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Yo tengo mucho trabajo en estos días y por eso apenas miro Twitter. Pero tengo amigos que me avisan de las cosas que vienen siendo interesantes. Y la de hoy no sé si lo era, pero me da para un post. Les cuento. Resulta que Arcadi Espada, periodista de El Mundo, de Onda Cero y si es de algo más no lo sé , escribió el día 9 un artículo en donde comentaba la postura de una diputada en contra del aborto eugenésico, en el que se infería que el periodista estaba a favor del mismo. Yo les dejo el artículo porque la verdad es que no sé qué quería decir Don Arcadi: CLICK. Y no lo sé porque a este señor no siempre se le entiende, aunque se le lea. En fin, con motivo de este artículo se montó algo de lío en las redes sociales y hubo quien le puso a caer de un burro, como me imagino que habría quien le aplaudiría. Pero hoy nuestro Arcadi se descuelga con un artículo en su blog que titula “Auto de fe” en el que empieza citando un tuit de Hughes, periodista de ABC: «Lo de Arcadi de hoy ha dejado claro, por si no lo estaba ya bastante, que en twitter estamos los más tontos de España.» (Hughes @hughes_hu 9 de mayo, 20:20), y enlazado, un pdf en el que hace una compilación de tuits en donde, con mayor o menor gracia, con mayor o menor respeto, le llevaban la contraria con respecto a lo del aborto eugenésico. Y resulta que al final del pdf, en la página ciento y pico, ahí me tienen vds, con mis piececitos, citada con el siguiente tuit:

Captura de pantalla 2013-05-22 a la(s) 19.04.44-1

Por lo visto, este inocente tuit me cataloga como una tonta que participa en autos de fe. Ahí es nada. Les aclaro que el artículo que yo enlazaba y al que hago referencia es del 4 de mayo y hablaba de nacionalismos. Oigan, y que si hay que ir a un juez, se va. Pero el asistente de Arcadi tenía que poner al menos cien páginas (para poder hacer un porcentaje) y por ahí andaba yo, difundiendo los artículos de Arcadi y encima llamándole zumbón, aunque ciertamente no con la intención de decirle mosca sino en alusión a la badana. Ahora siento el equívoco: es que una no habla bien el idioma, no me lo tengan en cuenta.

Espada es un hombre inteligente y supongo que no se hace ilusiones: si hubiera defendido lo contrario también le hubieran puesto quizá no a caer de un burro pero sí de chupa de dómine. Él sin embargo coge el rábano por las hojas y se pone el capirote que le lleva derecho a la hoguera. Y en el camino al cadalso saca un pdf y monta una nueva hoguera, en esta ocasión muy a lo Tom Wolfe, que para eso venimos provocando. Yo supongo que uno de estos sábados explicará su experimento social a todos sus lectores, la mayoría de ellos sin Twitter y entre los que se encuentra mi madre, quien por cierto está encantada con que el asistente de Arcadi me haya encontrado en sus búsquedas. Cree que soy famosa. Ya le he dicho que no se ilusione: Arcadi no da para tanto y además yo, a diferencia de él, no vivo de buscar audiencia.

A mi lector de Filipinas le explicaré que un auto de fe era una ceremonia pública en donde los condenados escuchaban sus sentencias por delitos contra la fe (herejía, blasfemia, apostasía) y no existía arrepentimiento. Arcadi no peca más que de vanidad y a lo que se ve, tampoco existe arrepentimiento. Allá él si además le apetece pasearse por Twitter tocado con el capirote.

Sigue con salud.

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PS: Yo también tengo quien me ayude en el rastreo de tuits. 30 euros le he pagado a mi sobrina para que se dedique, durante un par de horas, a encontrar en mi historial todas las referencias que haya hecho sobre Arcadi. Sólo se pueden encontrar 3 citas. Vaya puntería que tiene el condenado (lo digo por el auto de fe, que no se me ofenda):
El resto de conversación:

Captura de pantalla 2013-05-22 a la(s) 19.04.44-1

Un enlace a su artículo de 26 de Mayo:

Captura de pantalla 2013-05-22 a la(s) 19.30.58

Una pequeña broma con la repostería de AnnieHall:

Captura de pantalla 2013-05-22 a la(s) 20.04.14

AVISO: EL TONO DE ESTE POST NO ES EL HABITUAL DE ESTE BLOG.

