Indicador de personalidad

mtbi1El martes pasado fui a una formación de MBTI. Esto es un indicador de personalidad que se basa en tus preferencias, y mide cuatro rasgos para determinar los comportamientos con los que te sientes más cómodo. Esto no significa que no puedas adaptarte, sino de saber en qué situaciones vas a tener que gastar una mayor energía. Nos ponían el ejemplo de escribir con la zurda si eres diestro. Con entrenamiento, puedes llegar a escribir bien con las dos manos, pero tu preferencia siempre será la misma. O sea, que tú puedes mejorar tus habilidades, pero no puedes cambiar tus preferencias.

En realidad, esto del MBTI ya lo había hecho yo. Esto y los Insights, también interesantísimo, aunque de eso ya les hablaré otro día. Y es que hace unos años, unas compañeras de Recursos Humanos se iban a certificar, necesitaban una cobaya y me llamaron. Lo que hace la confianza, porque no creo, desde luego, que pensaran que yo era un caso raro y difícil de estudiar. En todo caso, fue una mañana muy divertida. Imaginen que dos buenas compañeras primero te hacen un test y luego discuten contigo lo que ellas habían supuesto sin test de por medio, que es la diferencia entre lo que eres y lo que puedes llegar a parecer. Este año, han vuelto a poner la formación, que en el fondo no es una formación, sino un medio que te dan para conocerte mejor comprender algo más las motivaciones y las reacciones tuyas y de los otros, y asi tener la oportunidad de vivir la vida con menos sobresaltos y sobre todo, con mejor rollo. Cuando llegué el martes, pensando que se trataba de otra cosa (algo de conexiones neurológicas), al decir que esto de MBTI yo ya lo había hecho y que por qué me habían apuntado, tuve que escuchar esto de boca de una de las que me habían diseccionado hace cuatro años:

Carmen, lo de las conexiones neurológicas, como tú dices, fue el mes pasado y no viniste. Y esta del MBTI me dijiste que te apetecía un montón porque no te acordabas, y que te apuntara. O sea, que harías como haces siempre: hacer que escuchas, ir y volver a la luna, decir que sí para que te dejen en paz y luego ponerte a pensar en otra cosa. Que ya nos vamos conociendo…

Esto es falso, pero a lo que iba. El test como les decía mide cuatro cosas, que son las que están en la ilustración de arriba: dónde enfocas tu atención y tu energía (E: extraversión o I: introversión), cómo prefieres obtener la información (S: sensación- realidad o N: intuición), cuál es tu proceso preferido para tomar decisiones (T: pensamiento o F: sentimiento) y finalmente, qué estilo de vida prefieres (J: organizada o P: espontánea). Combinando los cuatro rasgos, obtienes 16 combinaciones: ESTP, o INFJ, y así. Luego, cada rasgo es más o menos acusado, y la formación consiste en conocer cada caso y ver cómo eres en situación relajada y, sobre todo, lo que te pasa cuando te estresas, que es el horror en todos los casos. Y todo esto combinado con la gestión de equipos, que no saben ustedes la de peligros que hay.

En fin, después de todo este rollo, os diré que yo obtuve también, sin sorpresas por mi parte, mis cuatro letras. Eso sí, la gran mayoría encontró mis rasgos como verdaderamente inesperados, en especial uno de ellos. Algo como «huy, yo hubiera jurado que tú eras zurda…«. Bueno, es la diferencia entre las preferencias y las habilidades…

Y yo me pregunto dónde me colocaríais vosotros sólo por leerme en el blog. Supongo que también os llevaríais una sorpresa. O tal vez no, porque escribir es un ejercicio, en el fondo, muy íntimo.

Os dejo para que os divirtáis un rato.

PS: Los cuadros que veis en este post los he obtenido del blog coaching para emprendedores

mbti

Spam, qué aburrimiento

¡Hola, amigos!

El spam se ha vuelto a poner rabioso, qué cruz con él. Este fin de semana, la plataforma de WordPress me ha parado cerca de 1.400 mensajes de spam y hoy, en un sólo día, me he encontrado 354 en cola.

