Hormigas en primavera

Y otro año más, con la primavera, las hormigas se despiertan en el campo. Ya les conté en octubre cómo habían construido los hormigueros para encerrarse allí todo el invierno. Se meten ahí todas en octubre, se tapan, y hala, a respirar. Debe de oler ahí dentro que ni te cuento.

Mi tía se preguntaba qué harían si se muere alguna durante el invierno, cuando el agujero está tapado para que no entre el frío, la lluvia y la nieve. Ella es partidaria de que se la comen, que tampoco van a echar a perder un trozo de carne por un quíteme ahí esos canibalismos, pero yo creo que las dejan momificarse, o incluso que las usan de masilla para las paredes. No sé qué me resulta más asqueroso, así es que hemos convenido en pensar que las hormigas no se mueren en invierno, sino sólo en primavera, cuando un perro organiza un terremoto en toda regla. Algo así:

 

En todo caso, cuando llega la primavera deben de estar caninas, porque las ves muy activas. Mucho más que en verano. Famélicas, no se paran ante nada y han vuelto a entrar en mi cocina del poblachón, y ahí fui yo con la silicona, a tapar el agujerito que habían hecho, pero esta vez no me pillaron de muy buen humor y no esperé a que se fueran. Organicé un safari en toda regla y maté unas 20 ó 30, negras, pequeñas y bastante tontas. Creí que había acabado con ellas, pero hoy he vuelto a encontrarme a dos de paseo a la hora del desayuno. Y ya se sabe que cuando hay una hormiga, detrás viene el regimiento completo. Para mi estupor, esta vez no habían hecho un agujerito, sino que se estaban colando por una de las rejillas del gas. He tapado la rejilla y dedicaré esta semana a pensar qué hacer, aparte de comprarme un salacot, que una no va a irse de cacería vestida de cualquier manera, aunque sea en la cocina de su propia casa.

Bueno, al menos la buena noticia es que las que vienen a casa son negras y no parecen agresivas, sólo un poco hambrientas. No como otras…

2 pensamientos en “Hormigas en primavera

  1. Holaa,
    si alguien nunca ha tenido hormigas en casa, te dirá que eres una sanguinaria, que pobres criaturitas… Yo, como sí las he tenido, te entiendo perfectamente. A mí, a pesar de vivir en un primer piso en una zona relativamente urbana, me invaden cada pocos meses, incluso en invierno (o sobre todo, en invierno, que aquí dentro se está calentito y siempre hay comida). Lo que mejor nos funciona son las trampas.
    Dale a la hormiga. Y nada de ver películas como Hormigaz o Bichos hasta no haber acabado con la plaga.

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