Cuando llega esta época del año y tengo que hacer la declaración de impuestos, siempre acabo con unos rebotes poco normales. Yo no soy de esas personas que se pone contenta porque la declaración le da a devolver. Todo lo contrario. No sólo pagamos unos impuestos disparatados para sostener el despilfarro de todos estos hijos de su madre, sino que además nos estafan por adelantado. Se aprovechan del trabajo de las empresas, a quienes usan como recaudadores de impuestos involuntarios. Cuando nos suben los impuestos, vemos cómo disminuye nuestra nómina, y nos cabreamos mucho, sí, pero al final el sentimiento, dos meses después, es que la empresa nos paga poco. Finalmente, cuando llega el mes de Junio, a casi todos nos devuelven dinero, con lo que el efecto del pillaje al que estamos sometidos queda muy diluido. Debería haber manifestaciones de protesta por el robo a mano armada que suponen los impuestos, pero se produce el efecto contrario: se observan picos en el consumo, la gente aprovecha la devolución para pagar deudas, cosas así. La gente es feliz, yo creo que nadie mira lo que pone en la casilla de retenciones a cuenta, sólo miran la casilla de devolución y se van a celebrarlo. Lo más estupefaciente es que hay quien dice cosas como “Y encima me da a pagar”, cuando, efectivamente, se ha librado del robo por adelantado y ha podido tener su dinero en su cuenta corriente, disponiendo libremente de él durante todo el año.

En Francia, tú cobras el sueldo bruto, y cuando llega Junio, te arreglas con el Estado, que para eso eres mayorcito. En España nos han acostumbrado a cambiarnos los pañales. Y somos tan ignorantes y tan brutos que le agradecemos al Estado que ahorre por nosotros, cuando además de anticiparles el dinero siguen endeudándose hasta las cejas y con déficits sobre el PIB escalofriantes.

Este año, como gran novedad, yo tengo que perder parte de mi tiempo en mi trabajo para bajarme el programa y hacer la puñetera declaración. No me mandan el borrador a pesar de tener todos mis datos, y al usar Mac, la descarga del programa no me funciona. Me dicen que se han producido variaciones en mi patrimonio pero es mentira: se han producido variaciones en la ley, cabrones, que sois todos unos cabrones. Trabajo para ellos, produzco impuestos que me roban por adelantado, y cuando quiero recuperar mi dinero, entonces tengo que hacer yo su trabajo y gastar mi tiempo: y más me vale hacerlo, porque si no hago nada, ganan ellos y pierdo yo. Los muy cabrones. Ellos ahorran sólo en la parte de la administración que está cara al público, sólo ahorran en los servicios que dan al ciudadano. Por lo demás, siguen viviendo estupendamente a nuestra costa, pagando sueldos a sus familiares y amiguetes, tocándose ellos los huevos y tocándonos los cojones a los demás . Poniendo Wifis en las plazas (Madrid ya tiene 6), para que sigamos agradeciéndoles que hayan nacido.

Yo maldigo a estos mierdas de gobernantes, a esta gentuza de políticos, maldigo a toda su descendencia. Hijos de su madre, tened por seguro una cosa: si puedo os estafaré, si puedo trataré de evadir impuestos, trataré de engañaros y de defraudar. Cabrones.

Paso hasta de vuestros comentarios, entre otras razones porque seguro que me arrepentiré y acabaré borrando este post.

Ayer sábado, de vuelta a casa después de un encantador plan de tarde, me encuentro con el Festival de Eurovisión en Twitter. Ahora los programas infames de la tele pueden convertirse en algo divertido si estás conectado a Twitter, porque te encuentras con un desparrame de ingenio que aumenta a tono con la frikada que están retransmitiendo. En el caso del festival de Eurovisión, la frikada además de internacional es de primera categoría.

Mis recuerdos del festival de Eurovisión son muy escasos, porque es algo que no me ha interesado ni siquiera en mi adolescencia atribulada – todas las adolescencias son atribuladas. Recuerdo muy vagamente a Betty Missiego, rodeada de niños (una representación cercana al oxímoron) y a Micky cantando una memez y dejando que su cabeza bailara sola, de un lado a otro, como hacen esos perritos de plástico que llevan los gitanos en los coches. También recuerdo a Mocedades cantando el Eres tú y a mi madre decir que no habían ganado porque Amaya no llevaba minifalda. Y poco más, aparte de una noche de farra viendo a Remedios Amaya cantando descalza en un bar de pueblo (Remedios Amaya cantando descalza, yo en el bar de pueblo y cada una en su noche de farra). O sea, un erial.

Lo primero que me encontré al encender el televisor fue a una tipa metida dentro de una montaña de vestido, una lista interminable y caótica de países y una banderita de España en la cola de las puntuaciones. Y esto último me hizo pensar que, después de todo, este país a lo mejor tiene remedio.

O quizá no lo tiene, si nos atenemos al tuit de Fernando Alonso, ex de la cantante y premio Príncipe de Asturias de los deportes: “Irlanda tiene aun menos amigos que nosotros en Europa :) !, pero muy orgullosos”.