Un día de ataques normales (40 ó 45 mensajes), me entretengo en mirarlo por si acaso se ha colado algún comentario que no es spam. No pasa a menudo, porque vosotros sois muy limpios y relimpios, pero se ha dado algún caso. ahora bien, con esos volúmenes, prefiero confiar en el «aparato» y borrarlo todo en bloque.

Así es que si habéis dejado algún comentario estos días que luego no habéis visto publicado, por favor disculpadme. Una no da para más.

 

 

 

Wifi gratis: un servicio social básico

wifi-gratisLeo hoy una noticia que me llena de orgullo y sentimiento de pertenencia, además de amor, cordialidad y cariño hacia el Ayuntamiento de Madrid. Y es que nuestros queridos gobernantes locales han decidido instalar desde enero WIFI gratis en más de 100 edificios municipales, lo que convertirá a la ciudad de Madrid en una ciudad guay y enrollada como pocas. Ya no solo son los autobuses urbanos y las paradas. Es genial. Tal y como dice la noticia (CLICK), si es vd. un ciudadano madrileño podrá invertir en bolsa o consultar la meteorología de Pernanbuco con este nuevo servicio (sic) si tiene que hacer algún trámite. Y gratis. Todo gratis. Será por dinero.

Hombre, yo hubiera preferido que me bajaran el IBI, pero eso no lo van a hacer, porque la WIFI es un gasto social que forma parte del menú de servicios básicos que un ayuntamiento debe dar a sus ciudadanos, mientras que el IBI es un impuesto muy merecido para los ricos que tienen una casa. Así es que me merezco eso y también pagarle la Wifi con mis impuestos a cualquiera que esté en una cola esperando para hacer un trámite municipal. Hay que comprenderlo: es una cuestión de necesidad básica y perentoria. Sería poco solidario por mi parte protestar por pagar impuestos, cuando 1/ soy una privilegiada con trabajo y 2/está en juego dotar con servicios sociales a un país con cinco millones de parados. O cuatro. O seis, qué más da. Ahora tienen wifi gratis y eso convierte su precariedad en menor, porque ya pueden invertir en bolsa mientras están en la cola del paro.

Este es el mismo ayuntamiento que hace unos días nos ha dicho que se preocupa muchísimo por nuestro dinero, y que por eso ha hecho una contrata de limpieza que nos ha costado una huelga y tener, a fecha de hoy, las calles hechas un estercolero. Claro, que ya estaban hechas una mierda antes. Pero es que no hay dinero, y hay que limpiar lo justo. Cosa distinta es la red de teatros, que el Ayuntamiento ha garantizado que seguirá gestionándolos y no los privatizará bajo ningún concepto. Los teatros, que son básicos, sí merecen el esfuerzo del ayuntamiento y de los madrileños. Un esfuerzo también le han pedido a mi madre hace un par de meses los de la Teleasistencia, como saben un servicio estupendo para las personas mayores y que consiste en tener un aparatito en casa conectado a la red telefónica, por si se caen en casa o tienen una emergencia cuando están solos. El servicio de teleasistencia para mayores era gratis, pero ahora cobran, en el caso de mi madre 12 euros. Al mes. Mi madre lo entiende y la verdad es que yo también, total 12 euros no es mucho para el gran servicio que dan. Pero es que no hay un duro, y hay que priorizar, además de aportar cada uno un pequeño esfuerzo solidario. De ahí lo de la wifi, que contará con más de 300 accesos gratis.

No diré palabrotas, aunque se merecen más de dos y alguna otra para acordarme de su madre. El grado de perversión de lo que debe ser el objetivo de las Administraciones Públicas y de los servicios que nos deben proporcionar prioritariamente es de tal calibre que no saldremos de la crisis jamás. Jamás. ¿Y saben lo peor? Que la gente se pone contenta con estas cosas de la Wifi. Y que ya no lo quitarán nunca, porque entonces la gente saldrá en manifestación a protestar. ¿Que no? ¿Saben cuándo está previsto que esté la red de wifi gratis a todo funcionamiento? Exacto: en 2015, año de elecciones.

