En torno al casticismo

Sale el candidato del PP en las elecciones gallegas. Y dice: «Calquera comunidade autónoma cambiaría a sua situación por Galicia. Eu os digo que por eso no me conformo y eu os digo que si seguimos xuntos, dentro de catro anos celebraremos a recuperación económica de Galicia nesta plaza«

Mientras habla, la televisión se ve en la necesidad de subtitular: «Cualquier Comunidad autónoma cambiaría su situación por Galicia«. Y ya no subtitula nada más.

Luego sale el candidato del PSOE y dice: «A austeridade de Feijoo dice voy a reducir gastos porque soy austero. Deixa de pagar a Xunta os libros de texto y pagalos as familias. Home, eso es una austeridad muy rara ¿no? Eso non e austeridad, eso es jeta»

Mientras habla, la televisión, con encomiable vocación de servicio público, se vuelve a ver con la necesidad de subtitular: «»La austeridad de Feijóo es decir voy a reducir el gasto. Deja de pagar la Xunta los libros de texto y los pagan las familias. Hombre, eso es una austeridad muy rara ¿no? Eso no es austeridad, eso es jeta»

Luego nos pidieron disculpas por los problemas con los subtítulos. Y es que es inaceptable que discriminen a los sordos de esa manera. Por no hablar de la mano negra que elimina el mensaje del candidato del PP y no el del PSOE, y así el resto de la España no sorda no se puede enterar de nada de lo que dice.

Y es que no crean, que el gallego es muy puñetero. Te crees que entiendes lo de jeta y no, el matiz debe ser muy diferente en gallego y en castellano, aunque el candidato se esforzara en pronunciarlo con notable deje castizo.

Minutos 1:05 y 2:15, por si no se lo creen. No me dirán que en España no tenemos motivos para divertirnos…

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Barça-Madrid, qué horror

Por lo visto quieren convertir el Barça-Real Madrid en un acontecimiento político. No es la primera vez, desde luego.

Me parece una imprudencia.Ya hay demasiado chalado en el fútbol como para poner más burra a la gente.

Me parece una estrategia muy imbécil por parte del Barça. Su imagen de club con valores bondadosos y tan beatífico, amigo de los niños y de los animales, ay, la Unicef, se va a resentir. Allá ellos, pero son más tontos de lo que creía.

Me parece un subterfugio para que los catalanes se sigan olvidando de adónde les han llevado los nacionalistas (los que estaban con Montilla y estos tontos del bote). Y para seguir encabronándonos al resto. Y seguir tensando la cuerda, como si ellos no estuvieran al otro lado. Cuánta estupidez.

Me parece que sitúa al nacionalismo exactamente en el lugar que le corresponde: el folclore. No hay racionalidad en la ideología nacionalista. Todo está basado en las tripas, en las vísceras, en la tribu, todo es muy rancio y cavernícola.

Pero sobre todo, me fastidia mucho porque a mí me gusta el fútbol.

Esto es todo lo que puede ofrecer el cretino de Mas, esa esfinge y el nacionalismo, esa ideología para indigentes mentales: joder un clásico del fútbol. Qué gentuza, por dios, qué gentuza.

 

Ay, qué vaca tan salada

Leo en la sección de SOCIEDAD del periódico:

Logran una vaca que da leche hipoalergénica

Más de 15 años después de la oveja Dolly, el primer mamífero clonado, científicos de Nueva Zelanda han creado genéticamente una vaca, de nombre «Daisy», con la esperanza de poder producir la primera leche a prueba de alergias. Además, aseguran que la leche de este animal que, curiosamente nació sin cola, no es sólamente más tolerable por el organismo, sino que también es más nutritiva. Daisy, engendrada en los laboratorios de la estatal AgResearch, es la esperanza para los bebés que no toleran leche. 

Estoy ilusionadísima. Por fin se hace realidad la posibilidad de que algún día, en el futuro, se cumpla ese sueño infantil que todos hemos evocado alguna vez. Pero eso sí, tendrán que vigilar un poco mejor el desarrollo: que no tenga rabo es inaceptable.