Tuit Alonso

Hombre, Fer, el fondo de tu frase no tiene desperdicio, pero utilizarla con ocasión de un festival de Eurovisión sí. Quiero decir que la frase tiene tal envergadura que no chocaría nada en boca de Rajoy a la salida de cualquier Consejo Europeo. Un desperdicio de frase, ya digo. Pero española como la que más, eso también.

Después del Lalalá y del Vivo cantando, dos títulos muy de país de cigarras, España no ha levantado cabeza en Eurovisión. Intentamos describirnos con Chiquilicuatre, con las Ketchup, con David Civera y con esa chica que cantaba lo de la Vuelta a España, pero no damos con el tono adecuado para seducir a ese mejunje de países raros que es el actual festival de Eurovisión. ¿El Sueño de Morfeo? No, hombre, no: ¡allí hay que enviar a La Pesadilla de Baco!

Como es domingo, les dejo con Betty Missiego, que según la Wiki quedó segunda. Por no llevar minifalda, sin duda.

Dedos nacionales

DSC_0027 recortadaHoy he pasado un ratillo de lo más agradable charlando en la oficina sobre los dedos. Unos momentillos de distensión previos esas horas homicidas en las que debo pelear con enrevesadas hojas de cálculo, ininteligibles contratos y endemoniadas presentaciones. Resulta que una compañera ha llegado hoy con muletas porque anteayer se pegó un meneo contra un lavabo y se hizo fosfatina el dedo meñique del pie derecho y de paso la garganta, tal fue el alarido que debió pegar. Qué dolor tan horrible. Se podría versionar aquella canción que seguramente todos vds conocen, la de “no hay dolor más horroroso ni dolor más inhumano…“, pero en vez de terminar el pareado con “…que pillarse los cojones con la tapa de un piano” se puede rematar cantando “…que dejarse el pie olvidado en la base del lavabo, bada badún, badún...”

Bueno, a lo que iba. Como saben, yo trabajo en una empresa francesa con franceses dentro. No sé si son muchos o pocos, aunque tengo para mí que los franceses a tu alrededor por lo general siempre son suficientes. Por la suficiencia lo digo, no por otra cosa. La cuestión es que nos hemos preguntado por los nombres de los dedos en los dos idiomas. Así que nosotros tenemos el pulgar (también llamado dedo gordo), índice (indica), corazón (también llamado el mayor), anular (para el anillo) y meñique (preciosa palabra).  Y ellos tienen el pouce, index, majeur, annulaire y… el auriculaire.

Bien, esto del auriculaire ha provocado alguna que otra carcajada. No, no me hagan el gesto de alguien que descuelga el auricular del teléfono porque, en ese caso, al dedo meñique le llamarían le microphone. En fin, que sí, que hace referencia a lo que están pensando y que consiste en ahorrar muchísimo en bastoncillos para las orejas. Hay quien ha dicho que también podrían haberlo llamado el excavateur… Hombre, todavía han tenido la delicadeza de no llamarle el dedo nasal, aunque hasta cierto punto es lógico y si no, hagan la prueba de meterse el dedo meñique en la nariz: aparte de cursilísimo, es muy incómodo y no se llega muy lejos. O muy arriba, según cómo estén sentados.

Y luego le ha llegado el turno a los dedos de los pies. Nosotros decimos el gordo (porque ése sí que es gordo), el segundo, el tercero, el cuarto y el meñique, otra vez la bonita palabra. Y, claro, nos hemos preguntado si ellos también le llamaban auriculaire al dedo pequeño del pie, porque hacer la contorsión para hurgarse en una oreja con un pie es casi tan difícil como imaginárselo. Ahí ya mi querida E. ha puesto pie en pared y ha salido en defensa de la lengua francesa, ah, oui, y nos ha explicado que los franceses no los llaman de ningún modo, que para eso tienen un nombre específico para los dedos de los pies: les orteils. “No como vosotros, que sólo desís dedos. Los dedos por aquí, los dedos por allí… Ah, no, no: nosotros dedos sólo tenemos en las manos. ¡En los pies tenemos orteils!“.

