Souvenirs

Martina tiene 12 años y se sabe entera la canción “El patio de mi casa/es particular…”. También canta la de “Todos los patitos/se fueron a nadar…” Canta bien, Martina, aunque su voz es un poco aflautada. Martina sabe decir “tengo hambre”, “quiero pis” y “dame un besito” en perfecto castellano.

Su padre, Jan, a la vuelta de un viaje de trabajo en Madrid, le compró a su preciosa niña una muñeca en el aeropuerto de Barajas. El caso es que Jan se lo pensó bastante. ¿Otra muñeca? Venga, sí, pero la que habla, que parece más completa. Le va a encantar. ¡Y también canta, qué bien! ¡Y viene vestida de faralaes! Le va a encantar. A Martina. La muñeca. Le va a encantar.

Entonces Martina tenía 6 años. Cuando le dió al botón “on” flipó pero si hoy se cruzara con un marciano en el pasillo no se sorprendería nada. Por eso yo creo que la mujer de Jan no tenía razón cuando le dijo “Jan, ale vy jste hloupy?”1

Martina, igual que Jan, es checa.

1 “Pero, Jan ¿Tú eres tonto?”