Ay, el chino (II)

DSC_0027 recortadaHacía mucho que no iba al surtidor del chino a echar gasolina. Pues miren, desde noviembre del año pasado, que fue cuando escribí este otro post que les enlazo. Para los que no lo recuerden o no lo hayan leído y no les apetezca leerse el post anterior (hago un inciso para decirles que yo eso lo puedo entender perfectamente: vds entran aquí con tiempo de leerse la entrada del día y ya), les contaré que éste es un chino no muy chino, es como un poco vietnamita o medio camboyano. O lo mismo es de Villaverde Bajo, vaya vd a saber. Pero poco importa: un chino, sea mucho o poco chino, siempre es suficientemente chino como para ponerte en dificultades cuando tienes que establecer comunicación con él. Ya no les digo a vds si hay transacciones, variedad de oferta, tarjetas de crédito y filas a gestionar de por medio. La cuestión es que este chino gasolinero no se entera de nada y un buen día a punto estuvo de echarme sin plomo en vez de diesel por una confusión idiomática inexplicable. O quizás se podía explicar, pero en todo caso era inaudita. Así es que lo evito siempre que puedo. Y siempre puedo cuando me viene bien, porque si me viene mal, pues al surtidor del chino que voy.

Hoy ha cubierto todo el ritual. Gestos excesivos para que avances el coche, un grito  desgarrador para que lo pares (este grito lo tienen que imaginar como algo muy cercano al “soooooo” cowboyano – que no camboyano), grandes aspavientos para que elija la gasolina, y un ir y venir y no parar para colocar al resto de los coches que están en la fila, a ver si puede echar gasolina a dos a la vez y ahorra algo de tiempo. Esto último (lo de tratar de ahorrar tiempo) lo hace rematadamente mal, porque además de no tener criterio se le nota que no se ha parado a pensarlo, que es lo que hay que hacer cuando se tiene prisa y se quieren hacer las cosas rápidamente. O sea, lo que viene siendo seguir la máxima aquella de “vísteme despacio, que llevo prisa”. Por eso les digo que de Villaverde Bajo se ve que no es: los de allí habrán estudiado a Fernando VII, que usaba paletó.

Creo que estoy desbarrando, vds me van a perdonar, pero es que hoy es lunes y además me duele un gemelo.

Así es que el chino agarra mi tarjeta de Repsol, se va a la cabina del surtidor y después de gritarme “¿KOLÓMETRO?” y sin esperar a que yo le conteste, empieza con el dedo a dar a todas las teclas de la pantalla, desaforada y vertiginosamente, con una motivación que ya quisieran los inspectores de Hacienda, y me pasa el comprobante para que lo firme “¡UUUUDA FILMA!”, y yo que le firmo y entonces la que sale desaforada y vertiginosamente soy yo porque para entonces el chino ya me puesto en el disparadero. Y cuando voy a abrir la puerta del coche me dice:

– ¡¡¡EH, SEÑOLA!!! TÚ PAPEL SIN PLOMO, YO EQUIVOCAR, ¿SI TÚ NECESITAS YO CAMBIO?

A mí la verdad es que me da igual lo que ponga en el recibo de la tarjeta. Sin embargo, he decidido apiadarme del supervisor que iba a tener que echar horas extra no tanto para cuadrar la caja como para entender al gasolinero, si descartamos el improbable supuesto de que sea igual de chino que él. En fin, después de teclear a toda velocidad unas ocho mil veces más la pantalla, aparentemente ha deshecho y rehecho la operación,  y yo he podido por fin marcharme de allí con el depósito lleno, tres justificantes y los nervios desquiciados. Estaré atenta a la factura.

Ya no vuelvo más hasta que no se me olvide, que será ya, calculo, después de verano. Ay el chino…

12 pensamientos en “Ay, el chino (II)

  1. Jaja, ayyyy el chino! Recuerdo perfectamente la primera entrada sobre el chino…en fin, que peligro tiene, y sí, revisa, que éste te cobra tres veces y ves luego a reclamarle…
    Besos

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  2. ¡¡jajajajjaja Pero donde está esa gasolinera!!
    Nunca he visto a un chino gasolinero, pero por lo que cuentas lo de cuadrarle la caja, no lo quisiera yo ni en mis peores pesadillas 😛
    Besazo

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  3. A la gasolinera que yo voy hay un moro, perdón quería decir magrebí, pero funciona muy bien el tío: amable y rápido. Eso sí sólo te pone la gasofa, el que te cobra es un español pachorrón, que nunca te pide el DNI cuando le das la tarjeta de crédito (debe tener ascendientes franceses, porque allí nunca te lo piden).

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