Bueno, psí, la verdad es que los españoles tenemos dedos un poco por todas partes, pero al menos los llamamos de alguna forma. Los personalizamos. Los amamos tanto que hasta les hemos puesto un nombre. Y sobre todo, que es la mejor manera de decir, en corto, dónde tienen que ponerte la escayola si entras deprisa al cuarto de baño. Así que ya, un poco tocada en su amor propio, se ha ido a la Wiquipedie (lean “ouiquipedí”) y nos ha dicho esto:

- ¡Pues sí, tenemos nombres para los dedos de los pies! Se dise: hallux, secundus, tertius, quartus et quintus. Pero en lenguaje familiar se les nombra corrientemente bifux, depasus, centrus, pre-exterius y exterius…

Y ahí ya se reía hasta ella…

todo_lo_que_era_so_lidoEste es el último libro de Antonio Muñoz Molina. No se trata de una novela, sino de una mirada sobre lo que nos está pasando. Y Muñoz Molina hace un análisis con una lucidez pasmosa, sin levantar la voz, sin recurrir a nombres, sin acusar a un bando o a otro. Y cita a Ortega: “O se hace literatura o se hace precisión o se calla uno“. Para inmediatamente después contradecirle, tal vez porque es consciente de que, en el diagnóstico preciso que hace, lejos de callarse, realiza un magnífico ejercicio de literatura.

Muñoz Molina cita a un autor extranjero del que sólo conoce una frase: viajar al pasado es viajar a un país extranjero, es ir a otro país. Y le basta con acercarse al año 2006, porque “El recuerdo engaña, porque la memoria es mucho más frágil e infiel de lo que parece y porque al proyectar hacia atrás lo que sabemos ahora nos convierte en adivinos del pasado“, y por eso nos va recitando los titulares que todos leíamos sin asombrarnos, sin comprender que vivíamos en el “retablo de los milagros”, sin que nadie se diera cuenta de lo que nos estaba sucediendo. Entonces todo era sólido, y ahora ya no hay nada. Y hoy nos sigue pareciendo todo sólido, pero hasta lo inverosímil puede suceder.

Y tiene para todos, pero sobre todo para una clase política invasiva, demencial en su voracidad y su protagonismo, y para unos medios de comunicación apesebrados. Cómo la clase política no ha dejado ni un palmo de terreno a la sociedad civil y se ha instalado en cada decisión y en cada noticia. Cómo lo importante es comunicar y se asombra cuando dice que “el que un verbo transitivo se haya convertido en intransitivo es un indicio gramatical de la trapacería que oculta“. Nos hace ver cómo se ha legalizado el abuso, cómo se ha instalado el circo y la superficialidad,  el despilfarro y el descuido, el maltrato a todo lo que fueran obras bien hechas y duraderas. Cómo nos hemos dedicado 30 años a regañar entre nosotros, a discutir, a gritar, incapaces de llegar a un acuerdo sobre nada y en distinguir lo que es importante y es para todos. Hace una crítica feroz a los nacionalismos, a esos regionalismos empeñados en resaltar las diferencias, a toda la mentira y la envidia y el egoísmo que lleva asociado. A la incapacidad de ponernos de acuerdo en lo operativo, en lo práctico. Dice: “durante demasiado tiempo, en los años del delirio, cualquier apelación a la virtud cívica o a los valores morales sonaba a antigualla reaccionaria y provocaba el escarnio“. Y así nos va.

Y si has llegado hasta aquí y eres liberal, o medio de derechas, tal vez digas: “Claro, Antonio Muñoz Molina es un rogelio y alza la voz ahora, cuando no están los suyos en el poder”. Y si eres de izquierdas, tal vez digas “Antonio Muñoz Molina es un traidor a la izquierda”. Y ese es nuestro mayor pecado: el ser o de derechas o de izquierdas, el ponernos orejeras y no querer saber, no querer comprender lo que piensan los demás, la incapacidad de no pertenecer a un bando. Porque ahí empieza el conformismo, ése que nos hace votar una vez detrás de otra a tipos que llevan 20 años arruinándonos, ése que nos hace decir, ante un caso de corrupción o de incompetencia, “y tú más”, sin darnos cuenta de que ése “y tú más” no elimina la culpa o el delito. Yo no estoy conforme con algunas de las cosas que dice en su libro, pero el conjunto de su crítica es muy lúcido, y el fondo de su denuncia, certero.

AMM nos llama a rebelarnos, a no aceptar como normal no que no es en absoluto normal. Se trata de un libro que hay que leer porque, además de explicar lo que nos está pasando, nos ayuda a temer lo que puede pasar.

Quiero aconsejaros que leáis también otras dos reseñas que han hecho dos de mis co-bloggers del Club de Lectura porque las hacen mejor que yo y porque os terminarán de convencer de que es un libro que vale la pena. Están AQUI y AQUI. Y os dejo con dos citas del libro, que me han gustado mucho:

Hemos vivido descuidados de los actos y enfermos de palabras, más atentos a su sonido que a su correspondencia con la realidad, lo cual quizás es propio de un país dominado durante siglos por teólogos, predicadores, leguleyos y demagogos, por oradores que hechizaban con torrentes de palabrería, por histriones subidos en púlpitos de iglesia, en mesas de conferencias, en tablados o en mítines. Las palabras han alimentado el delirio y al mismo tiempo, bajo su cacofonía la realidad de lo que estaba sucediendo: el robo generalizado, la supremacía de la incompetencia, el ensanchamiento de la brecha entre los pobres y los ricos, entre los beneficiarios de una educación de calidad y los destinados a la ignorancia y al atraso.

