Hormonas con patas

“A partir de los 40, las mujeres somos hormonas con patas”, dice Mónica Naranjo, y la periodista de ABC lo resalta en un titular del colorín. En la web luego añaden el comentario “hay que cuidarse” para explicar, supongo, que la cantante no va a darnos consejos para atenuar futuros sofocos, sino que nos va a contar cómo piensa superar los 41 sin que le estalle el vestido.

monica--250x270Cuando lees el titular te parece una chorrada, porque las mujeres (y los hombres) tenemos hormonas toda la vida, y no sólo a partir de los 40. Luego ya ves la foto y la frase te parece hasta descriptiva, sobre todo porque empiezas a calibrar de quién son las patas a las que se refiere la Naranjo. Y también entiendo ahora ese chorreo de voz que tiene la cantante, en especial cuando parece que grita. Yo también gritaría. De hecho, he gritado.

Todo esto lo cuenta porque ahora es embajadora de una firma de productos de belleza. La han contratado y se lo cuenta al mundo, entre otras cosas porque la han contratado para que se lo cuente al mundo. Así es que hace su trabajo y es normal que se sienta orgullosa: podría haber firmado para promocionar las morcillas de Soria, por ejemplo, pero en ese caso la promoción perdería mucho glamour y lo trataría con mayor discreción.

Doña Mónica dice, textualmente, : “En el ecuador de nuestra vida, se es lo que se ha sembrado. Yo siempre me he cuidado y, oye, me veo estupenda”. Y luego sigue dando explicaciones: que si se baña en el mar en invierno, que si hace dos horas de gimnasio cada día, que tiene buena salud mental, que cuida mucho la alimentación, que no trasnocha ni bebe alcohol, y el largo etcétera del mainstream antivicio. Total y en resumen: que los productos esos que vende no le hacen falta porque ella lleva preparándose para los 41 desde que era chiquitita pero que ojo cuidao que a los 40 a las hormonas les salen patas.

Hombre, pues sí. Si tienes un buen físico la edad te respeta un poco más, qué duda cabe, pero hasta cierto punto. Quiero decir que no te sube los pómulos ni hace que se te acumule más carne en los labios: la gravedad, como las hormonas, trabaja todo el rato, al menos en mi experiencia. Y yo no creo que haya que cuidarse más, sino que hay que cuidarse de otra forma. Usas otro tipo de cremas, otro tipo de zapatos y otro tipo de sujetadores. Y por supuesto trasnochas menos y bebes menos: cuando el bisonte que corretea por tu cabeza al día siguiente tarda en irse doce horas, eliges un poco mejor los eventos que valen la pena.

Pero en fin, y volviendo al principio, Mónica usa estos productos y por eso los recomienda, pero si está estupenda es por comer mucha verdura y matarse en el gimnasio. Dicho de otro modo: la cosa tiene remedio, aunque a ella no le hace falta. O sea, la imagen.