Compra en Amazón y agáchate que viene el dron

Dron amazon unmundoparacurraLos que ya tenemos cierta edad, debemos estar muy pendientes del futuro y empezar a echar cuentas si queremos vivir nuestros últimos años sin demasiados sobresaltos. Teniendo en cuenta las noticias sobre los nuevos inventos que nos esperan, no sé yo si la esperanza de vida no se va a convertir para algunos en un periodo de tiempo demasiado largo como para no pensar en acortarlo abruptamente.

Pues sí, este mundo se está convirtiendo en un lío. Como si no tuviéramos bastante con las cucarachas teledirigidas, los planes para viajar a Marte (y no volver), o las Google glass, que convierten un coqueto guiño de ojos en un inesperado intro, ahora llega la entrega de paquetería con drones. Ya lo habrán oído o leído. El señor Bezos, dueño de Amazón, ha puesto en marcha un proyecto para realizar la entrega de las mercaderías a través de artefactos teledirigidos que van por el aire. De momento se ha topado con algunas dificultades de orden legal, pero esta clase de extravagancias suele salir adelante, aunque sólo sea por ganar minutos en la tele.

Yo imagino a mis lectores como personas con una cierta madurez, y a ellos me dirijo. Y ahora piensen en una apacible tarde de verano en la terraza de su apartamento en la playa. No hace falta que se hayan jubilado, sino que basta con que hayan decidido tomarse unas tranquilas vacaciones. Vds están en compañía de su familia y llevan en una bandeja unas limonadas. Huy, qué ricas, qué bien tomar una limonada al fresco, piensan. Y de pronto, zas, un dron inesperado pasa rozando la barandilla mientras se aproxima a la casa del vecino. Brrrrrrrrrrr, ruge el motor. Yo no sé vds, pero yo preveo un final bastante accidentado para la bandeja con las limonadas…

Ignoro el número de artículos que se distribuirán con drones, aunque no sé si prefiero que sean pocos o muchos. Porque si son muchos, nos acabaremos acostumbrando, y nos parecerá muy normal tener que agacharnos instintivamente mientras estamos cargando el coche con la compra de la semana en un centro Comercial, ante la presencia de un dron que imaginamos descontrolado. Pero si al final son pocos, y toparse con un dron se convierte en un fenómeno inusual, ya les digo que no vamos a ganar para Lexatin. Eso sin contar con que Iker Jiménez va a tener que bajarse el sueldo para invertir en centralitas, porque ver un dron y pensar en la guerra de los mundos va a ser todo uno.

Los eslóganes de Adidas (impossible is nothing) o de Nike (just do it) vienen que ni pintado para este asunto de los drones de Amazón. Pero una vez hecho realidad, yo me dejaría de chorradas aspiracionales y recomendaría algo más práctico al Señor Bezos: «Compra en Amazón, y agáchate, que viene el dron» puede ser una idea. Y también «si compras en Amazón y tienes prisa, que te lo traiga un dron, verás qué risa«.

Que tengan un buen puente.

Contar una historia

George y Roberta viven juntos desde hace relativamente poco. Roberta tiene dos hijas de un anterior matrimonio, y abandonó a su marido porque se convirtió en aburrido, porque no la llenaba, porque no la excitaba, porque se dio cuenta de que no le quería.

Valerie trabajaba con Georges en un colegio, y cuando Roberta dejó a su marido, se fue a vivir con ella. Fue así como se conocieron Georges y Roberta. Al principio surgio la fascinación del uno por el otro. El la vio como alguien alegre, divertida, atractiva. Ella le vio a él como una persona bromista, fuerte, un hombre misterioso y reflexivo a veces, que quería dejar el colegio y dedicarse a la escultura en una granja que se acababa de comprar, tranquilo, dedicado a criar gallinas y a plantar verduras. Los dos tuvieron una primera impresión.

Decidieron irse a vivir juntos.

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(Aviso: es una entrada en el Club de Lectura sobre uno de los relatos de Alice Munro de Las lunas de Júpiter y puede considerarse que contiene spoilers)

Ideas descabelladas

– Te noto enfadado.

