¡Viva el latín!, de Nicola Gardini

portada_viva-el-latin_nicola-gardini_201708031456Desde julio no me pasaba por aquí – cosas de la vida, de sus veranos y de sus vueltas de verano –, y aquí me tienen cumpliendo con el rito bimestral del Club de Lectura. En esta ocasión, un libro incalificable elegido por Juanjo. Me pregunto qué será lo próximo que tendremos que intentar leer. ¿Un tratado de apicultura?

Si ustedes consultan en la editorial del libro, se encontrarán con que el libro es presentado como «Una defensa apasionada del latín como elemento cohesionador e identitario de todos los europeos», y no sé, es posible, yo no he llegado hasta ahí. Abandoné pronto, allá por la página ciento y poco, pero me extrañaría mucho que la cosa hubiera ido por esos derroteros. De todos modos, si les digo la verdad, no sé muy bien de lo que hablaba este señor y, lo que es peor, no sé qué me quería contar. Tengo la sensación de que quería venderme algo, por el tono más que nada, pero ya digo que me he quedado in albis (esto de in albis lo pongo para que vean que algo de latín sé, hombre).

El autor es un fan de los clásicos y del latín, y entre recuerdos de sus profesores, nos va hablando de eso, del latín y de los clásicos. Catón, Catulo, Virgilio, Cicerón, así que me acuerde. Todo con mucho entusiasmo. Tanto, tanto, tanto entusiasmo que al cabo te preguntas qué haces tú leyéndote eso y que por qué, Señor, por qué. Entre latinajo, declinación y cita, el tipo te analiza la gramática comparativa entre estos autores y Petrarca, o San Agustín, así que me acuerde, y de nuevo tú te preguntas qué haces leyéndote eso y por qué, Señor, por qué, si ni sabes nada de esas cosas, ni te interesa lo más mínimo, y si no te has apostado nada con nadie (apuestas del tipo de sujétame el cubata o por ahí).

Juanjo es un enamorado de los romanos, de la época, la cultura, la civilización romana. Sabe además un montón de todo eso, así es que tal vez este es un libro con el que él ha disfrutado. E incluso podríamos haber disfrutado todos si el autor no fuera un pelmazo que, tengo para mí, pensaba hacer algo divulgativo y le ha salido un petardo pretencioso que, probablemente, a los especialistas en el tema les parecerá un libro-parida de los tantos que circulan por el mundo.

En fin, léanlo, no lo lean, hagan lo que quieran, pero mi consejo es que, si les interesa el latín, los clásicos y la gramática, antes de gastarse un céntimo se bajen la muestra, que el autor es barroco a más no poder. Pero encontrarán otras opiniones sobre este libro en La mesa cero del Blasco, en Lo que lea la rubia y en la página del blog, que es donde dejará su comentario Juanjo (me gustará mucho leerle). El próximo libro será El último caso de Philip Trent, de E.C. Bentley. Temblando estoy…

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