Pareció que no importaba ser mediocre o ser ignorante o venal para hacer carrera política, y ahora que necesitamos desesperadamente dirigentes políticos que estén a la altura de las circunstancias y que sean capaces de tomar decisiones y llegar a acuerdos nos encontramos gobernados por toscos segundones que no sirven más que para la menuda intriga partidista gracias a la cual ascendieron, todos ellos, mucho más arriba de lo que se correspondía con sus capacidades.

Cruce de e-mails

De: María Paredes

Para: Carolina Juarez

Asunto: Vacaciones

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Hola, Carolina,

Me gustaría cogerme vacaciones el 19, 20 y 21 de Junio.

Esa misma semana (el 17 y 18) tengo el Seminario de “Mejora de directivos”. Es decir, no estaría en la oficina en toda la semana (la 3ª de Junio).

¿Ves algún problema para esas fechas?

M.

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De: Carolina Juarez

Para: María Paredes

Asunto: RE Vacaciones

¿La envidia?

C.

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De: María Paredes

Para: Carolina Juarez

Asunto: Vacaciones

Pero ese problema (la envidia) lo tendrías en cualquier otra fecha. Sólo quisiera anticipar la semana en las que me gustaría que no fijaras esas reuniones a vida o muerte a las que eres tan aficionada… Porque el año pasado me fui y lo cambiasteis todo en una semana.

M.

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De: Carolina Juarez

Para: María Paredes

Asunto: RE Vacaciones

Procuraré que sean reuniones a primera sangre. Y sobre cambiarlo todo, chica, tal y como está el patio yo no te puedo garantizar que no se decida abrir una filial en Saturno…

C.

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De: María Paredes

Para: Carolina Juarez

Asunto: Vacaciones

Bueno, peor sería que nos dedicáramos a fletar aviones. Aunque en ese caso, yo podría aprovechar para que mi viaje a TENERIFE me saliera más barato todavía…

M.

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De: Carolina Juarez

Para: María Paredes

Asunto: RE Vacaciones

Gracias, María, por aportarme esa información, bastante irrelevante para lo que estamos tratando. Ya me ocupo yo de que cuenten contigo si necesitan enviar directivos mejorados a Saturno… 

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De: María Paredes

Para: Carolina Juarez

Asunto: Vacaciones

Qué mala es la envidia…

M.

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De: Carolina Juarez

Para: María Paredes

Asunto: RE Vacaciones

Sí que es mala, sí… Y en cualquier fecha.

C.

 

¿Saben vds lo que es un vocal vecino? Seguro que me dicen que sí, vds siempre tratan de sorprenderme. Y a veces hasta lo consiguen. En fin, yo me enteré el viernes y llevo desde entonces dudando entre contárselo y chivarme o dejarles que sigan viviendo en la inopia. Voy a optar por la solidaridad, que es mucho más popular y merecedora de aplauso.

Verán, en el ayuntamiento de Madrid, como en todos los ayuntamientos, está el alcalde y los concejales, elegidos democráticamente. En este caso concreto, hay 57 concejales, que pueden parecer muchos o pocos. Hombre, yo tiendo a que me parezcan pocos, pero luego veo todos los ayudantes que necesitan y entonces tiendo a pensar que son muchos. La ciudad de Madrid se divide en distritos y en cada uno hay una junta que trata los problemas de ese distrito en detalle. Hasta aquí, las cosas parecen normales: evidentemente, los problemas de Retiro no son los mismos que los de Centro y las soluciones deben priorizarse de diferente manera. Es decir, se trata de una organización administrativa normal y corriente que no debería preocuparnos demasiado, puesto que ya saben que todo este tinglado está montado para que vd y yo disfrutemos de muchísimo bienestar.

Y ahora viene lo del vocal vecino. Las juntas de distrito, que deberían ser simples antenas administrativas del ayuntamiento, han creado órganos de representación (agárrense a la barra que vienen curvas) para “canalizar la participación ciudadana”. En esos órganos cada partido tiene un portavoz y un adjunto – cualquier cosa menos ir solo – y todos los partidos están representados proporcionalmente. Sería fácil dar un voto ponderado a cada portavoz, pero no olviden que se trata de nuestro bienestar y de canalizar nuestra participación. Tranquilos, que ya llego: cada distrito tiene 25 vocales vecino. Multipliquen: en Madrid tenemos 21 distritos, así es que  llegamos a la maravillosa cifra de… sí: 525 tíos que han sido puestos por el ayuntamiento, y nunca mejor dicho. Por supuesto, no se exige ni el graduado escolar: el único requisito es el carnet del partido correspondiente. Ah, por cierto, esto es después de los esfuerzos del ayuntamiento por recortar, en una enternecedora solidaridad con el ciudadano que sufre también los recortes: antes eran 29 por distrito, así es que puede ser peor, está comprobado.

