Jane Eyre, de Charlotte Brontë

Libro de Jane EyreHoy, día 1 de agosto aquí estamos, como cada primero de mes con el post del libro del Club de Lectura, ese club tan famoso a donde vais tan a menudo a leer nuestros post sobre libros. Este mes hemos leído un clásico de la literatura: Jane Eyre, de una de las hermanas Brontë. El libro lo propuse yo y tal vez debería dedicar unas lineas a explicar por qué. Pues veréis: lo propuse porque es un libro de color rojo con dorados que tengo en la librería desde hace un montón de tiempo y que me decía “léeme, léeme“. Si me hubiera dicho “cómeme, cómeme” no se me hubiera ocurrido ni por lo más remoto hacerle caso, que no es que sea yo muy gourmande pero todavía me queda algo de juicio y sobre todo algo de vista como para evitar la eventualidad de confundirlo con una Caja Roja de Nestlé. Pero leerlo me pareció una invitación, además de sugerente, bastante razonable, y lo propuse a mis co-bloggers que reaccionaron con un entusiasmo desmedido y cuyas reseñas valdrá la pena leer. Sólo os diré que, después de esto, tal vez al año que viene me dejen elegir algún libro…

Jane Eyre es una historia creo que bastante conocida, por el clásico de Joan Fontaine y Orson Welles en los papeles de Jane y Rochester, y luego otras adaptaciones más recientes al cine. Una muchachita huérfana que vive con su malvada tía ricachona que no la quiere nada, es enviada a un horrible orfanato en el que pasa muchas penurias, hambre, frío, en el que conoce la bondad y la prudencia y en el que se le curte el carácter y aprende lo suficiente como para poder optar a un puesto de institutriz en Thornfield. Esta es una mansión en donde vive el riquísimo señor Rochester, un hombre maduro, destemplado, rudo y muy baqueteado por una vida al principio desgraciada y luego algo disoluta. Rochester y Jane Eyre se enamoran perdidamente el uno del otro, pero la mansión guarda un secreto que hace que el amor, ya dificilillo de por sí debido a las diferencias de edad, clase social y relaciones laborales, se torne imposible porque… Y aquí me paro porque si sigo se la destripo y, la verdad, es una pena si no la conocen.

Yo no recuerdo la película, pero tengo para mí que, como en todas las adaptaciones, se pierden cosas. La novela es un folletín romántico, escrito en una época en la que recorrer 50 kilómetros te llevaba un par de días, los caballeros se vestían para la cena y en las tiendas se guardaban las medidas del pie para poder renovar de zapatos. Una época en la que se amaba con sinceridad, fervor y constancia, que son palabras que ya no se usan ni para ir a misa, y en la que Inglaterra era como un pueblo en el que todos aquellos que procedían de buenas familias se conocen los unos a los otros. Pero una época dura, muy dura, de tremendas desigualdades, que ya no existe y que si no se leen libros como éste difícilmente podemos imaginar.

Jane Eyre es una mujer prudente, pero franca, orgullosa, en el fondo rebelde y apasionada y sobre todo independiente, una mujer que dice: “las leyes y los principios no son para observarlos cuando no se presenta la ocasión de romperlos, sino para acordarse de ellos en los momentos de prueba, cuando el cuerpo y el alma se sublevan contra sus rigores…”. Un pensamiento muy victoriano que sin embargo convive con este otro: “Se supone generalmente que las mujeres son más tranquilas, pero la realidad es que las mujeres sienten igual que los hombres, que necesitan ejercitar sus facultades y desarrollar sus esfuerzos como sus hermanos masculinos, aunque ellos piensen que deben vivir reducidas a preparar budines, tocar el piano, bordar y hacer punto, y critiquen o se burlen de las que aspiran a realizar o aprender más de lo acostumbrado en su sexo…” Un párrafo revolucionario para la época, y muy especialmente por haber sido escrito por una mujer. Y es que Jane Eyre es considerada una novela que sitúa a la mujer más cerca de lo que conocemos hoy que de lo que eran sus coetáneas.

En fin, a mí me ha gustado mucho la historia, he pasado miedo, he sentido sorpresa con los giros de la trama y la he leído con mucho interés hasta el final. Y eso que me la he leído casi al sprint, como los malos estudiantes. No como mis co-boggers, cuyas reseñas encontraréis, como siempre, en La mesa cero del Blasco, en Lo que pasa en mi cabeza, en La originalidad perdida y chez Delenda est Carthago. Y a lo largo del mes, en vuestro blog preferido de libros Club de lectura.

Os dejo con el trailer de la película protagonizada por Michael Fassbender en el papel de Rochester, para que os distraigáis un poco después de este une reseña que, después de todo, me ha salido más larga de lo esperado.