Y entonces notas que hablan mucho

Yo pensaba que las personas muy habladoras me mareaban, pero no. Y es que he llegado a la conclusión de que con personas muy habladoras no me refiero a esas que hablan mucho, sino a aquellas a las que se les nota que hablan mucho, y el matiz es importante. Y tú notas que alguien habla mucho cuando lo que te cuentan, casi siempre con profusión, no te interesa lo más mínimo y entonces te da mucha pereza tener cualquier conversación con ellos.

¿Y por qué notas que hablan mucho? ¿qué dicen? yo diría que hay tres tipos de personas a las que se les nota que hablan mucho (siempre son tres, recuerden). Están esos a los que les preguntas la hora y te describen el mecanismo de un reloj suizo, con todos sus detalles. Y cuando terminan con el reloj suizo empieza con el de arena. Son esos tipos que te hablan de lo que saben y no salen de ahí. Dominan algo, y ya les puedes preguntar por otra cosa que siempre acaban hablando de su especialidad. Reconducir una conversación con ellos es terrible, porque siempre piensan que si no conoces todos los detalles no puedes seguirlos, no puedes entender su respuesta. Y así, les preguntas si han sacado entradas para el cine y te explican dónde aparcaron, te describen la taquilla, la disposición de las localidades, el mecanismo con el que abren las puertas y si cobran con tarjeta o en metálico. Detalles que no responden a tu pregunta, respuestas elípticas, casi orbitales, llenas de elementos puestos ahí para que entiendas pero que hacen todo más confuso, entre otras razones porque te llevan a desconectar. Media hora después, tú logras volver a hacer la pregunta ¿Pero entonces tienes las entradas o no?

De otra variedad son esas personas que cuando te ven te cuentan su participación en un asunto, pero sólo les interesa, única y exclusivamente, su parte. En este caso, el detalle es temporal, así es que ten cuentan todo lo que les ha pasado con pelos y señales: conversaciones, gestos, papeles, situaciones. Lo hiper focalizan, es como si pusieran un objetivo de gran aumento sobre su experiencia y te hicieran un relato a cámara lenta. Sus temas varían, no son especialistas, y aquello de lo que hablan les está pasando en esos momentos. Su pasado es ayer, anteayer como mucho y no hay futuro, sólo hay preocupaciones. Y obsesiones. Con esas personas no puedes reconducir la conversación porque su mente sólo tiene espacio para un tema, que es el que le ocupa en ese momento.

La tercera variedad son los mí, yo, me, tan abundantes. Cualquier cosa que digas se la aplican a ellos mismos. Todo lo que sucede a su alrededor, todo de lo que les hablas, lo referencian a sí mismos. Son el centro del mundo y cualquier cosa que tú cuentes ellos ya lo han vivido o lo están viviendo, ya les ha pasado a ellos o les está pasando. Su trabajo es lo más importante y original, sus vecinos los únicos que tienen interés, sus hijos los únicos que tienen anécdotas, sus padres los únicos que enferman, y así con su jefe, sus compañeros, sus familiares, sus amigos, sus viajes, sus compras, sus gustos. No se engañen: estas personas cuando le miran durante la conversación, no le están escuchando, sino que están mirándose como en un espejo. Tengo que decir que estas personas abundan e la naturaleza y a menudo pasan inadvertidas, pero fíjense en las personas con las que conversan y… y luego hagan una autoevaluación.

Tengo razón. Tengo razón al considerar unos plastas a esos que sólo hablan de lo que saben, de lo que viven o de lo que tienen. Y si no creen que tengo razón, piensen en esas personas que hablan muchísimo y a las que es un placer escuchar. Y es un placer por la variedad, no por la cantidad de palabras, o por el tono, o por el gracejo. El contenido, o sea.

2 pensamientos en “Y entonces notas que hablan mucho

  1. Jajaja, muy buena clasificación. Y te falta un detalle, común al menos a los dos últimos: los que te preguntan algo (fingiendo interés) para interrumpirte cuando estás respondiendo y empezar a contar su película.
    Lo que yo me pregunto es, ¿serán conscientes de que son unos plastas? Si leen esta entrada, ¿se reconocerán? O lo que es peor, ¿seré yo una de ellos y no me estoy dando cuenta? Uy, mejor me callo por si acaso.
    Un saludo veraniego.

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