Trató de decir algo agradable y le salió un mugido
Y es que era una vaca.
Trató de decir algo agradable y le salió un mugido
Y es que era una vaca.
Es conocida la frase de que en el mundo hay mentiras, grandes mentiras y estadísticas. Y que por eso, si yo me como un pollo y usted ayuna, resulta que cada uno se ha comido medio pollo.
Nos dicen con gran alharaca que en el Túnel de Guadarrama han instalado el primer radar por tramos de España. ¡Córcholis! Yo no me meto ahí ni loca, eso no puede ser bueno para la salud, me digo. Porque imagino una nube de protones rodeando el coche, una ráfaga de microondas persiguiéndome, siete vectores de radiofrecuencia adosados a las ruedas o millones de flashes fotovoltáicos disparando sin cesar a la matrícula desde que entras hasta que sales.
La realidad es mucho menos sofisticada. Con dos fotos y un cronómetro, arreglado. Como hay 3,5 Km, si sales del túnel antes de 2,1 minutos es que has sobrepasado los 100 km/h, y te multan. Pero volvamos al pollo. Si mis cálculos no fallan, tú puedes ir la mitad del recorrido a 200 y la otra mitad a 60, y no hay multa. Si quieres ser menos extremo, puedes hacer la mitad a 120 y el resto a 90, y luego pones carita de bueno para el clic…
O sea que, en rigor, no te multan por ir rápido, sino por salir pronto. Y no es lo mismo. Como en el viejo chiste: no es lo mismo «Tejidos y Novedades en el piso de encima» que «te jodes, no ves nada y encima te pisan«.
En francés, gol se dice but, que en inglés se escribe goal. Pero but se dice mais, por eso Benzema está pretty empané desde que ha venu a l’Espagne a un club tan cosmo como el Madrid. Ayer, Benzema metió tres goles, o sea, trois buts, que en inglés se dice three goals y en argot futbolero se dice hat-trick. Benzema le llamará probablemente truc du bonet, porque este pavo (en francés dindon) tiene toda la pinta de no enterarse de nada. A un chico de mi cole le llamábamos el campanitas, porque era ton-tin. El fichaje de Benzema fue un campanón, din-don…
Ayer, entre les petits del Auxerre, y acompagné por Lass y Diarra, o bien el Bernabéu le pareció chez lui o bien alguien le dijo en su idioma hacia dónde tenía que correr. Tal vez incluso le dijeron que tenía que correr. Y se enteró de que cuando le dicen pelota, se refieren a la balle. Ah, tiens, la pelota c’est la balle, dis donc, j’suis un pavo! Y por la noche en la radio dijo «Estoy muy contento para mí», de donde deduzco que en francés dice je suis très content pour moi. Y si todavía alguien me sigue, probablemente está tan perdido como yo.
Pero bueno, y qué más da: ¡Eso es un futbolista!.
Así es que, Floren, vende eso cuanto antes.
El alcalde de Madrid felicita la Navidad con una foto de la calle de Serrano. Está muy bien, porque es una calle emblemática de la capital. Era una calle que estaba hecha un asco: vieja, estrechita, incómoda. Nadie paseaba por allí. El alcalde se metió en unas pequeñas obritas y ahora ha quedado una calle de Serrano magnífica: ancha, limpia, cómoda… Bueno, de momento, igual de ancha. Limpia y cómoda, cuando acaben de cerrar la terminación de la finalización.
Y por eso, para demostrarnos que antes nadie paseaba por allí, el alcalde ha elegido una foto antigua, de 1957 nada menos. ¿Veis, pequeños contribuyentes? ¡ Si esto era un solar!, parece decirnos.
Yo creo que para la Navidad de 2011 ya podrá enviar una foto de la calle reformada, con gente andando y eso…
Pues no.
Se ve que no era por el threeparty.
Y no.
No se les había pasado el subidón…
Catalunya, triomfant,
tornarà a ser rica i plena!
Endarrera aquesta gent
tan ufana i tan superba!
Yo quiero pensar que esto va por el threeparty y que a estas horas ya se les habrá pasado el subidón.
Más que nada porque en 10 minutos empieza el Barça-Madrid. Y el Puyol y el Piqué con el cop de falç al cinto,
puede ser un tremoli que te mueres…
En el XL Semanal hoy tenemos un hermoso reportaje sobre relojes.
La cosa empieza por «15 Iconos en la Muñeca«. ¿En la muñeca de quién? Pues de Steve McQueen, James Stewart, Harold Lloyd, Paul Newman, Alain Delon, Cary Grant, Marlon Brando, Yves Montand, Rodolfo Valentino, Sean Connery, Gary Cooper, Humphrey Bogart, Clint Eastwood, Michael Caine y Bob Dylan. Si no me equivoco, de los quince, diez están entre bastante y muy muertos. En cuanto a los cinco restantes, yo les regalaría un reloj de cuco porque no deben tener ya la vista para demasiadas tonterías.