– Enfadado es poco. Hay días que cuelgas el teléfono y decides dedicar un par de minutos a tener ensoñaciones. Te ves al mando de un pelotón de fusilamiento… ¡Apunten… Fuego!

– Demasiado rápido lo del fusilamiento. Mejor el garrote, para que sufra.

– No te creas. El garrote bien hecho es muy rápido. Lo que pasa es que si el verdugo era un torpe, lo echaba todo a perder. El garrote tiene su técnica. Y parece limpio, aunque como limpito, la horca, sin duda.

– Sí, pero la horca es muy humillante. En general, la pena de muerte para los delincuentes comunes son humillantes, el verdugo no le ve la cara al reo.

– Ya, pero son más limpias. Mira la inyección letal, la cámara de gas, la silla eléctrica… Quiero decir, que no hay sangre. Si exceptuamos el hacha, o la guillotina, que es la industrialización del hacha. Muy francés, esto de la industrialización. Y muy práctico, ahora que lo pienso…

– Y supongo que descartas las barbaridades de la Antigüedad. La crucifixión, el empalamiento, la hoguera, el descuartizamiento…

– Sí, sí, claro, qué horror. Y qué despilfarro. No, el fusilamiento me va bien. Y si acaso, una pistola, que le aporta movilidad. La pistola es como la Blackberry del fusilamiento.

– No sé yo. Le falta un punto de romanticismo.

– ¿A la Blackberry?

– No, a la pistola. Aunque te advierto que le tiras a uno la Blackberry a la cabeza y, si le das certero, te lo llevas por delante.

– ¿Tirarle la Blackberry a la cabeza? Eso no puede ser un asesinato más sórdido.

– ¿ Y qué quieres? ¿Usar la espada?

– No, no merecen la espada, es demasiado noble. Pero habría un término medio entre clavarle una espada a lo samurai y tirarle una Blackberry de mierda a la coronilla.

– ¿Y el descabello? Mira, según están en la mesa de reunión, les echas un papel y cuando agachan la cabeza para mirarlo, te levantas y zas, en todo lo alto.

–  Hum… bonito sí es. Aunque hay que tener altura, y además, no sé yo si la postura no me terminaría delatando y algún pelota me pararía antes. Y por otro lado, un descabello no indica odio repentino, no podría alegar homicidio ni ofuscación transitoria. Eso por no hablar de la puntería…

– Bueno, siempre podrás recurrir al cachete.

– ¿Un cachete? Pero vamos a ver: si estoy pensando en fusilarlos, como poco se merecen un par de hostias. ¡Un cachete…!

– …El cachete… la cachetilla que dicen en mi pueblo… la puntilla…

Las lunas de Júpiter, de Alice Munro

Las lunas de Jupiter Alice MunroHoy es día 1, y toca post del Club de Lectura. Por cierto, que el Club cambiará de nombre y de look en breve, o eso creo, aunque seguirá siendo lo que es: una cita con un libro cada mes, para la que cinco lectores muy diferentes leemos un libro y al menos tres de ellos pasan las de Caín para terminarlo.

Este que voy a comentar hoy y que hemos leido en noviembre es el último del año 2013, puesto que el que leamos en diciembre, al tener el post dedicado el 1 de enero, ya lo consideramos perteneciente al 2014. Este pequeño lío que nos traemos con el calendario en realidad a ustedes les debería de dar lo mismo pero yo prefiero decírselo por anticipado para que, en el hipotético caso de que no lo entiendan, no se entretengan con una intriga irrelevante.

En fin, el libro de este mes es Las lunas de Júpiter, de Alice Munro, la última ganadora del Nobel. Ya comenté hace un tiempo otro libro de esta escritora canadiense, que me encantó, y voy a rescatar algún que otro párrafo que sirve también para este libro. Efectivamente, Las lunas de Júpiter es, como Demasiada felicidad, un libro de relatos en el que Alice Munro se detiene en un momento preciso de la vida de cada protagonista para contarnos, sin que nos demos cuenta, la vida entera. Historias que siempre sorprenden, historias extraordinarias dentro de una apariencia común y corriente… Alice Munro tiene una manera de escribir sencilla, pero a la vez muy condensada, pone mucha información en cada frase y por eso hay que leerla despacio y con atención, porque en un relato cuenta la vida de cada protagonista y queda dibujado como un cuadro impresionista, va poniendo motitas con cada pincelada.