Ah, qué felices viviremos, con sus quesos, con sus besos, todos juntos, qué ilusión…

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rsg

Hilando

Anoche tuve una cena de trabajo. Después de los consabidos saludos, besos, abrazos, qué tal, qué tal, cuánto tiempo, llegan las preguntas de cortesía que buscan enganchar el hilo para tejer la conversación. Me encanta ese momento. Hay auténticos sastres de preguntas que empiezan a coser la charla desde la primera pregunta. Yo soy algo más modesta. O quizá más modista…

¿En qué vuelo has llegado? He aterrizado a las seis. Ah, muy bien… (ponte el dedal, Carmela)

¿En qué hotel te alojas? En un NH de Lagasca. Ah, un NH, está muy bien… (coge la aguja, Carmela)

¿Hacía mucho que no venías a Madrid? Es la primera vez que vengo a Madrid. (Ahí va. Esta sí que es buena. ¿Y cómo sigo? ¿Qué cara estaré poniendo? ¿Pero dónde demonios está la tela? A ver, defensa en zona: sonríe y no levantes la ceja que queda muy impertinente)… ¿Nunca habías estado en Madrid? Bueno, sí, pero hace mucho, en el 74…

– ¿En el 74? ¡Pero si todavía vivía Franco! (¡¡¡CARMEN, EL DEDAL!!!).

Unwind

Hoy quiero hablar de uno de los libros más desapacibles e inquietantes que he leído en bastante tiempo. Tengo más razones para recomendarlo que para no hacerlo, así es que os contaré lo justo para que decidáis vosotros si os apetece pasar un buen rato pasando un mal rato. Es un libro que he tenido que leer en inglés y os diré que era tan espeluznante lo que estaba leyendo que tuve que consultar la Wiki para verificar si estaba realmente entendiendo lo que estaba entendiendo. Y sí, lo estaba entendiendo.

Veréis, en una sociedad del futuro, y después de una guerra civil a cuenta del aborto (con unos partidarios de la planificación industrial de embarazos para obtener tejidos de fetos con fines médicos, y otros contrarios a cualquier tipo de planificación familiar) se llega a un acuerdo de «vida«: todos los niños concebidos nacerán y se les dejará llegar a la adolescencia, momento en el cual los padres tienen una opción para desembarazarse de los hijos que no quieran por la razón que sea. Entonces, a partir de los 13 años y hasta los 18, tienen derecho a firmar una orden para donar a sus hijos y que el cuerpo de éstos sea repartido entre otros cuerpos, y que así puedan seguir viviendo pero en el cuerpo de otros, que a su vez necesitan sus órganos para vivir. No vayas a la Wiki, que lo puedes entender perfectamente.

Ya os podéis figurar las derivadas de ese mundo desquiciado. Padres que donan a sus hijos adolescentes porque son un poco gamberros, o que los ofrecen como un diezmo; familias que son obligadas por ley a quedarse con el recién nacido que cualquier mujer quiera dejar a la puerta de su casa (una especie de visita sorpresa de la cigüeña), orfanatos con cupos de descarte que se ven obligados a firmar órdenes para los “excedentes” y para los excelentes… Pero hay más cositas. Una sociedad que ya no tiene que preocuparse por las donaciones de órganos en caso de riesgo vital, pero tampoco por haber nacido con una nariz que no te gusta… Y por cierto, que si despedazar a un chaval no es matarlo sino proponerle otra manera de vivir, dime querido lector ¿Cómo harías tú para obtener el 99,44% de los órganos y tejidos de una persona sin matar a la persona? Extraordinaria pregunta que también se hacen los adolescentes cuando van en un autobusito hacia un lugar que se llama campo de cosecha… Vamos, que ríete tú de las angustias hormonales.

(Ve, ve al baño a echarte agua en esos pelos, que los tienes de punta. Yo te espero aquí).

Bueno, os he contado el libro por el lado escabroso y no vais a querer leerlo. Para que os apetezca os puedo decir que en realidad es un libro de ciencia ficción (posiblemente más de ficción que de ciencia), escrito con un estilo muy dinámico y un ritmo muy rápido que te engancha enseguida no por el morbo, sino porque el libro cuenta la huída de tres adolescentes de ese horror, y hay lucha, hay intriga, hay pasajes detectivescos, hay aventura, hay héroes y villanos, y además el autor sabe mantenerte en vilo en todo momento. O sea, que este libro es, salvando las distancias, como Parque Jurásico: si partes de la base de que eso no puede suceder y te lo tomas como una historia de terror, te gustará. Y trama aparte, te dará mucho en qué pensar, esto te lo aseguro.

En fin os dejo, que tendréis que cenar. Ah, y casi que podéis dejar lo de cortaros las uñas para otro día, no sea que os dé por pensar que por algo se empieza…