Naturalmente, no tienen un sueldo. Sin embargo, cobran por asistencia a cada pleno. Los plenos exigen preparación, no lo dudo, y luego está la dignidad de nuestros representantes, aunque no los hayamos elegido. Se lo dejo en 1.141,90 € para el vocal presidente (que es concejal, atención al dato) 885,95 para el adjunto y 713,45 para los vocales vecinos de a pie. Como me decía el otro día ND, la hoja excel es una herramienta muy poderosa:

Despilfarro vocal vecino unmundoparacurra

Si hicieran falta, si los vocales vecino fueran necesarios, todos los partidos tendrían los mismos representantes. Porque no es lo mismo preparar un pleno de la junta y tener dos vocales vecino (UPD) que tener 14 (PP). Así es que si unos partidos se pueden apañar con 2, no veo por qué los demás no.  Estas son las cuentas:

Eficiencia vocal vecino

Sí, han leído bien: casi tres millones de euros tirados. No sé ustedes, pero esa cantidad hay meses que yo no lo gano. ¿El espíritu de la Transición? Me van a disculpar, pero yo creo que lo que necesitamos una bomba atómica cargada de Cillit Bang. Y no sé si, incluso con eso, acabaríamos con esta plaga de langostas…

PS: Actualizo muy rápidamente con una idea de mi madre. Podría ser peor: hay 130 barrios…

Una madre sin superpoderesYo me figuro que todos los que me leéis conocéis de sobra el blog de Molinos. También muchísimos de los que no me léeis conocéis de sobra el blog de Molinos, por supuesto, y por cierto que dado que no me leéis a mí, no sé muy bien qué hago dirigiéndome a vosotros. Y podría parecer que no sé ni por dónde voy si no fuera porque los que sí me leéis ya estáis suficientemente habituados a estos principios de post tan absurdos que suelo hacer y que sólo me sirven para poder entrar en materia. Que es lo que me dispongo a hacer en cuando acabe este párrafo.

Resulta que Molinos ha escrito un libro. Cuando lo dijo en su blog, tuve dos reacciones enfrentadas. Por un lado, me pareció formidable, algo que tiene mucho mérito según lo entiendo yo. En general, escribir un libro me parece algo colosal. Pero es que además yo tengo la teoría de que los blogs son hoy lo que eran los baretos en donde tocaban música grupos de amigos en la época de la Movida: unos lugares donde se aloja mucho talento y en los que, para destacar, tienes que tener mucha calidad. Algo que no necesita el que dispone de un buen padrino o de una plataforma específica como puede ser un periódico, en donde abunda la mediocridad. Dicho de otro modo: entre el libro de Ana Ribera y el de cualquier periodista sobradamente publicitado, no se dejen engañar y lean el de Ana Ribera, que tiene frescura, contundencia y mucho mejor estilo que tantos tecleadores profesionales. Pero ésta era la parte buena de la reacción enfrentada. La parte menos buena es que, jolines, ya es mala suerte que con la cantidad que temas que toca esta mujer en su blog, me saca un libro sobre lo único que NO leo de su blog: los maternitys.

En efecto, los Maternitys no los leía. Saltaba uno en el reader y daba a borrar, sin compasión. No me interesa la maternidad, ni todo lo que rodea a la maternidad. En cuanto a los niños, si están bien educados y no son la réplica de un padre imbécil, me parecen un encanto y unos seres entrañables y realmente divertidos, muy especialmente en determinadas edades. Ahora bien: los temas, y no digamos las conversaciones, que yo llamo “de madres” me resultan aburridísimas, y son problemas y dificultades por las que no siento la menor curiosidad. Tal vez si hubiera leído un par de esos post hubiera leído todos. Y mira, después de todo, ha sido mejor para mí: he descubierto el libro desde cero.

