Una semana sin ti

Ya estoy de nuevo por aquí, después de unos días de vacaciones. Días en los que me he dedicado a no hacer nada, tal y como estaba previsto, aunque nada, nada, lo que se dice nada, pues tampoco. He leído la prensa, he escuchado música, me he distraído con un par de libros y he tomado el sol, actividad para la que no se requiere mucha concentración, todo hay que decirlo.

Y aquí me tienen, un poco desganada, sin que se me acaben de cocer en la cabeza un par de asuntos que me rondan y que quizás podrían distraerles. Esta falta de creatividad ya me sucedió cuando volví de veraneo, por lo que me temo que mis vacaciones le sientan fatal a este blog. No me apetece mucho hablarles de los acontecimientos que se han sucedido en estos días, como lo del “positivo milagroso” de Contador (que ya traté en su día), la sentencia de condena a Garzón (qué pereza me dan estos jueces endiosados), el aniversario de la reina de Inglaterra, o lo de los Guiñoles del Canal Plus (pronúnciese Plis), asunto este último que hubiera merecido algún post gracioso -superar esa gracia no parece difícil – pero que ya está pasado de rosca. Tal vez lo retome cuando algún francés gane algo en algún deporte, aunque me temo que yo tendré que esperar mucho para poder escribirlo y vds para poder leerlo, aunque sea en un suelto menor de un periódico de La Provence.

Bueno, pues les dejo otra foto más de resumen, para decorar un poco este erial. Quizá mañana me anime y les hable de la Reforma Laboral, si consigo hacerme una opinión de ello.

(MJM: aquí tienes la actualización. ¡Cómo me estresas!)