La espía que me comentó

espia dreamstimeLes conté hace tiempo, aunque no se acordarán (o no lo habrán leído, están en su derecho), que mi amiga Susana es muy crítica con este blog. Lo contaba aquí (CLICK), pero mi misión en esta vida es ponérselo fácil a ustedes y no hacerles perder el tiempo, así que lo resumiré sin repetir toda la historia para que, si van con prisa, se lo puedan saltar.

Mi amiga Susana hace tres críticas a mi blog (siempre son tres). La primera, que no actualizo todos los días, y eso a ella le parece una falta de profesionalidad. O algo así. La segunda es que yo, aparte de pesada con algunos temas y cursi o cobardona con otros, siempre cuento las cosas desde mi punto de vista, y eso a ella le parece una falta de consideración. Y la tercera, y ahí entran todos ustedes, que mis comentaristas son unos pelotas y unos vendidos y siempre me dan la razón. Acabáramos.

Yo desde luego no me he dejado influenciar, que es lo que ella pretendía. Muy de Susana, no la conocen ustedes. Ella se sienta, opina, inventa conjeturas sobre lo que no conoce y luego pretende que los demás hagamos lo que quiere, sin ella mover un dedo y sin dar ejemplo. Una españolaza de manual, vaya.  Claro que yo he seguido escribiendo lo que me peta y dándoles las gracias o respondiendo, cuando puedo y me acuerdo, a sus comentarios. Hasta he contestado a algún troll que ha venido, y eso que son muy cansinos, para que ella vea que censuro la procacidad, no la crítica.

Y resulta que hace unos meses me dijo que había entrado a comentar. Primera sorpresa, porque su compromiso era no comentarme hasta que no abordara un tema concreto, algo que no he hecho si no tengo mala memoria. Y mientras me decía que había entrado al blog a comentar, rebañando con el tenedor el último trozo de una tarta de arándanos y con un hostil gesto desafiante (la tarta de arándanos provoca gestos desafiantes a todo el mundo), me retaba de voz y palabra a que localizara su comentario. Es malísima la tía.

Ya se pueden ustedes figurar que me faltó tiempo para llegar a casa, abrir el ordenador y ponerme a buscarlo. Porque Susana no miente. Y fue como buscar una aguja en un pajar. No lo encontré y abandoné, sin olvidarlo. Hasta que me lo recordó el jueves pasado, en esta ocasión delante de una tarta de grosellas, que no es hostil como la de arándanos, sino que es una tarta muy  violenta. Y, para mi asombro, remató: “y que sepas que me respondiste a ése y a otro comentario que te hice unos días más tarde. Y no me has cazado, no sabes quién soy”. ¡Un segundo comentario! Válgame. Ya sólo tuve palabras para la camarera.

– Tráiganos unos licores, haga el favor.

Mi querida Mar, desde su mousse de café, aportó una solución brillante para poder encontrar esos comentarios: averiguar la IP de Susana. El problema del qué está en el cómo, porque Susana no va a decirme cuál es si IP, así es que, siempre según Mar, yo tendría que ir a casa de Susana, abrir su ordenador y hacer un ipconfig, ahí es nada. Alternativamente, y dado que hacer eso es un poco invasivo, puedo llevarme mi propio ordenador chez Susana, meterme en el cuarto de baño con el ordenador y hacer el ipconfig desde allí.

– ¡Como si yo supiera qué es un ipconfig!

Merchitas por su parte, mientras removía su granizado de limón graduado, aportaba una solución que tiene mucho que ver con su pasión por el manejo de las bases de datos: ¿Por qué no haces una búsqueda? me dice. Bueno, no, ella no dice búsqueda, sino query, pero se le entiende todo.

– ¿Pero qué clase de artefacto te crees tú que es un blog, querida?

Y aquí me tienen, con una comentarista que me espía y que me pone a prueba, que no sé si viene en son de paz o si viene guerrera, si se esconderá detrás de un comentario adulador o por el contrario, tras una frase despectiva, si me llevará la contraria o si me dará la razón aunque no la tenga, si se identificará con un nick inventado o acentuará su anonimato sin querer imaginar un nombre, y que realmente no viene a comentar sino a jugar al escondite.

La buena noticia es que luego va y lo cuenta. Le puede la vanidad. Cualquier día me la encuentro siguiéndome en Twitter…

 

2 pensamientos en “La espía que me comentó

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