En este libro, Alice Munro compone 11 relatos. Hay un par de ellos que me han parecido un poco pesados, pero hay otros que me han resultado extraordinarios, como son el de la señora Cross y la Señora Kidd, La temporada del pavo, El pez negro, El accidente y el último que da título al libro, Las lunas de Júpiter. Alice Munro rodea la anécdota y construye el relato, sin que pase nada, pero contándolo todo. Es como ponerte a escuchar a una señora que está en una hamaca recordando cosas y te las va contando a su aire, pero de forma que tú te haces una idea precisa de cada personaje, de cada ambiente y cada vida.

Con todo, es un libro que me ha parecido, en su conjunto, triste. Los personajes, mujeres protagonistas en la mayoría de los relatos, componen una sociedad de vidas solitarias, en muchos casos desengañadas, y casi nunca se trata de historias de éxito o de felicidad. Yo lo recomiendo, aunque me parece que este mes voy a ser la única. Si queréis leer otras opiniones, las podéis encontrar como siempre en La mesa cero del Blasco, en La originalidad perdida, en Delenda est Carthago . Y a lo largo del mes, en vuestro blog preferido de libros Club de lectura..

Regalos sindicales y otros cuentos

Ya llevo tiempo mordiéndome la lengua con este asunto de los ERE´s y de los sindicatos de Andalucía. No creo que yo pueda aportar ya mucho, y además no quisiera indignarles más. Así es que me iré por los Cerros de Úbeda, a ver por dónde aterrizo.

La primera vez que yo crucé el charco fue en el año 92, para ir a México. Fue un viaje divertidísimo en el que recorrí, junto con otras dos amigas, la península del Yucatán y más, porque, fuera de cualquier previsión inicial, decidimos llegar hasta el Pacífico. Pensaríamos que si lo logró Nuñez de Balboa hace quinientos años, cómo no íbamos a conseguirlo nosotras con nuestro Tsuru II, que era un coche del que probablemente ustedes no habrán oído hablar, algo que me parece normal porque es un coche feísimo. Una parte del viaje la hicimos con una amiga que estaba trabajando en unos yacimientos arqueológicos para la Cooperación Española, y que llevaba allí el tiempo suficiente como para advertirnos de que debíamos tener muchísimo cuidado con la policía. No la creímos demasiado, pero después de dejarla, una noche en un hotel trabamos conversación con un señor mejicano muy agradable. Andando la conversación, nos dijo que el país entonces era seguro, salvo si nos topábamos con la policía: si te paraban con el coche, era más seguro salir corriendo y arriesgarnos a que nos balasearan. Yo recuerdo nuestro desconcierto: la policía está para librarnos de los malos: si ellos son los malos, eso es el colmo de la inseguridad. Pero claro, nos decía este señor, un coctel en donde se mezcla mala paga, armas e impunidad, es un mal coctel.

Un sindicato está, por definición, para defender a los trabajadores, darles asistencia legal, cuidar de que no se produzcan abusos por parte del empleador. Su razón de ser y su objetivo es mejorar la calidad y la cantidad del empleo, hacer que la vida laboral se desarrolle en un entorno más seguro. Esperen… Yo estaba hablando de la policía y ahora ¿hablo de los sindicatos? Ah, será porque la definición, vista así, se parece mucho. O quizá es que me ha venido a la cabeza eso de que un sindicato cobre un porcentaje de las indemnizaciones de los EREs que negocia…

