Bookcrossing

Uno va leyendo un libro en el metro, un suponer. Cuando termina de leerlo, lo deja sobre un buzón por la calle. Entonces pasa otra persona, lo agarra, se lo lleva, lo lee y cuando lo acaba, lo deja en un banco en la calle. Entonces pasa otra persona, recoge el libro, lo lee y cuando lo ha terminado lo deja, pongamos, al lado de un árbol cuidadosamente. Y así hasta que alguien se queda con el libro – o el libro sale huyendo por tanto manoseo, que todo es posible. Y esto se llama bookcrossing.

Y como esto se hace en Estados Unidos, hemos querido implantarlo en Madrid. Nuestro alcalde, tan reacio a suponernos modernos, avanzados y espontáneos, y al mismo tiempo tan enteraoenrollao que es él, nos ha organizado la moda y ha dejado por ahí tirados – es un decir – 30.000 libros. Algunos dedicados, uno de ellos incluso por el mismísimo Mario Vargas Llosa. Nuestro compromiso como madrileños es, una vez leído el libro, dejarlo otra vez en algún lugar público para que lo disfrute otro madrileño. Seguro que el dedicado por el último premio Nobel da muchas vueltas. Seguro.

Qué bonito. Qué cultural. ¡ Y qué trendy!

Espero que no exista el shoecrossing…

Tamara come arroz

Leído en una revista «people» a propósito del «ordinary shopping» que ha tenido que hacer una hija de la Preysler con motivo de su reciente emancipación:

«Primero fue a por comida y bebida, vital para sobrevivir. Un dato curioso: Tamara come arroz.»

Solo encuentro una explicación a esta tontería: Tamara se lo comió directamente del paquete en el mismo supermercado. Cronch, cronch. Ciertamente chocante.

Claro que hay otra posibilidad: quien escribió esto es el mismo marciano que pone en el sumario de la revista: «Polifacético torero este Fran, que de las faenas sobre el alvero pasa a hacer el paseíllo por la publicidad y la televisión«. Y es que quien no sabe qué es el arroz, no puede saber qué es el albero.

Y luego dicen de los políticos…

Las decisiones absurdas

No sé si abrir otro blog para hablar de asuntos cotidianos o recomendar un libro de Christian Morel que se llama “Les décisions absurdes, sociologie des erreurs radicales et persistantes”, que he visto hoy traducido al español. A través de casos reales, nos habla de las decisiones absurdas, es decir, de cómo actuar en un sentido exactamente contrario al objetivo buscado.

Recuerdo uno de los casos que analiza. Se trata de un avión que en la maniobra de aproximación a un aeropuerto detecta un problema en el tren de aterrizaje. Empieza a dar vueltas para poder hacer las comprobaciones pertinentes y estar seguros de que el tren está en perfectas condiciones. Como no acaban de estar seguros, siguen dando vueltas. Al final, el avión se estrella por falta de combustible.

El libro, como dice la contraportada, es un “análisis sociológico que se sostiene en múltiples facetas que van desde la interpretación cognitiva que muestra la potencia de los errores elementales de razonamiento, a la explicación colectiva que permite identificar modelos de encadenamiento hacia al absurdo, pasando por el análisis teleológico que examina cómo los individuos gobiernan sus intenciones…”

No merece la pena abrir otro blog, mejor os recomiendo el libro. Stephane (libros cortos) ya está en ello…

 

¿Es una colonia?

Tiempo hacía que no veía algo tan vulgar. Solo le falta el par de tetas.

(aquí había un anuncio de Carmen Lomana para algo que se llama cristalinas y que es muy feo. Si tienes curiosidad, en youtube lo encuentras buscando por cristalinas lomana)

En dos días lo quito, qué horror…

El pensamiento ppt

El colmo de la sapiencia ya no es el Petete sino en el Pepete. El powerpoint es un papel secante que nos invade y ya no se hace un razonamiento si no se ayuda de un ppt, no se emite un juicio si no se acompaña de un ppt y, por supuesto, no se toma ninguna decisión si no media un ppt. De aquí a poco, iremos al lavabo también con un ppt bajo el brazo ante el temor de sentirnos desarmados frente al pobre papel higiénico:  ppt contra pph

En vez de comunicar una idea, construimos un gráfico. Nuestras reflexiones han sido sustituidas por un lenguaje sincopado de verbos encerrados en cuadraditos de colores, y para ilustrar el concepto  “cambio”, ponemos la foto de un barrio despanzurrado por un terremoto. Y allá las conclusiones de cada uno con el canutazo telegráfico.

