Ir a Marte para no contarlo

Marte unmundoparacurraMe entero esta mañana de que una empresa holandesa está preparando una misión para colonizar Marte.  La idea es sencillísima: en 2016 envían un satélite de comunicaciones, en 2018 un robot para que elija terreno y vaya preparando la llegada en 2020 de las casitas y las provisiones y ya, con todo preparado, en 2022 mandan para allá a las personas, que podrán instalarse cómodamente en primavera de 2023. Lo de cómodamente es por poner un adverbio en algún sitio.

No llego a entender por qué pasan dos años desde que llega el satélite y mandan el robot, y otros dos hasta que mandan las casitas. Supongo que preverán que hay tres satélites que se estampanan y dos robots que cascan debido a la arena de aquel lugar, tan inhóspito. Pero eso lo supongo yo, que como soy española no aprecio el valor de la previsión. Y oye, que lo que no gastas en test, lo pagas en incidencias, así es que más vale asegurar el tiro, que aquello queda muy lejos y no estarán las cosas para andar llamando al técnico con bobadas.

En cuanto a la colonización, no hay ningún engaño: te vas para no volver. A ver, por mucho que te lo pinten de lugar fascinante, las fotos del sitio no son precisamente como para ponerlas de reclamo en un folleto del Politours. Ni una palmera, ni un mal arbolito, aunque sea despeluchado. Pero es que si encima no vuelves y no lo puedes contar, tampoco me parece un viaje de lo más sexy. Y los que van en 2023 vaya que te tira, pero la segunda tanda del 2025, menudo panorama: lo primero que tendrán que hacer será enterrar a la promoción del 23, y sabe Dios cómo se encontrarán los cuerpos con aquellas atmósferas tan rarunas. Habrá que confirmarlo con Grisom, pero no creo que haya mucho díptero cadavérico.  Ya me figuro que están trabajando en un plan paralelo para que puedan regresar, pero el reclamo es claro y no deja lugar a la duda: one way ticket, my friend.

Me ha intrigado tanto la noticia que he entrado en la página web para ver qué piden para inscribirte. No se emocionen, que no tengo la respuesta: he llegado a un formulario de registro y, francamente, me ha dado cuqui. Bromas las justas, que a ver si se confunden y me mandan a Marte y… en fin, que no, que no, que yo no pinto nada en un sitio sin dípteros ni lepidópteros. Sin embargo, en la página de Mars One hay un sitio en donde se pueden ver vídeos de los que sí se han registrado y es muy curiosa, se aprende mucho de la motivación humana. Por ejemplo, hay un chico, español, que ve una gran ventaja en eso de no volver. Dice textualmente: “No tengo nada particular que me ligue a la Tierra, aparte de mi madre y mis amigos, cosa que hace más fácil que me vaya a vivir a Marte para siempre“. Se comprende: si se tratara de la suegra, rellenaría el formulario para Júpiter.  Y luego otro chaval razona: “si pienso que el primer astronauta fue un perro y luego un mono, me veo con 27 años y me pregunto por qué no me voy a apuntar“. Este cuando cumpla 40 se compra un hámster para meterlo en una ruedecita y observarlo, ya verán. En fin, la mayoría lo que quiere es pasar a la historia. Os dejo el enlace por si queréis ejercer de entomólogos un rato.

La verdad es que yo ahora me río, pero supongo que si en la época de Cristóbal Colón hubiera habido blogs, alguna tontainas habría escrito una entrada con chorradas de este porte. Con todo, no saben cómo me alegro de no estar, en estos momentos, naciendo.