En septiembre de 2009, el sindicato UGT de Andalucía celebró su IX congreso regional. Es normal que celebren congresos, y si tienen que asistir 700 personas, pues lo normal es que cueste un dinero. 563.000 euros fue el coste total. Hagan los cálculos que les parezcan oportunos, que a mí no me apetece. De esos 563.000 euros, 100.000 eran para regalos para los asistentes. Cien mil euros.  Hay una excusa que siempre ponen nuestros políticos y gobernantes, y es que antes, en los buenos tiempos, cuando había dinero, cuando todos vivíamos como ricos, pues se tendía a gastar más y, claro, ellos también. Bueno, esto es como si yo digo que si me pongo una chaqueta dos tallas más grandes entonces mis brazos tienden a crecer, pero en fin, sea. Veamos la talla de la chaqueta que se pusieron estos señores: En septiembre de 2009, el paro era del 17,93, y había tenido un crecimiento de casi 10 puntos desde 2007. Esto debería de dar que pensar a un sindicato, no sé. El PIB había pasado de crecer un 3,5 a crecer un 0,9 en 2008, y ese año decrecería un -3,8. En septiembre, esto lo sabe un sindicato, creo yo. O sea, que no parece que estuviera la Magdalena para muchos tafetanes…

Lo cierto es que yo no les puedo asegurar que la policía mejicana fuera peligrosa, porque no nos arriesgamos a comprobarlo. Sin embargo, sí les puedo decir que los sindicatos españoles son, ellos también, como para salir corriendo.

Violencia contra la mujer

IMG-20131124-WA000Hoy se celebra el día internacional para la eliminación de la violencia contra la mujer. El asunto no va más allá de unas declaraciones oficiales, de unos actos de recordatorio más o menos compungidos y del venteo de unas estadísticas que, según como se lean, nos invitarán al horror o a la esperanza, pero que servirán para que, el mismo dato, sirva de crítica o de fanfarria política.

Aquí no hay política que valga. Ni tampoco hay nada que celebrar. En España, la violación es un delito que conlleva la miserable pena de cárcel entre 6 y 12 años. Con esto ya está todo dicho. Un hijo de puta se lleva por delante la vida de una mujer, la deja destrozada de por vida, y entre unas cositas y otras, está en la calle a los cinco años. Eso si no entra por una puerta y sale por la otra, porque tal vez tenga la suerte de toparse con algún juez muy progre que decida que hay que velar por la rehabilitación del cabrón, o un juez muy carca que determine que la chica consintió porque no se resistió demasiado. O sea, progre o carca, un juez que comprende al violador, y que probablemente tiene pensamientos húmedos durante la vista.

Se entiende bien que la violación sea considerada un arma de guerra: cualquier ejército viola a las mujeres del enemigo si además de vencer quiere humillar. Y este instinto de dominio, el considerar a la mujer como un botín de guerra, ese «vamos a divertirnos» que dicen los violadores antes de lo que para ellos es un festín  (y que deberían prohibirse a sí mismos los guionistas de películas), está pegado en la conciencia de nuestros hombres del poder, sea cual sea su educación y su ideología política. Porque la ideología aquí consiste en considerar a la mujer una cosa de la que se puede hacer uso o no considerarlo.

Y de todos modos ¿Para qué queremos leyes? Ayer leía que un hombre había matado a su pareja a palos, A PALOS, en Torrelaguna, un pueblo de Madrid. El bestia tenía doce antecedentes por maltrato ¡DOCE! además de la consabida orden de alejamiento, que supongo que la única que se lo toma en serio es la víctima. ¿Para qué tenemos leyes, para qué hace su trabajo la policía? Contra esto, nuestros gobernantes proponen teléfonos para dar consuelo a la víctima, para ayudarla a romper con el maltratador. Y todo eso está muy bien pero me parece a mí que ayudarían más si encerraran a estos animales hasta que se les pase el calentón. Porque señores, si después de 12 antecedentes la bestia está suelta, no hay teléfono que valga. Sí, ya sé que hay muchas mujeres que no piden ayuda, pero cuando la piden, al menos que les proporcionen algo eficaz, y no órdenes de alejamiento que sirven lo justito ¿no les parece? ¿Cuánta mujer no se atreverá a pedir ayuda después de ver estas cosas?