El tiempo es oro, así es que se impone el “resumen detallado”: se quitan los verbos, los adjetivos, las preposiciones, los adverbios, los artículos y se ponen los sustantivos de dos en dos. Con lo cual, el oxímoron se convierte en bodrio y el análisis del jefe en gel de baño.

La frase “el porcentaje de clientes satisfechos con nuestra rapidez de respuesta ha aumentado dos décimas desde el mes pasado” se sustituye por % OK RAPIDEZ = +0,2. El resto de la slide la dedicaremos a los “bullet points” (tipografía widdings) con las palabras: IMPACTO, ESTACIONALIDAD, TENDENCIA CONSUMO, CONTRACCIÓN MERCADO y AUMENTO COMPETENCIA, con flechitas que suben o bajan, según, y en verde o rojo, también según.

Teniendo que leer las cosas de este modo, no me extraña que aumenten la depresiones y el estrés (flechitas hacia arriba en rojo). Bueno, y también la idiocia entre los cuadros directivos (nubecita negra con rayo amarillo).

PS: después de escribir este post, me he topado con un artículo reciente de El País sobre el asunto. De haberlo visto antes, tal vez os habría ahorrado la tontería… En fin, os copio el enlace: http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/PowerPoint/nos/hace/estupidos/elpepirtv/20101020elpepirtv_2/Tes

Nombres

El aeropuerto de Niza se llama Côte d’Azur.

El aeropuerto de Las Vegas se llama McCarran.

Y así, cuando llegas, ya sabes la que te espera en ambos sitios.

La evolución natural del trabajo

El nuevo ministro de Trabajo (repito, de Trabajo), que es un señor que parece salido de un daguerrotipo, salió ayer a comentar los datos del paro de Octubre. Entre otras cosas dijo que la tendencia era buena porque «progresivamente alcanzaríamos el equilibrio en el mercado laboral». Hombre, pues sí: la tendencia es la correcta si el equilibrio que buscamos es igualar el número de los que trabajan con los que están en paro. Otra cosa no se me ocurre.

Luego salió ZP en el Senado. Y dijo (cito de memoria) que la evolución natural de la economía es que primero se toca fondo, luego se crece un poco, luego se genera trabajo temporal y luego indefinido.  O sea, mismamente lo de Darwin, que primero era una ameba, luego un lagarto, luego un mono y ya finalmente, el hombre. En materia de tiempo, el prenda no precisó si tendremos que esperar lo mismo que una ameba para caminar erguidos. Incluso, ante una eventual voltereta evolutiva, para parecernos a Cándido Méndez.

Agotan.

Nieves Alvarez, lo normal y lo anormal

Hace algunos años, no sabría precisar cuántos pero bastantes, estaba yo en el aeropuerto de Madrid haciendo cola para pasar el puesto de control. Detrás de mí, esperaban turno unos padres con su hija. Le hacían todas las preguntas y le daban todos los consejos que dan los padres a su niña cuando se va de viaje: ¿Llevas suficiente ropa de abrigo? No dejes de comer ¿Seguro que te van a buscar? Llámanos cuando llegues. Cosas muy normales entre gente normal. Hablaban alternativamente el padre y la madre, serenos y protectores. La hija contestaba, divertida , “que sí, papá”, “que sí, mamá”, paciente, dócil, respetuosa. No pude evitar girarme con disimulo, para ver a “la niña” a quien sus padres iban a despedir al aeropuerto.

Entonces vi unos jeans interminables donde yo pensaba que encontraría un torso. Y donde yo creía que encontraría el techo, ví su cabeza. Era Nieves Alvarez, ya entonces una modelo conocida en España, aunque no todavía la Top que ha llegado a ser. Sus padres esperaron hasta que ella pasó el arco de seguridad mientras le decían adiós con la mano. Ella les correspondía con cariño, hasta que se perdieron de vista, cuando ella se fue caminando hacia las puertas de embarque. Me pareció entrañable. Y también inesperado.

Anoche, tecleando el mando a distancia, me la encontré en la tele entre Judit Mascó y otra top española. Y pensé lo mismo que aquel día en el aeropuerto: que lo único anormal de esta mujer es su belleza.

Yes, we can

Sigue siendo una maravilla, desde un punto de vista artístico y publicitario. Pero visto de nuevo, con la perspectiva que da el tiempo presente, no puedo dejar de pensar que tal vez deberían haber cantado «yes, we want». Y así, de ese modo, no se hubiera convertido tan rápidamente en un clásico del marketing político. Pity…

De puente al ponte (Vecchio)

 

Me voy a Florencia, a ver si el mal de Stendhal me cura de otros males.

Me voy a Florencia,a perder el tiempo que no me permito perder.

Me voy a Florencia. Curra se queda.