Dentistas

Tengo yo una compañera en el trabajo que no ha ido nunca en su vida al dentista. No sé su edad exactamente pero vamos, que no es ninguna niña. ¿Creerán ustedes que tiene una mala dentadura? En absoluto. Tiene los dientes estupendos, bien blanquitos y fuertes. Luego tengo una amiga que me decía el sábado, amargamente, que cuanto más iba al dentista y más se cuidaba los dientes, más lata le daban. Que no tenía hueso y que no le podían poner implantes, y que cada dos por tres tenía algún problema y le dolían horriblemente. Entre estos dos extremos estoy yo, y ninguno de los casos que les acabo de contar mejoran ni empeoran mi existencia. Y la de mi dentadura.

El viernes por la noche se me partió un diente. Así: ras. El porqué y el cómo dejaron de tener importancia cuando comprendí el desastre. Y pensaba que había roto la funda pero no, lo que se ha ido a hacer puñetas ha sido el diente entero. Y me he pasado todo el fin de semana comiendo sopa y tortilla francesa -es un decir- y tratando de no pronunciar ni la zeta ni la ese por miedo a que el diente, colocado de nuevo con mucho cuidadito para aguantar hasta el lunes, no saliera volando hacia mi interlocutor. Menudo panorama.

El horror, el horror. Esta tarde he estado cuatro horas en el dentista que además de tener unas manos maravillosas tiene mucha empatía. O misericordia, no sé. Me ha ido colando entre otros pacientes para arreglarme el diente, y me ha puesto algo provisional para pasar el verano. De todos modos tenía que volver en septiembre, porque hace tres semanas me había puesto dos implantes. Así es que tengo una boca de lo más provisional. Si lo sé, empiezo con esto en abril y me ahorro la operación bikini.

Y hoy, queridos amigos, digo lo mismo que dije hace tiempo en otro post: no se pueden ni imaginar lo que me alegro de vivir en este siglo y en este país. Y ustedes también deberían alegrarse, que nadie está libre de romperse un diente cualquier día de estos.

 

Caravaggio dentista un mundo para curra

 

 

3 pensamientos en “Dentistas

  1. Uy, que te sea leve… Yo estoy más cerca de tu compañera que de ti: aunque sí he ido alguna vez al dentista, ha sido poquísimo, y tengo la suerte de tener una buena dentadura. Pero es que es oír hablar del dentista y me entra una aprensión… vamos, que tengo que ir este verano a hacerme una limpieza y cada vez que pienso en llamar se me cae el teléfono de las manos.
    Espero que te puedan arreglar lo del diente. Una de mis pesadillas recurrentes es que se me cae uno o varios dientes…

    Me gusta

Gracias por dejar un comentario.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s