Para eliminar la violencia contra la mujer en mi opinión, no basta con bonitas palabras, ya saben, educación, marco de valores, comprensión, rehabilitación… No, que me dejen en paz ya con tantas palabritas huecas y tanta gilipollez. Ley dura, durísima. Ley de hierro, ley sin contemplaciones, sin compasión, sin resquicios, sin trampas posibles, sin perdón, sin posibilidad de redención, sin oportunidad de arrepentimiento, sin vuelta atrás. Ah, y sin protección en la cárcel, que algún efecto disuasorio tendrá para el violador saber que en prisión le van a dejar el culo como para que le quepa un buque en llamas.

Me dirán que debería opinar lo mismo de la violencia contra los hombres y no se lo discuto ni medio segundo: para ustedes la perra gorda. Donde yo quiero llegar es que ningún hombre con poder parece interesado en cambiar radicalmente las cosas. Ni ninguna mujer, que ahí están esas 124 diputadas, tan conformes con lo que sucede. O ese 35% en el Parlamento europeo. Pero en fin, es como pedirle peras al olmo…

Mi abuela decía que en España no faltaban cárceles, sino manicomios. Pero cuando pienso en estas cosas, lo que yo creo es que sobran parlamentos.

 

 

Antigua luz, de John Banville

Antigua luz Banville unmundoparacurra

Ahora hablaba de la antigua luz de las galaxias que viaja durante un millón…, un billón…, ¡un trillón! de kilómetros para alcanzarnos.

– Incluso aquí – dijo -, en esta mesa, la luz que es la imagen de mis ojos tarda un tiempo, un tiempo ínfimo, infinitesimal, pero un tiempo, en llegar a los suyos, y por eso, allí donde miremos, por todas partes, estamos mirando el pasado.”

John Banville es un reputado escritor irlandés que escribe en este libro la historia de un actor que recuerda su iniciación amorosa a los 15 años con una mujer de 35, madre de su mejor amigo. El descubrimiento del cuerpo, del sexo, de la pasión, de la voluptuosidad y de la sensualidad con una mujer que le corresponde más allá de lo prudente y que le dejará la marca del recuerdo para toda la vida, como una antigua luz.

Los cisnes, con su belleza estrafalaria y sucia, siempre dan la impresión de mantener una fachada de indiferencia tras la cual realmente viven una tortura de timidez y duda”.

La antigua luz (the ancient light) es también un derecho que existe según el cual, “el cielo debe quedar visible en lo alto de una ventana vista desde la base de la pared opuesta”, y que en español se llama la servidumbre de luces, el derecho a disfrutar de la luz como bien común del que nadie tiene la propiedad. Una luz que nos deja ver el pasado como una servidumbre. Y así es recordado ese amor, como un amor incierto y urgente, un amor pasajero desde el principio, una relación condenada al escándalo y atenazada por el miedo, condenada a un final abrupto, condenada a un mal final pero a un extraordinario recuerdo.

Banville juega en primera persona con Madame Memoria, que no es nombrada como Señora, ni como Lady, o sea que tiene algo de puta y algo de pérfida. Y reconoce el recuerdo aunque no siempre lo distingue de la imaginación, pero es capaz de ver la realidad de lo que pasó entre los dos amantes, la luz que dejó en su vida. Y esa es la historia de Antigua luz, por más que Banville entrecruce otras dos historias que interesan menos (y que a veces incordian mucho y que resultan una pesadez) y que son la continuación de otros libros o que terminarán en otras novelas aún por escribir.

Un libro con una prosa esculpida que a veces sorprende y a veces desconcierta. Imágenes como “desvergonzados tomates”, “pasillos vermiformes”, “dedos gélidos e insidiosos del viento”, “escéptico césped”, “hechizo mefítico” o “incertidumbre leporina”. O ese beso del que no sabes qué pensar, porque ella “tenía los labios secos y los encontré quebradizos como el ala de un escarabajo”, o el pueblo que es imaginado como un panóptico…  Un libro para aprender vocabulario, suponiendo, claro, que el traductor no se haya venido arriba y se le haya ido la mano: fetor, aulagas, estadizo, efulgencia, icor, helor, sofistería, chaparrerías, giróvago, galochas, chacoloteo, falordia, motacila, ménade, amalfitano, obduración, calistenia…

A este autor probablemente le darán el Nobel. De momento, es duque en el reino de Redonda. Así es que habrá que leerse algo más de él.