Hablemos de langostas, pues

Dos blogs amigos, junto con un tercer blog que voy descubriendo (1), han puesto en marcha una iniciativa, el club de lectura, que consiste en leer cada mes un libro para después despiezarlo y comentarlo convenientemente en un blog abierto para este fin. Tal y como ellos avisan en la cabecera del blog “aquí se viene leído”, y así pueden escribir con absoluta tranquilidad con la seguridad de que el lector ya viene avisado de libro que se va a hablar un mes después y que no proteste si se encuentra con spoilers cuando menos se lo espera.

El libro que han elegido este mes es “Hablemos de langostas”, de David Foster Wallace, que es un compendio de artículos de este escritor/periodista, y que trata de los asuntos más dispares como son la cobertura de los oscars del cine porno en toda su sordidez; la crítica descarnada de dos libros, uno de John Updike y otro sobre la tenista Tracy Austin; lo divertido que le parece Kafka; una mirada muy original pero demoledora del 11-S desde la América profunda e ingenua; el rebozado de emociones estimulantes que sólo sirven para poner bruta a la gente de algunos periodistas radiofónicos; y, por supuesto el Festival de la langosta de Maine, que da titulo al libro y en el que además de describir un acontecimiento tan hortera como excesivo (“la democratización de la langosta que se lleva a cabo (en el festival)… acarrea todos los inconvenientes multitudinarios y todas las renuncias estéticas de la verdadera democracia”), se desvía hacia preguntas neutrales pero muy incómodas sobre el sufrimiento que hacemos padecer a algunos animales para alimentarnos.

Yo no conocía a este autor y tengo que decir que el libro me ha encantado. Me parece que tiene una prosa brillante, un uso de la ironía en los retratos que te hace sonreír (a veces reír a carcajadas) y que te vas encontrando como el que encuentra perlas durante la lectura, y un pensamiento que mueve a la reflexión en muchos pasajes del libro. Se le puede reprochar algo de verborrea porque empieza a escribir y parece que se le olvida que tiene que terminar en algún sitio, o simplemente que tiene que terminar. Uno de los capítulos, Arriba Simba, es el artículo que escribió para la revista Rolling Stones como cobertura de la campaña a las primarias del senador McCain, y tuvieron que reducirselo a la mitad porque ponerlo entero llenaría toda la revista. Yo creo que rellenaría todo un año de revista, porque es larguísimo. Y es que muchas veces se entretiene en asuntos tangenciales, coge un hilo y se va por los cerros de Ubeda, pero es ahí donde encuentras las perlas, donde el autor retrata la sociedad americana con mucha agudeza y donde te hace reparar en asuntos en los que no hubieras pensado nunca ni cinco minutos.

Os dejo el enlaces al blog del Club de Lectura 2-0 (CLICK), en el que podeis leer otras opiniones del libro, algunas desde luego muy distintas a la que hago yo y que os aconsejo que miréis. Y así, si no venís leídos, os puede decidir a leerlo o no. Termino cayendo en la tentación de dejaros una perla:

Las personas que ocupan ambos asientos detrás de la mesilla están leyendo el USA Today (y tal vez valga la pena señalar esto: el único periódico informativo diario que lee hasta el último miembro de la campaña nacional es, créanlo o no, el USA Today, que siempre aparece como por arte de magia negra por debajo de la puerta del hotel de todo el mundo todas las mañanas junto con la cuenta de gastos exprés para dejar la habitación y que es gratis, y los periodistas son tan vulnerables al marketing astuto como cualquier otra persona)”.

(1) los blogs a los que me refiero son La mesa cero del Blasco, Lo que pasa en mi cabeza y La originalidad perdida