Un día en el esquí

Pies esqui unmundoparacurraHacía un montón que no subía a esquiar. Desde un viaje a Sierra Nevada de cinco días, de los que esquié uno, y por el que pagué un facturón con el que me podría haber ido al Caribe dos o tres veces en el año. Es una exageración, pero aquello de ir a visitar la Alhambra por enésima vez, y otro día a Granada de compras, y otro de paseo, y el último a conocer pueblos en Jaen según nos volvíamos acabó con la poca afición que me quedaba. Mis viajes en enero han sido de playa desde entonces, hasta que han dejado de ser de nada por culpa la incompatibilidad del trabajo. Del mío y del de mi amiga Merchitas, que trabaja en la cosa contable y tiene que cerrar las cuentas de una entidad pública enormísima, y figúrense que para cuando acaba de cuadrarlo, con todo lo que debe haber y no hay, las personas normales ya nos hemos metido en la plena activité. Cierto es que me puedo ir con otra persona, pero les aseguro que a estas alturas del año no tengo yo el cableado para que me aguante mucha gente. La vida, o sea.

Así es que hace unos días, mis sobrinos me emplazaron para subir a Valdeski (una estación a una hora de Madrid) este viernes. Blindé la agenda y defendí el día libre igual que el General Custer en Little Big Horn, aunque con la diferencia de que pude escapar del asedio de los Sioux. No sé yo si algún Caballo Loco me la tendrá guardada el lunes, pero algo de munición he cogido, no crean. La montaña, aunque sea en una miniestación, despeja mucho. Y las agujetas posteriores distraen otros dolores una barbaridad.  Porque las agujetas que tengo hoy son de órdago a la grande.

¿Que qué tal? Pues hombre, no estuvo mal. Llegamos con un sol espléndido pero la primera bajada la hicimos poco menos que de oído, porque había entrado una niebla que dejó las pistas en modo Londres y su famoso puré de guisantes. Luego levantó la nube y fue una delicia mientras aguantó la nieve. A eso de las dos de la tarde ya te jugabas una rodilla bajando por aquellas pistas, así es que comimos algo y nos bajamos a Madrid. Un día estupendo.

¿Ya les he dicho que tengo agujetas? Me voy al cine.

 

2 pensamientos en “Un día en el esquí

  1. Estos días he tenido un connato de mono de esquí …pero lo he dejado por aquello de que antes me tengo que poner en forma …y lo del facturón y lo de mi última factura y eso ¿qué tal la peli?

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