Ana Ribera se declara una madre “desnaturalizada”, y a partir de ahí nos cuenta su experiencia como madre, su relación con sus hijas, y la transformación de una placentera vida de casada en una jinkana permanente. El libro está organizado en capitulos cortos, del tamaño de un post. Y luego yo los clasificaría en tres grupos de temas que van salteándose: aquellos en los que comparte su forma de pensar, los de anécdotas y los de consejos. Entre los de anécdotas hay de todo, pero en general son muy divertidos y hay algunos realmente descacharrantes. Yo soy muy risueña leyendo, pero que me tenga que quitar las gafas tiene mucho mérito. Entre los de consejos, pues hay de todo, algunos de mucha utilidad (supongo) y otros que son un escondite de recuerdos para todos los que hayamos sido educados con normalidad. O sea, educados simplemente. Y finalmente, para mí los más interesantes son aquellos en los que Ana Ribera nos cuenta, con tanta gracia como sentido común, lo que ella piensa de la educación de los hijos, de la responsabilidad y tarea de los padres y de la cantidad de tontería que circula por el mundo. Cuando se ve tanto monstruo gritón y molesto, tanto padre imbécil y tanta madre plasta, leer libros así te hacen respirar de alivio.

Alguna vez, en alguna conversación con amigos sobre la educación de los niños, yo me he tenido que enfrentar a esa frase que parece que cierra cualquier discusión: “claro, para ti es muy fácil hablar porque no tienes hijos”. Yo suelo reabrir el debate con otra frase: “No, no, cualquier imbécil puede tener un hijo. Y luego los tengo que educar yo cuando me los encuentro en el trabajo”, o a veces digo “yo no tengo hijos pero tengo sentido común”, que también, reconózcanlo, está muy bien. Ahora les ofreceré amablemente el libro de Ana Ribera que está más documentado, es más explícito y, sobre todo, está perfectamente legitimado por dos pequeñas princesas.

Vale la pena leer este libro, que es muy ameno también para mí, que ni tengo hijos ni me ha interesado nunca tenerlos. O sea que, parafreseando a Ana Ribera, yo soy una “mujer desnaturalizada”, si bien la consideración social de las mujeres como yo tiene otro porte mucho más canalla, aunque de eso ya me entretendré en hablarles otro día.

… Se trata de un anuncio de la temporada 1985-1986 que ganó el premio clio y que todavía se emite de forma ocasional. Es ese anuncio de Pepsi donde una furgoneta de Pepsi…

…luego la cámara retrocede a un plano aéreo de la multitud y se oye el slogan de la campaña entonado con voz inexpresiva: «Pepsi: lo que elige la nueva generación».Un anuncio verdaderamente asombroso. Pero ¿Hace falta señalar… que el slogan final es irónico? En este anuncio hay tanta posibilidad de «elegir» como en el experimento con el timbre de Pavlov. El uso de la palabra «elegir» aquí es puro humor negro… “…el anuncio no encomia la Pepsi per se, sino que la recomienda dejando implícito que se ha engatusado a mucha gente para que la compre. En otras palabras, el mensaje de este exitoso anuncio es que Pepsi se ha anunciado con éxito”…

…En contraste con los anuncios obvios que te dicen «Compra esto», el anuncio de Pepsi emplea la parodia… Este anuncio logra al mismo tiempo burlarse de sí mismo, de Pepsi, de la publicidad, de los publicistas y de la gran masa de espectadores y consumidores de Estados Unidos. De hecho, el anuncio lleva a cabo una alabanza completamente servil de una sola persona: el espectador solitario… que incluso con un cerebro modesto no puede evitar discernir la contradicción irónica entre la invitación a «elegir» del eslogan (sonido) y la orgía pavloviana que rodea la furgoneta (imagen). El anuncio invita a [el espectador] a «ver a través» de la manipulación de que es objeto la horda rabiosa de la playa…Invita a [el espectador] a una broma privada en la que el público es el blanco. Felicita a [el espectador]  por trascender a la misma multitud que lo define. Y multitud enteras de gente como [el espectador]  respondieron: el anuncio elevó la cuota de mercado de pepsi durante tres trimestres…”

David Foster Wallace, Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer

Y ahora yo no sé si decir que jolines con la publicidad o jolines con algunos intérpretes… Pero, en fin, a mí me da igual: yo soy más de Coca-cola.

Tengo el corazón destrozado. Mi Real Madrid ha quedado eliminado en semifinales de la Copa de Europa, ese campeonato que nosotros llamamos con algún ordinal; no ganará la liga salvo que el Barcelona se vuelva loco (y locos no son; otras cosas puede, pero locos no); y está por ver que el Atleti de mis amores no se lleve la Copa del Rey, que no es que sea una copa menor, pero ya nos vale ponernos a ganarlas cuando la monarquía se está yendo a hacer puñetas.