El reportaje sigue por las «Esferas Espectáculo«, a cuyo tal espectáculo yo, particularmente, añadiría el adjetivo de «horripilante». Luego pasamos a una página dedicada a los «Muy Especiales» donde encontramos el famosísimo Bovet Amadeo Fleurier Tourbillon Jumping Hours – menudo lío de idiomas -, que cuesta la friolera de 236.000 euros. Ahora bien, como se puede usar de 8 formas distintas, digo yo que te sale en realidad a 29.500 por forma, o sea que te lo dan tirado.
Después nos enteramos de que los relojes pueden personalizarse hasta lo inimaginable: con la propia huella digital impresa en la esfera. Efectivamente, inimaginable.
Luego, en el apartado «Alta Complicación» encontramos el Omega Skeleton Central Tourbillon Co-axial Platinum, cuya jaula de titanio da un giro completo cada 60 segundos y compensa el efecto de la gravedad. No sé si lo último es consecuencia de lo primero: yo-solo-transcribo, yo-no-lo-sé. El precio es de 200.780 euros. Y aquí me paro: Hay que ser cutre para poner ese precio. A estos niveles se redondea, hombre, se redondea.
En fin, después de un publireportaje disimulado de Rolex, llegamos a la sección «El accesorio Rey«, título originalísimo que yo cambiaría por «Misery Clock», por ser más indicativo de los relojes que nos proponen: no se sabe si son baratos porque son feos o son feos porque son baratos…
El domingo que viene, ABC castigado, me da igual la película que traiga.
El acabóse: tú me das el mail y yo te mando una multa. Una propuesta realmente hilarante. El actor elegido es de primera, desde luego, y qué decir de la agencia: grandes profesionales. Porque tuvo que ser difícil no caer en el realismo, especialmente tratándose de la DGT:
ACTOR: Antes, cuando venía el cartero, yo me escondía detrás de una horrible maceta del recibidor para no firmar la multa. Pero a partir de ahora, si les das tu correo electrónico, ya puedes despejar de plantas el recibidor.
Voz en OFF: Hemos puesto tantos radares que ya no quedan carteros. Por eso, y porque odias tu maceta, entra en degeté punto es y haz el pardillo. Recibirás las multas con rapidez, seguridad y comodidad. ¿Hay una manera mejor de ser multado? ¿Y de cagarla (con perdón)? Gobierno de España.
Qué mérito tiene la agencia (TBWA), ¡QUÉ MÉRITO!
Uno va leyendo un libro en el metro, un suponer. Cuando termina de leerlo, lo deja sobre un buzón por la calle. Entonces pasa otra persona, lo agarra, se lo lleva, lo lee y cuando lo acaba, lo deja en un banco en la calle. Entonces pasa otra persona, recoge el libro, lo lee y cuando lo ha terminado lo deja, pongamos, al lado de un árbol cuidadosamente. Y así hasta que alguien se queda con el libro – o el libro sale huyendo por tanto manoseo, que todo es posible. Y esto se llama bookcrossing.
Y como esto se hace en Estados Unidos, hemos querido implantarlo en Madrid. Nuestro alcalde, tan reacio a suponernos modernos, avanzados y espontáneos, y al mismo tiempo tan enterao y enrollao que es él, nos ha organizado la moda y ha dejado por ahí tirados – es un decir – 30.000 libros. Algunos dedicados, uno de ellos incluso por el mismísimo Mario Vargas Llosa. Nuestro compromiso como madrileños es, una vez leído el libro, dejarlo otra vez en algún lugar público para que lo disfrute otro madrileño. Seguro que el dedicado por el último premio Nobel da muchas vueltas. Seguro.
Qué bonito. Qué cultural. ¡ Y qué trendy!
Espero que no exista el shoecrossing…
Leído en una revista «people» a propósito del «ordinary shopping» que ha tenido que hacer una hija de la Preysler con motivo de su reciente emancipación:
«Primero fue a por comida y bebida, vital para sobrevivir. Un dato curioso: Tamara come arroz.»
Solo encuentro una explicación a esta tontería: Tamara se lo comió directamente del paquete en el mismo supermercado. Cronch, cronch. Ciertamente chocante.
Claro que hay otra posibilidad: quien escribió esto es el mismo marciano que pone en el sumario de la revista: «Polifacético torero este Fran, que de las faenas sobre el alvero pasa a hacer el paseíllo por la publicidad y la televisión«. Y es que quien no sabe qué es el arroz, no puede saber qué es el albero.
Y luego dicen de los políticos…