Enough is enough (¡ough!)

Vivimos en un tiempo de dos capas, la real y la de los gobernantes. Es como Matrix, y a nosotros nos toca aguardar en posición fetal, conectados a un tubo y metidos en líquido amniótico. A la espera de un Neo, tenemos a la prensa de Morfeo y a Montoro en el papel de Sr. Smith.

Qué malos tiempos para la economía y qué buenos para la literatura y la familia. Parece que vamos huyendo del telediario, de los periódicos, de las alertas de la web y del resumen de prensa. Cualquier cosa menos enfrentarnos a la cacofonía de tanta gente cotorreando. El rescate, el euro, el FMI, Grecia, el dólar, la prima de las narices, Moodys, Merkel, el analista, la consultora y la madre que los parió a todos. Y Draghi sale ayer y dice “El BCE hará todo lo posible para salvar el Euro. Y créanme: será suficiente”. Y la prima hace puf, y baja.

La otra cacofonía, la nacional, es mucho más patética y daría risa si no fuera porque nos indignan a todos. Las autonomías y el Estado Central peleándose por las migajas que quedan después de desmenuzarnos a base de impuestos, cotizaciones, tasas, cánones, ivas y céntimos sanitarios, ecológicos, y dentro de poco, estrambóticos, que tacita a tacita les está saliendo un perolo de café que aquí no va a quedar quien duerma. La contabilidad nacional de apuntes de ida y vuelta que nadie comprende, que si tú me diste y yo te doy, que si te adelanté y ahora no pagas, que si el ingreso no era a cuenta, que si todos son injusticias, que si nadie me quiere, que si el otro tiene más, que si aquel recortó menos, que si ahora me enfado y no respiro, que si ándate con ojo que te multo, que si a mí no me multa ni Cristo que venga… Y sale Rajoy, el que sabía lo que tenía que hacer, y dice: “Europa tiene que mover ficha. Nosotros hemos hecho suficiente”. Y la prima hace puf, y sube.

Entre los dos “suficientes” (para qué buscar el notable si estamos todos suspensos), hay una diferencia no precisamente de grado. Draghi tiene la pasta y Rajoy, el gasto. Lo que pasa es que Rajoy tiene un agujero en cada mano y Draghi a lo más que llega es a abrir la boca, porque el puño lo tiene cerrado y además en el bolsillo, que es donde lleva la cartera. Y no porque Draghi sea de la cofradía del puño, que aquí tiran todos con pólvora del rey, sino porque somos un estado en donde lo único fiable son las castañuelas. Creemos que no nos ven, pero se nos ve el cuero de lejos y sin necesidad de prismáticos. Entre la herencia que tenemos y que aquí no hereda nadie, nos hemos quedado a expensas del dinero de la Lotería. Y ya ven vds el espectáculo de una comunidad Autónoma que hoy celebra el gran premio de Fórmula 1 y mañana pide un rescatito. Y el siguiente en pedirlo es un mostrenco que gobierna desde hace más de veinte años una huerta que aspira a ser St Andrews. Pero quedan los mejores, unos con banderas que piden un socorro en toda regla pero dejando bien claro, a grito pelao de segadors, que aquí no les viene a gobernar nadie de fuera. ¿Pero quién va a querer venir de fuera a gobernarnos, a vosaltres o a nosaltres, alma de cántaro, si esto ya no lo gobierna ni dios?

Y además de ingobernables, empezamos a ser incomprensibles. Esto es como esa escena de dos pistoleros frente a frente que van dando vueltas, los ojos fijos cada uno en su contrincante y que cuando se dan cuenta están al lado del caballo del otro. Resulta que Rajoy criticaba entonces a Zapi por lo que hace ahora y ahora vienen los de Zapi y se lo critican entonces. Y luego están Aznar y González, que se sacaban la lengua cuando iban juntos al congreso, y que ahora piden un pacto de Estado ¿De qué estado, hijos míos? ¿Del de nervios?. En fin, lo que me parece que Rajoy está haciendo mal a todas luces es comer. Miren, miren cómo se está quedando, todo nariz…

Lo que vds quieran, el mundo es injusto, yo me quiero bajar, voy a llorar, mátame camión, esto es un atraco, son unos indecentes, cabrones, especuladores, mentirosos, que sí, que sí, que todo lo que quieran, pero casi mejor que sigan sin darnos la pasta unos mesecitos más. ¿Por qué? Pues por esto que les dejo aquí (CLICK). Léanlo, y tómense un sándwich, no me vayan a adelgazar.