Una de marcianos

Verán, yo soy un ser humano normal. Tengo cara, cuerpo, brazos, piernas y así, por dentro y por fuera, no me sobra ni me falta nada fuera de lo corriente. Me visto con ropa normal y por lo general voy calzada. Mi aspecto es saludable y no padezco defecto serio o mutilación alguna. Tengo un trabajo bastante normal en una empresa que paga impuestos y se dedica a realizar un comercio honorable y me relaciono normalmente con mis compañeros de trabajo, que por otra parte son muy normales. Mi familia es también normal y hasta tengo una perra muy simpática. No tengo antecedentes penales. Tampoco psicológicos o psicopáticos. Camino erguida. Mi vida social es de lo más corriente para mi edad y condición, y salgo con cierta frecuencia a comer, a cenar, a tomar cañas o de copas por Madrid y por provincias. Viajo y me conozco medio mundo. Tengo amigos, y aunque no he contado nunca cuántos y mi querida Mar diga que nadie puede tener más de diez, me parece que la cantidad es la suficiente para considerarse como normal. Y aunque detesto charlar por teléfono, me pongo cuando me llaman.

Pero ustedes son unos anormales. Pues sí. Y esos “arrobas” que entran desde Twitter más anormales todavía, así es que preferiría no verlos más por aquí. Son ustedes personas tímidas y asociales, con alguna tara mental que les impide relacionarse normalmente con sus semejantes. Se pasan el día entero encerrados en una habitación oscura pegados al ordenador, tecleando febrilmente tonterías en el Twitter, colgando fotos en Facebook, cotilleando perfiles en el Linkedin, o haciendo lo que se haga normalmente en Diggeo, en Google + o en otras redes de esas que proliferan como los champiñones. O leyendo blogs, que es una distracción tan absurda como improductiva. Incluso alguno entre vds escribe en alguno, que yo lo sé, que les he leído. Y para qué engañarnos, la mayoría de las veces no escriben vds más que tontás e irrelevancias. Y chatean, oh, dios mío. ¡Chatean! Vds creen que conocen gente, pero en realidad no conocen a nadie ni tienen amigos. Son ustedes unos solitarios y unos desubicados sociales y si tuvieran unas relaciones normales con los demás no andarían todo el día husmeando actualizaciones por la red.

Ah, y otra cosita ¿No tienen nada mejor que hacer en la vida?  La gente normal ve la tele, lee libros, y va al cine o a merendar con la familia los domingos… ¿De dónde sacan el tiempo ustedes, a ver? Cómo se nota que son ustedes anormales perdidos. Como sigan así, con tanto internet, van a perderse los besos de sus hijos, las rebajas de enero, y alguna que otra puesta de sol. Y si tienen novio o novia, vayan pensando en despedirse, porque terminará abandonándoles, loco de miedo por tanto obseso sexual y espeluznado por la superficialidad y la ordinariez que circula por la blogosfera.

Les advierto que si dejo abiertos los comentarios es porque no sé quitarlos, no porque confíe en vds. ¡Marcianos, más que marcianos!

33 pensamientos en “Una de marcianos

  1. …No te preocupes Carmen, yo estoy preparado para la Gran Abducción , me he entrenado a conciencia para el evento global y creo que tengo bien preparadas mis fosas (las nasales) para el evento …como te supongo una “normal” anatomía en tus narices, diría que también puedes ser una de las elegidas; si tengo alguna noticia del momento exacto te lo digo para que puedas ir despidiéndote de tus seres queridos.

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  2. Sra CJ, aqui la más normal de las marcianas, le anuncia que ante un grado mayor de provocación por su parte, la Gran Abducción comenzará…nos faltaba su perfil…je

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  3. Que no se me enfade nadie, pero aquí el único “normal” soy yo. No entiendo nada de esta entrada y por los comentarios deduzco que está lleno de marcianos o alienígenas, así que …

    Espera, un momento, a ver si en lugar de “normal”, soy un poco tonto por no enterarme, que todo puede ser … 😉

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  4. Que puedo decir, aunque en la Tierra hay gente maja, desde que he descubierto Marte me lo paso mucho mejor. Lamentablemente todavía no estoy muy adaptado a esta atmósfera, y al tener capado el Twitter en la oficina y no disponer de Smartphone, no le dedico más que 1 o 2 horas al día. ¡Tendré que hacer algo para remediarlo!.

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  5. Pingback: Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus « Saber es acordarse

  6. Desde que internet va deprisa vamos a la deriva. Era honorable cuando iba despacio, cuando una página tardaba en cargar media hora. Se sabe que la elegancia es hacer las cosas despacio. Con el ADSL se puso esto de gañanes hasta la bandera. Yo no lo aguanto más. Me han dicho que de esto se sale, pero nunca me dicen por dónde.

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