iba derecha al top five de los sex shops… Teniendo youtube a mano, mejor me evito dar más explicaciones, que esto intenta ser un blog decente.

 

Hay también por ahí un vídeo muy divertido, con un Gainsbourg socarrón, acompañándola… De France Gall solo queda decir que sigue manteniendo que no sabía lo que cantaba, y de France all, que siguen estupefactos…

Pero, en fin, a mí me gusta el sinvergüenza de Gainsbourg, con todas sus provocaciones y gamberradas, o tal vez precisamente por ellas. Gainsbourg pasó a Gainsbarre con los años, la osadía intacta, mientras componía y cantaba y casi siempre sorprendía, haciendo juegos de palabras divertidos en sus canciones llenas de dobles sentidos, e inventando ritmos y músicas que luego otros ni han sabido ni han podido imitar. En el Poinçonneur des Lilas un taquillero del metro se vuelve loco haciendo agujeritos a los billetes; nos dice “qui est in et qui est out”; BB initials termina con un dolido ¡Almeria!, seguramente en recuerdo de unos buenos cuernos de BB – quién sabe; En el 69 ama todo el año hasta el 70; Black Trombone, monotone, dios perdone a la mignone que canturrea en mi cama; se sorprende de lo alto que es New York USA; le vuelve loco el efecto del couleur café, y promete una noche en blanco; la pauvre Lola, que sabe tumbarse sin desparramarse (y con nuestra France Galle de mártir, encore!); hombre educado “je suis venu te dire que je m’en vais”…

En fin, que tú pones un disco suyo y nunca sabes muy bien qué ritmo y qué tipo de música te vas a encontrar en cada salto de canción, aunque vale la pena prestar mucha atención y no tararearla a tontas y a locas porque lo mismo estás cantando cualquier disparate. También hay que decir que, aunque son las menos, tiene canciones realmente horrendas, que parecen escritas para Georgie Dann, como L’ami Caouette, o Elisa. Pero siempre reconocerás su voz grave, modulada, y… un poco perversa.

Aquí les dejo con una de mis preferidas.

11 pensamientos en “Serge Gainsbourg

  1. Sólo he de recomendar la película/biopic “Gainsbourg (vida de un héroe)” que salió en cines el año pasado y pude ver en VO obviamente, en Madrid. Un retrato estupendo de este GRAN artista, y genio, de la opinión de muchos.

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  2. Empiezo por reconocer que ‘lo francés’ no me vuelve loca. Y sigo por admitir que a partir de su manera de afrontar de la II Guerra Mundial, por decirlo suavemente, los aguanto mucho menos. Si se trata de los ‘aledaños’ del pesadísimo mayo del 68, entonces me cargan hasta mucho más arriba de la coronilla.Dicho esto, matizo que siempre hay excepciones. Jane Birkin, que no es francesa pero lo parece, es una de ellas por una frívolona y muy ‘snob’ razón: un bolso. ¿Quién va a recordarla por susurrar estupideces con Gainsbourg, cuando dió nombre a uno de los dos bolsos – franceses – más fantásticos y deseados del mercado?

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  3. Te tenía por más francófila, T., la verdad, a pesar de que no te guste París con parisinos. Pero líbreme la Marianne de reprocharte nada, y menos eso. En materia de guerras, no estoy segura de que nadie sea demasiado ejemplar, y menos los españoles, que nos dedicamos a ganarlas y a perderlas al mismo tiempo, porque nos pegamos entre nosotros… Y en la 2ª Guerra Mundial, pues no sé qué decirte ¿Te parecen mejor los rusos? ¿Los ingleses? Porque hubo un Petain, pero también un Chamberlain y un Molotov. Pero te tengo que dar la razón en una cosa: el pompón blanco que llevan los soldados en el gorro es un horror estético y un error de camuflaje, ambos terribles.

    Pero sobre el bolso, ¡T! ¡No me convencerás con esto!… Es más insoportable que De Gaulle. Es incomodísimo, y suele quedar fatal si tienes menos de 50. Infalible para evitar carteristas y descuideros, sí, pero un rompe-uñas de primera.

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    • Me gustan muchas cosas francesas, el antiguo bachillerato y su pasión por los debates, por ejemplo, y no son las únicas. Pero es verdad que soy poco francófila.

      En cuanto a la II Guerra Mundial, a mí Petain o Maurras me escandalizan lo justo. Quiero decir que hicieron lo que se esperaba de ellos y de su confesa ideología. Mis reparos se dirigen más a los ciudadanos franceses, que se rindieron a los nazis incluso antes de que éstos llegasen a París donde, por cierto, vivieron como príncipes hasta que llegaron los aliados. Vamos que siempre he sostenido que la Resistencia masiva, como pregona la propaganda, no fue tal. Ya lo sostenía antes de leer ‘La agonía de Francia’, de Chaves Nogales, que te recomiendo, pero después de hacerlo, he visto que me quedaba corta.

      En cuanto al bolso, me temo que no vamos a llegar a un acuerdo. A mí me encanta. Más la versión original que la retocó años después Gaultier. Y eso que reconozco que se lo veo a Mrs. Beckham y me salen sarpullidos.

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  4. Ah, es por eso. Bueno, todos los países tienen armarios que conviene que dejen cerrados por si acaso se escapa el olorcillo. Y vivimos en uno que tiene más de un armario y más de un olorcillo… No seas tan dura, T, es un gran país, malgré los habitantes. Pero en fin, haré un post sobre algún cantante marroquí, a ver si nos ponemos de acuerdo ;-).

    ¡ No me puedo creer que te guste algo retocado por Gaultier!

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  5. No, no. A lo de Gaultier, me refiero. Las prisas, que nunca son buenas, hicieron que olvidase un que, antes de retocó y la frase ha quedado descabalada. mer gusta más el origunal que el que retocó Gaultier, quise decir.

    Y es verdad que Francia es un gran país. A mí los que no me gustan son los franceses. 😉 Pero lo de la cantante marroquí, no sé, no sé…

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  6. Buscaba el porqué de a Serge gainsbourg le gustaba, o mencionaba Almería, ye he topado con tu blog. Yo, aun estando fuera de mi época y solo habiendo conocido el “je t’aime moi non plus” en una época de instituto en el que nos daba la risa floja cada vez que lo escuchábamos a escondidas, soy una enamorada incondicional de Serge …. de su música. …. de su capacidad ….. y de su voz. Mil gracias por haberme hecho conocer un poco más de como era……. me queda pendiente ver la película sobre su vida…

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