¿Y Mou? Pues yo critiqué mucho a Mou cuando llegó, ésta es la verdad. No me gustaba ese aire de estar todo el tiempo penando por un incómodo helicobácter sin diagnosticar. Y que era muy egocéntrico, apenas se veía a los jugadores, acostumbrados como estábamos a… ¿Quién estaba antes, que no me acuerdo? Y ésa es la cuestión, y no otra. Esa es la cuestión.

Verán, el entrenador del Madrid será criticado aunque pongan a la Madre Teresa de Calcuta, algo imposible en primer lugar porque ha fallecido y luego porque se dedicaba a otros menesteres mucho más útiles para la Humanidad. El banquillo del Madrid es un pimpampún en el que el que está tiene que ganar todos los títulos, a todos los equipos, todos los partidos, y además jugar precioso, metiendo miles de goles y sin que le cuelen ninguno. Y aun así, le criticarán, por voraz o por carecer de emoción. Cualquier nimiedad del Real Madrid abre siempre los deportes en todas las cadenas, por delante del mejor gol de la jornada y antes de la glosa de la consecución de un título por otro equipo. El Madrid mueve muchos millones pero no sólo en las cuentas del club, sino, y sobre todo, en las cuentas de muchos periódicos, radios y televisiones. Del Madrid, casi más de sus derrotas que de sus victorias, depende el sueldo de muchos periodistas, desde los payasos del Punto Pelota a los contrapayasos del Marca. El Madrid es un equipo que más que envidias, genera una extraña desesperación, no sé, algo distópico, porque lo que tiene ya será siempre inalcanzable en el tiempo, y eso, no es que no se lo puedan arrebatar, es que no lo puede perder aunque quiera. Y luego que todo el mundo opina del Madrid, que para eso es más que la selección. Y hasta que la prima de riesgo.

Los grandes clubes necesitan a los grandes personajes, gente que marque una época. Barcelona tuvo su Guardiola, otro gran personaje, aunque Guardiola tocaba con otro instrumento. Digamos que los crótalos, por la subtilité del sonido y por el juego que da el que sean dos y que tengan un nombre que merodea el escroto. Se ponía su zamarra de oveja cool, progresista y amigo de los pobres, y entre eso y que venía de un país pequeñito, hasta al más cuerdo se le ponía cara de gilipuertas y empezaba a decir pamplinas. Mou es otra cosa. Mou es más de tirar los crótalos a la cabeza del pianista y empezar él a aporrear la batería. Mou es un tipo que para empezar dice lo que le sale de los huevos, y además le importa un huevo. Con su yema y con su clara: un huevo. Blanco, por supuesto. Y que si tiene que decir hoy lo contrario que decía ayer, pues lo dice, porque en fútbol el que era grande ayer hoy se va arrastrando por el pasto, que diría el otro. Y además, eso lo hacemos todos, porque yo voy mañana y le pongo a caer de un guindo. ¿Y qué? Este es mi blog y digo lo que me da la gana. Pues eso hace Mou: hace y dice lo que le da la gana, sin atender a nada más que a lo que piensa y opina. Si él es el entrenador, manda él, y se ha terminado. Y en eso es igual que Guardiola, que mandaba él y nadie más. Ahí dejo eso. ¿Las formas? Venga hombre, en un país en donde ser moderador de tertulias debería considerarse una profesión de riesgo, nos vamos a poner ahora estupendos…

¿El señorío del Madrid? Ya hablé de eso aquí. El señorío del Madrid es estar siempre insatisfecho. Es decir cosas como las que ya no se oyen, por incorrectas. Es ser un muy chulo, y muy arrogante. Ser del Madrid es fastidiar mucho a los demás, y que además no te importe.  Y eso lo ha entendido Mou como nadie, al menos en esto me darán la razón.

Sí, Mou no ha ganado la Décima (yo el otro día bromeaba diciendo que le habían pedido una décima, no diez semis). Como tantos entrenadores que han pasado por el Madrid, que no la ganaron ni aquí ni allá. Y que siguen sin ganarla. Yo tengo cosas para criticarle, claro que sí y bastantes, pero aun así prefiero que se quede. Aunque sólo sea por llevar la contraria a mi cuñado, que dice que Arbeloa cuando sube, hace cosas extraordinarias (mientras mantenga ese adjetivo, le daré un poquito la razón). Y porque del mismo modo que mi padre siempre estaba en contra del alcalde, yo siempre estoy en contra de Sergio Sauca. Yo creo que debería darse otra oportunidad, aunque sólo sea para ver cómo el progre-periodismo le hace una glosa de amor que se confunda con un relato de porno.

Dice que no ha tomado una decisión, y a mí me gustaría que deshojara ya la margarita, porque en vez de pétalos parece que tiene almas en un purgatorio. Pero me da que Mourinho se irá. Y me temo que entonces el Madrid será, de nuevo, una vieja gloria…

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