Lanzarote

No hay quinto malo, que dicen de los toros.

Supongo que tendré que dejar un tiempo para que los recuerdos se posen, y quede la negrura de la arena emparedada de azules, el contraste con el blanco de las casas, la armonía de una isla pensada en cada detalle, planificada en cada rincón, limpia como el algodón antes de que lo manosee Mr Proper.

Y es que volví ayer de Lanzarote, aterida pero muy morenita. En un par de días volveré a estar negra…

 

PS. Siento haberme puesto un poco pesada. Aunque yo creo que la serie “Canarias” me ha quedado estupenda, la verdad. Una pena no conocer La Gomera y El Hierro. Cualquier día de estos me acerco y se lo cuento. En el entretanto, les dejo en paz.