Cosas que pasan en Venecia

En una película de James Bond, un tipo sale de un ataúd que hay en una góndola y entonces 007, desde la góndola de al lado, le tira un cuchillo, acierta y le mata.

Y el tipo cae en el ataúd, muerto. Y se cierra la tapa. Pok.

¿Pero que fumarán los guionistas de estas películas?

El centro de la Meseta

Ese entrenador beatífico y angelical que pone a Coldplay para excitar a sus muchachos, fue preguntado el domingo por los árbitros. Y el noi de Santpedor es dóna un garbeo pels camins de la ironía i diu: “yo no sé de árbitros, de eso saben mucho en la Meseta Central”. ¡Por San Cucufate, sabe també de accidents orogràfics, el nen! Claro que no nos aclaró si se refería a la Península Ibérica, a la siberiana o al Plateau de Millevaches.

Hombre pues sí, para qué vamos a negarlo. En la Meseta Central sabemos que dobles es cogerla con las manos después de botarla (cou cou, Henry). Y también sabemos comer el cochinillo, faltaría mès. Por eso lo servimos en un plato, no en un campo de fútbol.

Szar kàrtya

Me contó Peter Arvai (un colega húngaro) que en el primer lugar de la antología del “n’importe quoi” de las tarjetas de crédito habría que poner a ese cliente que se empeñó en firmar su Visa no en el panel de firma, sino ¡en la banda magnética!. Y que, como el boli se le escurría, entonces agarró unas tijeras y raspó la banda magnética hasta que lo consiguió. ¿Que cómo se enteró él? Pues porque el cliente llamó al Call Center en Budapest para quejarse de que no podía sacar dinero del cajero…

Y dijo entonces la famosa frase: Szar kàrtya, o sea “mierda de tarjeta” en húngaro.