¡Rayos!

Ayer leo en el periódico el siguiente titular: “Sobrevive sin heridas graves a un rayo que le entró por el escroto y le salió por el pie“. No pude por menos que seguir leyendo.

No conviene reírse de estas cosas. Sólo un tercio de las personas a las que les cae un rayo sobrevive, y las tres cuartas partes tienen graves secuelas. Sin embargo, nuestro hombre sólo tuvo quemaduras en la zona de entrada y de salida del rayo, pero nada preocupante dentro las lógicas molestias. Sobre todo en el pie, que debe doler muchísimo. Según el Samur también tuvo un leve déficit motor en las piernas. Eso también se puede imaginar perfectamente: Ver que un rayo te convierte la entrepierna en un árbol de Navidad debe, como mínimo, asustar un poco.

A este señor le ingresaron de todos modos para hacerle un electrocardiograma y un escáner. Supongo yo que también le darían alguna pomada. Ah, y un tranquilizante, para cuando le dejaran de temblar las piernas. Y luego le dejaron en observación. No pone si además de médicos llamaron a algún astrónomo, para interesarse por las estrellas que debió de ver aquel hombre…

Ayer colgué un post en donde recogía una cita en donde se hablaba de probabilidades. Pues bien, la probabilidadde que un rayo alcance a un hombre es de 1 entre 3 millones. ¿Por qué será que, a pesar de todo, me parece poca puntería?