Steve Jobs

Seré una entre los millones de personas que hoy se ha desayunado con la noticia del fallecimiento de Steve Jobs.  Seré una entre los millones de personas que hoy están consternadas. Seré una entre los millones de personas que escribirá algo sobre él. Que escribirá una cosa más, one more thing.

Seré una entre los millones de personas que no se siente cliente ni usuaria de Apple, sino fan, admiradora, seguidora incondicional. Casi fanática. Que admira la simplicidad y la elegancia de todo lo que hacen, desde sus productos hasta sus presentaciones en público, desde el logotipo hasta su web corporativa. Seré una entre millones de personas que se enamora de la caja y de la tarjeta con una sola instrucción (turn on and enjoy), y que considera que abrir una y leer otra es un gran momento. Seré una entre millones de personas que se sienten agradecidas a un hombre que se centró en ese gran momento para crear sus sueños, para combatir su imaginación conviertiéndola en realidad y poniéndola en un lineal, mucho más y mucho antes que en su cuenta de resultados inmediata y en la supervivencia de su empresa. Pienso que esa es la razón por la que el legado que deja Steve Jobs es, hoy, una de las tres mayores compañías del mundo. De un mundo que él ha contribuido a cambiar decisivamente. Y seré una entre millones de personas que nunca le oyeron decir eso de que “el cliente es lo primero“. A cambio de ese respeto, hoy los clientes depositan flores en las tiendas de Apple. Hasta con su muerte, este hombre consigue cosas asombrosas.

Seré una entre los millones de personas que escribe ahora mismo en un Mac. Que no entiende la creatividad en otro sitio, salvo en un pincel o en una pluma. Seré una entre millones de personas que recuerda perfectamente su propia perplejidad ante un ratón, ante un ordenador sin disquetera, ante un icono de colores, ante i-tunes, ante una pantalla blanca con las letras en negro, ante un teclado retroiluminado, ante un Mac Air, ante una i-pod…

Jobs no debió llamarse Jobs, sino Leisure. O Pleasure. O quizá, Fantasía

Seré una entre millones de i-personas.

Descanse en paz.

4 pensamientos en “Steve Jobs

  1. Yo también seré uno entre tantos. Mi primer ordenador en 1995 fue un Mac y mi último, el MacBook donde ahora mismo escribo esto, también. Casi todo lo que he escrito lo he escrito en un Mac. Que el peso de la tierra le sea leve.

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