Trump a trumpicones

trump-firmandoTodo eran risas hasta que Trump ganó las elecciones. Ahora todo son sobresaltos (¿trumpicones?) y me parece que algo de histerismo también, aunque creo que buena parte de ese histerismo lo pone él solo, con su mise en scene un poco rollo pistolero del Oeste. Claro que, en vez de sacarte un Colt 45 o una Winchester, el tipo agarra un boli y, zas, firma una orden. Raca, raca, raca, estampa esa firma llena de picos, que parece un sismógrafo al pie del Krakatoa, y cuando termina te enseña el papel. Ahí queda eso. Sólo le falta hacernos un corte de mangas.

En fin, esa firma también podría ser un peine, por la cara que pone de que nos vamos a enterar de lo que vale uno. Sí, ya sé, ya sé que no hay que tomarse a broma a estos tipos, aunque todo este teatro mueve un poco a la risa y a ratos a la compasión. Yo creo que da un poco igual lo que firme: aunque disponga la cosa más sensata del mundo -todo es posible en esta vida, amigos-, el pollo se lo van a montar igual. Porque Trump sin gorileo no tiene interés, y a las televisiones se les acabaría el tema del día y tendrían que seguir hablando del frío diez minutos más en cada telediario. Quiten a Trump ese aspecto de marciano albino y esas maneras de borracho de bar de pueblo, hagan abstracción y díganme: ¿hará realmente algo que no haya intentado o hecho ya otros presidentes de Estados Unidos? Lo dudo.

Sí, las formas lo son todo en política y este hombre no parece confiar en ellas. O sí, aunque igual no ha comprendido que no se usan las mismas en el mundo del que viene que en el mundo en el que está. Alguien debería decirle que para ponerse fino hace falta algo más que hacer el gesto con la mano como si estuviera cogiendo una tacita de porcelana, mimimimí. Porque luego va, abre la boca, y bonjour le déluge. Que una cosa es combatir la langue de bois y la hipercorrección política, y otra que nos cuente sus ideas a trompicones y sin que medie un poco de anestesia.

A mí lo que realmente me preocupa de este hombre es que crea que el mundo se arregla en un par de minutos con una firma. Aunque sea una firma tan enérgica, una firma de rompe y rasga, una firma desaforada, una firma de toma geroma pastillas de goma. Una firma como a trompicones. Eso desde luego es mucho creer. Mucho. Menos mal que América es un gran país.

Las aguas volverán a su cauce. In God we trust.

 

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